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500 Millas de Indianápolis 2012: Franchitti se cuela y gana

Rodrigo Fersainz

AUTOBILD.ES te cuenta la victoria de Dario Franchitti en las 500 Millas de Idianápolis 2012 desde el óvalo más famoso del mundo. Una carrera de velocidad pura donde la tradición y el espectáculo se dan la mano en EEUU. El español Oriol Servià ha firmado un excelente cuarto puesto.

El escocés Darío Franchitti ha ganado las míticas 500 Millas de Indianápolis 2012, la prueba más importante del año en EEUU. Como casi siempre, la carrera ha estado llena de adelantamientos, golpes y sobresaltos, para deleite de los cientos de miles de espectadores que han llenado el Indianápolis Motor Speedway durante todo el fin de semana, sedientos de velocidad y mucho, mucho espectáculo... a la americana. AUTOBILD.ES ha podido ser testigo directo de la prueba, que se disputa en el famoso óvalo de Indiana, situado en la mitad norte del país. 

De principio a fin, la Indy 500 es puro espectáculo

De principio a fin, la Indy 500 es puro espectáculo de velocidad para los asistentes. Foto: Pete Howard.

Desde el sábado (blog: Las 500 Millas de Indianápolis ganan a Mónaco... en EEUU), la zona era un hervidero, pero el domingo, los cuatro grados más de calor atmosférico se unieron a una avalancha de gente -muy civilizada, eso sí- que solo quería ver el duelo entre los pilotos locales y extranjeros propulsados con motores Chevrolet, Honda y Lotus.

Ya por fin, tras unos preliminares patrios en los que el Ejército rendía homenaje a sus caídos, varios himnos y la bendición a todo lo que se movía -en sentido literal-, el Chevrolet Corvette que hacía de 'safety car' se retiraba para que diera paso la tradicional lucha de 'gladiadores americanos'... y de otros mil lugares del mundo.

Delante, el australiano Ryan Briscoe (Penske-Chevrolet) que había hecho la pole, salía fuerte junto al canadiense James Hinchcliffe (Andretti Autosport-Chevrolet) y el también australiano Scott Dixon (Target Chip Ganassi Racing-Honda). De la segunda mitad de la tabla sobresalían el estadounidense Marco Andretti (Andretti Autosport-Chevrolet), un tal Rubens Barrichello (KV Racing Technology-Chevrolet), el español Oriol Servià (Panther/Dreyer&Reinold Racing-Chevrolet y el legendario expiloto de Fórmula 1 de Ferrari Jean Alesi (Lotus-FP Journe Fan Force United), eso sí, en el último puesto, el 33.

Oriol Servia, 500 Millas dew Indianapolis 2012

El español Oriol Servià, en plena remontada de las 500 Millas de Indianápolis 2012 hasta la cuarta posición final.

Pero si en una carrera nunca se puede cantar victoria hasta la bandera a cuadros, aquí menos aún, pues los adelantamientos son constantes, se tarda en completar el óvalo un minuto escaso y, en cuanto la cabeza de carrera tiene a un doblado a tiro, cualquier accidente fuerza la entrada del 'safety car' y el consiguiente reagrupamiento de todos. Y, cómo no, así han sido también las 500 Millas de Indianápolis 2012, una carrera compuesta por muchas carreras y 200 vueltas de recorrido.

Accidente entre Power y Conaway en Indianápolis

Uno de los accidentes más espectaculares de las 500 Millas de Indianápolis 2012, entre Mike Conaway y Will Power. Foto: Mike Young.

Marco Andretti iba remontanto posición a posición para deleite del público local, y llegó a liderar la prueba durante muchos, muchísimos giros, a pesar del espectacular accidente entre Mike Conway (Honda) y Will Power (Chevrolet), que se saldó sin consecuencias. Aunque muy presionado por Dixon, Viso y todo aquel que se pusiera al rebufo en la recta de meta y se lanzara a la 'piscina' (en este caso, la zona interior del césped, donde se adelantaba después), el estadounidense mantenía la serenidad y AUTOBILD.ES escuchaba por su radio cómo gastaba alguna que otra broma a los mecánicos y les agradecía su rapidez en cuanto salía de los boxes. Pero no todo iba a ser un cuento de hadas... 

El primero en hacerle la vida imposible en la segunda mitad de carrera fue un espectacular piloto y excorredor de Fórmula 1 llamado Takuma Sato. El japonés de Rahal Tetterman de Lanigan-Honda subía desde atrás con maniobras muy arriesgadas hasta liderar la carrera, incluso después de los repostajes (que aquí están permitidos) y los cambios de ruedas. Paralelamente, Oriol Serviá cruzaba imparable la línea del 'top-ten' y el escocés Dario Franchitti también se consolidaba discretamente, sin meter mucho ruido, sus opciones de victoria en las 500 Millas de Indianápolis 2012.

Andretti acaba con el sueño (americano)

Hubiera sido bonito ver gritar al gentío con un nuevo Andretti coronado en Indianápolis por su propio abuelo, el mítico Mario, patrón de la escudería que lleva su nombre. Pero a la salida de la recta principal, en el mismo punto donde tanto le habían 'achuchado sus rivales', Marco se echó demasiado hacia el interior, pisó el césped y salió rebotado contra el muro exterior, que aquí no perdona errores. 

500 Millas de Indianápolis 2012, últimas vueltas

Franchitti lidera las últimas vueltas de la Indy 500. Foto: Forrest Mellot.

Dixon y Franchitti, muy pegados, tras la salida del coche de seguridad, se fueron adelantando mutuamente, giro a giro, viendo como el audaz Sato se hacía cada vez más grande por los retrovisores.

Accidente de Takuma Sato en Indianápolis 500

En la última vuelta, Sato pierde el control de su monoplaza, toca al escocés de Honda y se estrella contra el muro. Foto: Mike Young.

Finalmente, tras rebasar con maestría a Dixon y empujado por el bramido de la afición, se lanzó en la última vuelta a la caza de Franchitti; el japonés se la jugó al salir de la recta con un interior de miedo... hasta que se tocó con el brasileño y también se fue contra el muro.

Franchitti besa la línea de meta de las 500 Millas

El escocés Dario Franchitti, como manda la tradición, besa la línea de meta conocida como 'brickyard' tras ganar las 500 Millas de Indianápolis 2012. Foto: Jim Haines.

Franchitti culminaba así el éxito en las 500 Millas de Indianápolis, seguido de Dixon y Kanaan, toda una proeza por cómo se había disputado la prueba, la inteligencia con la que supo gestionar cada una de las 200 vueltas y ese toque de fortuna final que necesitan los campeones cuando ni siquiera la lucha en el cuerpo a cuerpo es suficiente para parar el triunfo. Servià fue cuarto, en una soberbia actuación coronada por una remontada espectacular. 

Redactor jefe de Reportajes, Competición y Motos

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