Tras más de 20 años de obras, esta desconocida autovía española ha sido inaugurada esta semana

Después de casi 21 años en construcción, se ha inaugurado esta vía rápida que se espera la afluencia de unos 10.000 coches al día a partir de octubre de este año.
Esta autovía lleva dos décadas en construcción y ya parecía que los conductores de esta zona nunca la iban a ver completa. En Madrid están deseando que se acaben ya las obras de soterramiento de la A-5, el alcalde Almeida aseguró que iban en tiempo y en 2026 iban a poder pasar los primeros coches. Esta carretera no tiene nada que ver, pues ya les hubiese gustado que tardasen dos años en vez de dos décadas.
Se trata del último tramo de la A-22, la autovía que une Lleida con Huesca. Aparentemente, esta no es una distancia muy larga por lo que tantos años para completar las obras asombran a cualquiera. Y el tramo que acaba de poner punto y final a sus obras, y así ha completado esta carretera que parecía interminable, es el que va de Siétamo a Huesca. Se esperan que más de 10.000 coches diarios pasen por ella, después de tener que esperar tanto tiempo para verla completa.
La obra interminable
21 años han tardado en completar las obras de esta autovía en España. El 1 de octubre fue un día histórico, pues después de mucho tiempo se completó esta obra. Si tomamos como referencia el inicio de la construcción de la variante de Monzón, la A-22 ha tardado más de dos décadas en construirse al completo y decir adiós a las obras. Con esta terminada, la A-22 tendrá conexión con otras vías de alta capacidad como es el caso de la A-23 o la A-21.

Este se trata del último tramo que es el encargado de unir Siétamo y Huesca capital. El recorrido es de unos 12,8 kilómetros entre estos dos lugares y fue inaugurado esta misma semana. Con esta parte de la carretera en concreto han estado los últimos 7 años trabajando. Y la inversión supera los 61 millones de euros, tal y como señala el Diario del Alto Aragón. Esta se ha hecho de rogar y finalmente ha sido abierta al tráfico sin ningún tipo de obra más por hacer.
Siete años han tardado en este último tramo, pero antes de este hubo otros para completar los 21 años de obras. El que arrancó con todos estos trabajos fue la variante de Monzón en el año 2008, esta zona de Huesca fue donde se dio el pistoletazo de salida. Los tramos de Lleida a la variante de Almacelles y El Pueyo-Ponzano arrancaron las obras al año siguiente. En 2010 se abrió el tráfico entre el río Alcanadre y Siétamo, y la Variante de Barbastro. Y ya en 2011 y 2012 empezaron a completarse el resto de tramos.
Los problemas con las obras
Hasta aquí todo normal, pero según pasaba el tiempo el último tramo se complicó y ha hecho que se tarde mucho tiempo en ver esta autovía completa. La distancia no era problema para completarla pues los 113 kilómetros que separan Huesca y Lleida no son motivo para semejante espera. El primer problema al que se enfrentaron con este último tramo fue que este era el último que había realizado el estudio informativo, por lo que hasta 2007 el Ministerio de Medio Ambiente no dio luz verde.

Con este problema ya empezaron con cierto retraso, pero este no fue el único al que se tuvieron que enfrentar. Pues en el año 2008 España sufre una crisis económica muy grande y esto hace que la redacción del proyecto se detuviese de inmediato. Pasaron diez años hasta 2018 que fue el momento donde comenzaron de nuevo estas obras. Este proyecto fue un auténtico quebradero de cabeza pues durante su realización hubo prolongaciones de plazo muy grandes y también creció la inversión necesaria.
Ahora todos estos problemas en la A-22 han terminado, ya que 21 años después ha tenido lugar la inauguración del último tramo de esta. Del total de la autovía este tramo que acaban de terminar corresponde unos 12,76 kilómetros. Es una carretera de dos carriles en cada sentido y cuenta con un total de cuatro salidas y entradas. Estas son las siguientes: Loporzano, Montearagón, Centro de Ronda Norte y Oeste de Ronda Norte.
Desde esta semana ha vuelto la normalidad a esta zona después de mucho tiempo. Los coches ya han empezado a pasar por este lugar sin encontrarse señales de obra ni obreros trabajando en el asfalto. Ahora se espera que más de 10.000 vehículos circulen por este lugar cada día. De esta manera han puesto fin a una obra que parecía interminable.