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El límite de velocidad en las autopistas alemanas agita a Angela Merkel

Ah, la autobahn

Si hay un país europeo vinculado al mundo del motor, ese es Alemania. Y si hay un país envidiado por sus vecinos debido a la ausencia de límites de velocidad en el 70% sus autopistas, ese también es Alemania. Hasta ahora no había ningún debate en torno a ello, pero la caja de Pandora se ha abierto y los límites de velocidad en Alemania se han convertido en un debate nacional que amenaza con hacer tambalearse al Gobierno de coalición dirigido por Angela Merkel.

El SPD recupera la propuesta de los Verdes 

Fueron los Verdes los que pusieron el foco sobre los límites de velocidad. En octubre de 2019 la Cámara Baja del Parlamento alemán (conocida como Bundestag) votó su propuesta de limitar las autopistas a 130 km/h… y no logró la mayoría necesaria. La clave está que desde ese momento hasta ahora se ha producido un cambio en el partido Partido Socialdemócrata (SPD). Además de elegir a sus nuevos líderes, Norbert Walter-Borjans y Saskia Esken, aprobaron un texto que quiere establecer el mismo límite que proponían los Verdes.

Autobahn

Con el objetivo de recuperar esta iniciativa, Saskia Esken ha reabierto el debate y lo ha mantenido activo asegurando que el límite “es bueno para el clima, la seguridad y para los nervios de los conductores”. Además, teniendo en cuenta la relación entre los alemanes y la velocidad, también ha propuesto limitar la velocidad con una medida intermedia: solamente durante la franja con mayor tráfico, desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche, dando libertad durante el resto de horas.

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El apoyo del Ministerio de Medio Ambiente

A los Verdes y al SPD se ha unido la Asociación Nacional de Consumidores, que pide medidas parecidas a las que hay en el resto de Europa. Las compañías de seguros, por su parte, han solicitado un estudio para saber exactamente cómo ayudarían los límites de velocidad. Esta es la misma postura que ha adoptado el sindicato de policías que, a través de su representante Michael Mertens, asegura que reducir la velocidad a 130 km/h podría reducir los accidentes con heridos de más gravedad.

Y todos ellos han encontrado un punto de apoyo en el Ministerio de Medio Ambiente, donde la socialdemócrata Svenja Schulze se ha posicionado a favor de limitar la velocidad porque es algo que considera “de sentido común” y porque cree que sería una fórmula para reducir unos dos millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) anuales.

Atasco en Alemania
El atasco protagonista de esta historia

Para los conservadores no existe el debate

En el otro lado de la balanza se encuentran los conservadores. Uno de sus portavoces ha asegurado que no van a imponer restricciones de velocidad y que no es algo que incluyeran en su día en el programa de Gobierno que firmaron conservadores y socialdemócratas. Es más, Andreas Scheuer, Ministro de Transportes, declaró que quieren “controlar el tráfico de manera inteligente, digital y flexible. Sin prohibiciones” y aprovechó para ignorar un debate que cree irrelevante, pero que está consiguiendo que el Gobierno liderado por Angela Merkel vacile poniendo en evidencia la falta de compenetración entre los diferentes partidos que le dan forma.

¿Y qué opinan los conductores?

Mientras los políticos discuten sobre si existe o no debate, los alemanes ha ido tomando posiciones en torno a los límites de velocidad en sus autopistas. Considerado como una parte de la identidad del país, una encuesta de Civey asegura que dos tercios de los ciudadanos verían con buenos ojos restringir la velocidad, pero discrepan sobre cuál tendría que ser el listón.

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