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Práctico

Motor

Todo sobre las fundas para cubrir coches

Funda de coche afelpada

Con los rigores del invierno parece que da (más) penita dejar a tu sacrificado coche ahí, a la intemperie. No es que no esté preparado para aguantar una noche fría, pero es cierto que lo de no dormir a buen recaudo acaba pasando factura, tanto si dispones de plaza de garaje techada como si no. En este práctico, te lo contamos todo sobre las fundas para cubrir coches

Lo mejor para que un vehículo se conserve en las mejores condiciones posibles y durante un largo periodo de tiempo sería estacionarlo en un lugar cerrado, pero bien ventilado, con una humedad relativa óptima, con la batería desbornada o un cargador enchufado, y que alguien lo arrancara y lo moviera un poco una vez a la semana o cada 15 días. 

Para más tiempo, lo suyo sería además quitarle los líquidos y los neumáticos. Y con todo, podría sufrir algún tipo de desgaste en los manguitos, latiguillos, conductos, radiadores, depósito de combustible, pintura... Y el polvo también es otro de los enemigos, que incluso en los garajes suele acumularse sobre la carrocería y pasar al interior acompañado de hollín. 

Por eso, para mantener tu fiel compañero siempre al día y tanto si quieres dejarlo hibernando durante meses como que esté a punto para salir con él en cualquier momento, conviene plantearse adquirir una buena funda. Las hay en el mercado desde 15 o 20 euros en adelante y, usadas correctamente, lo cierto es que pueden ser una buena inversión. 

Las de intemperie han de ser mucho más robustas y contar con algún tipo de pliegue que ayude a adaptarlas a los bajos del automóvil, con el fin de que resista bien los ataques del granizo o la hojarasca y que, al mismo tiempo, no se vuele a la primera ráfaga de viento debido a lo que se conoce como el 'efecto globo'.

Asimismo, si el tejido sobra porque la funda de coche es bastante más grande que el tuyo en cuestión, también está el truco de pisarla un poco con una o dos ruedas. Si el motor está en la parte frontal, es especialmente recomendable que intervengan las ruedas delanteras, para asegurarte de que la parte más delicada de la mecánica quede siempre a cubierto. 

No obstante, esto no siempre impide que el viento levante el resto, aunque al menos así te asegurarás de que no pierdas la funda para siempre, tanto por las inclemencias meteorológicas como por los amigos de lo ajeno. Lo malo es que si sitúas la funda debajo del motor o de la salida de escape, la cara interna se te ensuciará con mayor rapidez. 

Para los mencionados ladrones, también hay fundas de coches y de motos que incluyen algún tipo de sistema antirrobo. No son la panacea, desde luego, pero todo lo que sea disuadir a los malhechores que quieran sustraerte simplemente la funda o el vehículo entero... será bienvenido, como manda la lógica. Pero ojo: no olvides que una funda puede atraer por sí misma la curiosidad de todos. 

Las fundas de interior también conviene conocerlas, porque evitan suciedad, polvo, desgaste, rayones leves y desconchones de pintura si tienes otros vehículos cerca... Pueden ser mucho más finas y manejables -especialmente, si cuentas con un garaje privado, vigilado o no temes que se la lleven- y pueden salir algo más baratas que las de exterior. 

Sin embargo, hay que tener en cuenta que si se trata de un lugar húmedo y mal ventilado, el remedio puede ser peor que la enfermedad: si se acumula condensación dentro de la funda, tardará más en secar y no sería raro que apareciera óxido y luego corrosión de manera muy precoz. ¿La solución? Que la primera (o única) funda que toque con la chapa sea de algodón. 

funda coche granizo

Otro elemento recomendable en este tipo de accesorios de mantenimiento son las dobles cremalleras y los huecos para los retrovisores: ayudan a determinar el sentido correcto en el que instalarla, a fijarla después sobre la carrocería y, cómo no, a acceder al habitáculo para dejar o coger algo, puntualmente, sin necesidad de retirar todo el tejido. 

Y para terminar este práctico en el que te lo contamos todo sobre las fundas para cubrir coches, no podemos olvidarnos del cuidado que hay que poner a la hora de ponerlas y quitarlas. En primer lugar, hay que tener cuidado precisamente con esas zonas (huecos para retrovisores o cremalleras), con el fin de que no golpeen ni rayen la pintura. 

Por eso, no conviene que cubras el coche con la chapa sucia, llena de hojas o polvo, mojada... ni con el motor muy caliente ni el tubo de escape quemando. Este elemento no lo deberías cubrir nunca, porque podría provocarse un incendio. Además, ¡¡abstente de arrancar el coche con la funda puesta, ya que es fácil que respiraras involuntariamente los gases del motor y las consecuencias serían incluso letales!! 

Por último, no corras demasiado a la hora de poner o quitar una funda: además de deteriorar la pintura como se ha explicado, hay riesgo de que dañes alguna pieza (espejos, tulipas, antenas)... o la propia funda, bien porque la manches o la quemes, bien porque la pilles con las puertas o el maletero o la rajes con una placa de matrícula. 

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