Enrique Álvarez, mecánico, advierte: "No me creéis cuando digo que en cinco años nadie va a tener coche. Hemos pasado de que la reparación costara 28 a 400 euros"

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
El experto denuncia en sus redes sociales cómo se están diseñando las piezas de los coches y lanza un serio aviso sobre el futuro de la movilidad.
El mecánico de vehículos Enrique Álvarez ha alertado sobre el incremento del coste de las reparaciones de automóviles y sus consecuencias para los conductores. En un vídeo publicado en redes sociales, sostiene que determinadas decisiones de diseño y fabricación están haciendo que sustituir una pieza sencilla obligue a cambiar conjuntos completos, con un impacto directo en la factura final del taller. "¿A qué ingeniero se le ha ocurrido que esta abrazadera va incrustada, va fijada, va embutida de por vida?", critica Enrique.
"No me creéis cuando os digo que en cinco años nadie va a tener coche", afirma Álvarez al comienzo de su intervención. El profesional aclara, sin embargo, que no desea que los ciudadanos dejen de tener vehículo. "Yo no tengo ningún afán porque no tengáis coche, por dos motivos: el primero es porque me quedo sin trabajo y el segundo, porque yo quiero que cada vez la gente tenga mejores coches, mejores casas, mejores trabajos, mejor ropa, mejor de todo", explica.
Su advertencia se centra en la dificultad de mantener vehículos cuyos componentes no siempre se comercializan de forma independiente. Según el mecánico, esta tendencia obliga a los propietarios a pagar por piezas adicionales que no necesitan cuando el fallo se encuentra en un único elemento.
El mecánico denuncia que una pieza de pocos euros puede disparar la factura
Para ilustrar su denuncia, Álvarez muestra la barra estabilizadora de un vehículo europeo fabricado en 2012. En concreto, señala la horquilla que fija este componente a la cuna del motor. El mecánico explica que la pieza se habría dañado después de que el automóvil recibiera un golpe, como el producido al subir un bordillo.
"Antes esta abrazadera la vendían suelta y valía 8 o 9 euros", asegura. Sin embargo, critica que en determinados diseños actuales o en algunas configuraciones de fabricación la pieza quede integrada en el conjunto. "¿A qué ingeniero se le ha ocurrido que esta abrazadera va incrustada, va fijada, va embutida de por vida?", cuestiona durante el vídeo. La consecuencia, según su relato, es que el recambio individual deja de estar disponible y el taller debe sustituir la barra estabilizadora completa. "No la venden suelta y vale, creo que eran 284 euros más IVA, unos 350 euros", afirma. A esta cantidad habría que añadir la mano de obra y otros costes asociados a la reparación.
Álvarez compara ese importe con el precio que habría tenido la intervención antes de que la abrazadera dejara de venderse por separado. "Hemos pasado de que la reparación costara 8 euros más 20 euros de ponerla, 28 euros, a 400", sostiene. Para el mecánico, el ejemplo evidencia cómo una avería menor puede convertirse en una reparación difícil de asumir para muchos conductores.
El profesional considera que este tipo de decisiones también perjudica a los talleres, que deben explicar a sus clientes por qué una incidencia aparentemente sencilla termina requiriendo la sustitución de un conjunto completo. Además, advierte de que el encarecimiento de los recambios puede llevar a algunos propietarios a retrasar el mantenimiento o incluso a renunciar a reparar sus vehículos.
El impacto en el futuro del automóvil
Enrique Álvarez vincula esta evolución con la dificultad de que los ciudadanos puedan seguir manteniendo un coche en propiedad. "Si hemos multiplicado por 8.000 el precio de la reparación, ¿quién lo va a mantener?", plantea. Aunque esa multiplicación forma parte de su argumentación y no de una comparación general de todos los vehículos, el mecánico insiste en que determinados componentes pueden provocar aumentos muy elevados respecto al coste original de una intervención.
"Estamos multiplicando por 200, por 300, por 8.000 los costes de reparación de los vehículos por este tipo de diseños", afirma. A su juicio, la reducción de la reparabilidad y la venta de conjuntos completos hacen que mantener un automóvil sea cada vez más caro. El mecánico también cuestiona el beneficio que puede obtener el fabricante al comercializar una pieza integrada en un conjunto mayor. "Si antes el fabricante te vendía esta abrazadera suelta, te costaba 8 euros y al fabricante le costaba 4, se ganaba 4 euros", explica.
En cambio, si el propietario debe adquirir la barra completa, "si le vale fabricar 50, se gana 300 euros con la misma avería y antes se ganaba 4 euros por vender esto suelto". Álvarez reconoce que su planteamiento puede generar controversia, pero defiende que está basado en un caso concreto. "No me lo estoy inventando, lo tengo aquí en la mano", recalca mientras muestra la pieza. Su conclusión es tajante: "¿Cómo vamos a defender que cada vez la gente va a tener más coches? Es imposible".

