7 consejos para conducir con lluvia

7 consejos para conducir con lluvia

Estamos en primavera y llueve. Conducir bajo la lluvia es una de las tareas más complicadas a las que se enfrenta un conductor; por eso, la primera máxima es reducir la velocidad aunque el resultado de esta acción unida a la inseguridad que supone la lluvia suele ser un kilométrico atasco. Lo mejor que puedes hacer es tener paciencia, extremar la precaución y seguir nuestros consejos para conducir con lluvia.

No hace falta mirar la previsión meteorológica, estamos en primavera y, sin esperarlo, llueve. 

Lo que viene muy bien para limpiar las ciudades y vitaminar los campos, complica sobremanera la circulación en carretera. Cuántas veces habrás dicho o escuchado aquello de "cuando llueve la gente no sabe conducir" o lo de que "caen cuatro gotas y atasco seguro". Pues, en mayor o menor medida, ambas afirmaciones responden a la realidad y aunque no tenemos la receta secreta para acabar con las retenciones o los accidentes que provoca la lluvia, sí que vamos a darte unos consejos para conducir con lluvia que harán que controles mejor la situación.

1. Ten a punto las escobillas

La recomendación es cambiar las escobillas de los limpiaparabrisas una vez al año. 

Hay dos momentos perfectos para hacerlo: cuando empieza la primavera o cuando termina el verano. Primavera y otoño son las dos estaciones más lluviosas por lo que será cuando más necesites este elemento que aunque suele ser un gran olvidado resulta de vital importancia cuando hay que conducir bajo la lluvia.

Si, además, chirrían cuando se activan o dejan surcos en el parabrisas no hay duda de que es el momento de montar unas nuevas.

2. Vigila el estado de los neumáticos

El dibujo de los neumáticos sirve para evacuar el agua acumulada en la banda de rodadura. Por eso es importante mantener un buen dibujo... e incluso evitar llegar al mínimo legal del dibujo del neumático: 1,6 milímetros.

Delante de la goma puede formarse una especie de ola. El agua, como una cuña, comienza a pasar por debajo del neumático y se pierde la adherencia. Desde ese instante, ya no pueden transmitirse ni fuerzas de dirección ni de frenada.

Pero no solo es importante tener un buen dibujo, sino que las gomas estén en buen estado. Evita neumáticos usados, neumáticos antiguos o incluso recauchutados en tu coche.

Recuerda que del estado de los neumáticos depende el temido aquaplaning, pero de esto hablaremos después...

3. Aumenta la distancia de seguridad

Cualquier coche necesita más espacio para frenar en mojado por eso debes dejar una distancia de seguridad si no quieres terminar empotrado contra la trasera del vehículo que te precede.

Según la Dirección General de Tráfico (DGT), la distancia de seguridad tiene que ser de tres segundos entre los vehículos, porque es el tiempo que se tarda en realizar una frenada de emergencia. Circulando a 120 km/h, en tres segundos se recorren poco más de 100 metros.

Otro truco avalado por Tráfico es la Regla del Cuadrado, que consiste en quitar la última cifra y multiplicarla por sí misma. Por ejemplo: a 90 km/h, se quita la última cifra, quedando 9, y se multiplica por sí misma: 9 x 9 = 81. Así pues, a 90 km/h hay que dejar una distancia mínima de 81 metros.

Con esta regla, a 120 km/h abría que dejar 144 metros, una distancia suficiente para percatarse de una emergencia, reaccionar y conseguir frenar y detener el vehículo.

Como en marcha es muy difícil hacer estos cálculos, en aquellas vías en las que se registran más choques por alcance, la DGT ha colocado señales que marcan la distancia de seguridad. Se conocen como galones.

4. Enciende las luces

Para ver y ser vistos, en cuanto las nubes empiecen a cubrir el cielo; incluso antes de que empiecen a descargar, circular con las luces encendidas te será de gran ayuda.

5. No te confíes cuando llueve poco

Cuando la lluvia es torrencial y los limpias no dan abasto a retirar agua del cristal la recomendación es detener el coche en un lugar seguro. Ahora bien, las primeras gotas también son peligrosas ya que se mezclan con la grasa y el polvo de la carretera reduciendo de forma considerable la adherencia de los neumáticos. De hecho, este primer momento es incluso más peligroso que cuando el asfalto está muy mojado pues entonces la carretera se limpia y facilita el agarre.

6. Evita los charcos, la pintura y las alcantarillas

Si puedes evitar atravesar un charco, hazlo; en carretera es imposible calcular su profundidad o saber si bajo el agua se esconde un socavón o un objeto que pueda provocar un pinchazo o algo peor.

Las alcantarillas y las zonas pintadas (un paso de cebra, por ejemplo) son enemigos de los conductores por una razón muy sencilla: resbalan.

7. El gran peligro: el aquaplaning

El comportamiento del coche con el aquaplaning depende de la cantidad de agua que haya en la carretera... o de la profundidad del charco. Por supuesto, también influye el tipo de neumático, el compuesto con que esté hecho e incluso el diseño. En líneas generales, a mayor velocidad o menor profundidad del dibujo, antes pierdes el control si hay agua en la carretera.

Un truco para evitar el aquaplaning con antelación es estar atento con el oído: cuanto el ruido de rodadura y la fuerza de la dirección varíen, levanta el pie del acelerador suavemente.

Ya que estamos, toma nota de estos cuatro consejos para evitar el aquaplaning:

- Si la rueda es incapaz de evacuar agua que se encuentra, se forma esa ‘cuña’ delante de la que te hablaba antes. La consecuencia es que el neumático flota y pierde la adherencia con la calzada.

- Fíjate siempre que el neumático tenga profundidad suficiente. Los de verano se deben cambiar cada tres años como mucho y los de invierno cuando le queden menos de cuatro milímetros.

- Con lluvia intensa baja la velocidad.

- Ten un cuidado especial con el carril de la derecha. En las roderas que dejan los camiones se acumula agua.

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