Honda ha creado una moto que suena tan fuerte a 18.000 rpm que hace que la gente se tape los oídos

Honda RC166
Honda RC166
Noticia
Añádenos en Google

Elígenos como tu fuente preferida en Google.

El motor de 250cc y seis cilindros en línea de la RC166 fue una solución radical inventada en los 60 y que sonaba como pocas motocicletas.

Hay motores que se recuerdan por su potencia, otros por su fiabilidad… pero el de la Honda RC166, una motocicleta de Gran Premio de los años 60, siempre será recordado por las vueltas a las que era capaz de subir mientras hacía un ruido infernal que prácticamente obligaba a taparse los oídos para intentar soportarlo.

Tenía apenas 250 cc, pero era un motor de seis cilindros capaz de girar hasta las 18.000 rpm y de emitir un sonido tan agudo y contundente que difícilmente se podía imaginar simplemente viéndolo.

Su historia ha vuelto a cobrar protagonismo recientemente porque se ha viralizado un vídeo de la época en el que se puede ver a la RC166 en funcionamiento. En él puede apreciarse cómo el pequeño propulsor de Honda sube de vueltas hasta alcanzar un régimen que a día de hoy sigue pareciendo una locura, mientras el público reacciona con sorpresa ante el sonido, llevándose las manos a las orejas.

Nos parece una excusa tan buena como cualquier otra para revisitar la trayectoria de una motocicleta que tuvo bastante impacto en el mundo de la competición.

Un motor de seis cilindros en línea y 250cc

La RC166 nació en una época en la que Honda estaba intentando plantar cara a las motocicletas de dos tiempos que empezaban a dominar las categorías del mundial. El problema era especialmente complicado en la categoría de 250cc, porque un motor de cuatro tiempos realiza una carrera de combustión cada dos vueltas del cigüeñal, mientras que uno de dos tiempos puede hacerlo en cada revolución.

Para compensar esa desventaja, Honda buscó una solución tan radical como efectiva a la postre: repartir los 249,42cc de cilindrada entre seis cilindros en línea. El resultado fue un motor de dimensiones diminutas por cilindro, pero de una complejidad enorme.

Se trataba de un bloque de cuatro tiempos, refrigerado por aire, con doble árbol de levas en cabeza y cuatro válvulas por cilindro, lo que significa que había 24 válvulas trabajando en un bloque de apenas 250 cc.

La clave de todo el asunto estaba en poder mantener el motor girando a un régimen que hoy sigue impresionando. La RC166 alcanzaba una potencia de más de 60 CV a 18.000 rpm, una cifra realmente espectacular teniendo en cuenta su reducidísima cilindrada, y además su velocidad máxima superaba los 240 km/h.

Para hacerse una idea de lo que complejo que era todo el invento, el propulsor tenía un diámetro de 39 milímetros y una carrera de 34,8 milímetros, además de una relación de compresión de 12:1. Por eso, para poder llevarlo siempre en el régimen óptimo de revoluciones, completaba la ecuación un cambio de siete velocidades con el que había que jugar de manera constante.

La parte relativa a la ingeniería es espectacular, pero otro factor que se convirtió en característico fue que, con seis cilindros trabajando a un régimen tan elevado, la frecuencia de las explosiones del motor era enorme y el resultado era un sonido muy diferente al de las motos de competición convencionales.

Es algo que en vídeo se puede apreciar en cierta manera, pero que en vivo está a otro nivel, como se puede apreciar por la cara de sorpresa de quienes estuvieron en la presentación en vivo que se ve en las imágenes.

La RC166 también sabía ganar carreras

Lo bonito de todo es que toda esa complejidad no se quedó en un mero ejercicio de ingeniería, si no que se tradujo en una motocicleta competitiva de primer nivel. Honda se la confió a Mike Hailwood, uno de los grandes nombres de la historia del motociclismo, y el resultado fue demoledor durante la temporada de 1966.

Hailwood ganó las diez carreras del campeonato de 250 cc que disputó aquel año, lo que permitió a Honda hacerse con los títulos de pilotos y constructores. La RC166 continuó compitiendo en 1967 y volvió a conquistar el campeonato. Ese año consiguió siete victorias en las carreras de 250 cc, cinco de ellas para Hailwood y dos para Ralph Bryans.

La motocicleta pesaba alrededor de 112 kilos, lo que ayuda a entender por qué aquellos más de 60 CV podían convertirla en un auténtico misil para los estándares de la época. Visto desde los actuales, aunque la potencia no parece tan alta, si que es una cifra reseñable en combinación con un peso tan contenido, ya que actualmente las motos son mucho más pesadas.

Pero donde más se nota el paso del tiempo y la nostalgia es en el sonido. Se puede ver en prácticamente todos los deportes de motor: ya no suenan igual que hace 10 o 20 años, no digamos ya si comparamos con hace medio siglo. Pero si los motores de aquel entonces ya tronaban mucho más que los actuales, el caso de la RC166 era incluso más especial.

Más información sobre:

Ver sus artículos

Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España