Prueba

Prueba: Lada Vesta

Luis Meyer

09/03/2017 - 11:53

Un coche de este tamaño por poco más de 12.000 euros es un auténtico chollo. En esta prueba del Lada Vesta comprobamos qué más tiene que ofrecer bajo su moderna carrocería.

Cuando uno escucha el nombre Lada, le viene a la mente un coche de formas cuadradas y rústico, como es el Niva, su legendario modelo. Pero los rusos demuestran que saben hacer otro tipo de coches, y nos presentan su Lada Vesta. Un coche con un diseño moderno que juega la baza del precio: solo cuesta en torno a los 12.000 euros, pro tanto, es más barato que sus competidores directos. Y ahora vamos a comprobar si este Lada solo tiene la virtud del precio, u ofrece mucho más. Prueba: Lada Vesta.

Solo he recorrido unos metros y ya lo percibo: sí, es un Lada, con sus peculiaridades: los asientos son algo pequeños, los materiales y plásticos son sencillos, en esto se pone por detrás de otros fabricantes. Pero los rusos han puesto empeño en ofrecer un aspecto moderno: gran monitor, que se puede pedir con cámara de visión trasera, y extras como el clima o los asientos calefactados. También el cambio automático, aunque no lo recomiendo. Tiene los desarrollos demasiado largos, y recuerda al que montaban los Smart de primera generación, continuos cabeceos cada vez que cambia de marcha. Por tanto, mejor quedarse con el manual. Hay detalles de calidad que dejan algo que desear.

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La dirección, por ejemplo, tiene un tacto algo pastoso y no comunica demasiado. Pero en definitiva, todo funciona con corrección. Igual que el motor, de 106 CV y 1,6 litros, sin turbo. Pero se le nota algo esforzado. Se vuelve muy ruidoso cuando lo estiro, y echo en falta algo de empuje en las aceleraciones. Es un motor para llevarlo relajado, algo que casa muy bien con el cambio automático de largos desarrollos. Pide, por tanto, una conducción tranquila, en cuyo caso, es un coche relativamente confortable. Porque no es un coche con pretensiones deportivas. Eso lo demuestra el chasis, con un tarado blando, si bien sobre baches se vuelve algo rebotón. Echo en falta más equilibrio entre sus componentes, y aquí el fabricante aún tiene mucho margen de mejora. 

Conclusión

Al final, tengo que corroborar que los más sorprendente de este coche es su precio. El Fiat Tipo berlina, por ejemplo, cuesta un 10% más, el Skoda Rapid incluso un 25% más, y por eso el precio es su gran argumento. Aunque tiene un aspecto moderno, la tecnología que esconde está un poco desfasada, y la conducción es menos equilibrada que en sus rivales, mientras el motor es algo perezoso. Con todo, quien mire por su dinero ante todo, tendrá en este coche una buena opción. 

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