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La opinión de
Alfredo Rueda

Tú también puedes sentir la potencia en tus manos

Alfredo Rueda

06/29/2012 - 10:30

En estos días en los que todos hablan de la lección de pilotaje que Fernando Alonso dio el pasado fin de semana en el GP de Europa de Valencia 2012, al que pude asistir y que nunca olvidaré, seguro que muchos hemos pensado en las sensaciones que deben de sentir los pilotos conduciendo al límite por un circuito.

Pues esa experiencia está mucho más al alcance de nuestras manos de lo que casi todos piensan. Tenemos la suerte de vivir en un país con multitud de circuitos permanentes de velocidad, algunos muy conocidos por las competiciones que se disputan en ellos (Jerez, Montmeló, Cheste, Jarama y Alcañiz) y otros menos (Albacete, Navarra, Cartagena, Almería, Guadix, Ascari -Málaga-, Monteblanco -Huelva-, etc.).

Los circuitos se han dado cuenta del nicho de mercado que es ofrecer sus instalaciones a los aficionados al automovilismo, que cada vez son más. Casi todos organizan con cierta regularidad jornadas en las que, por un razonable precio, se puede rodar con tu propio coche y sentir la experiencia de 'ser piloto' aunque sea por unas horas. En alguno de los trazados que he nombrado antes por unos 100 € se puede participar en 5 tandas de 25 minutos. Todo esto está muy bien y acerca el deporte del automovilismo al público general, pero ¿sentiremos ó experimentaremos algo con nuestro utilitario TDI? Rotundamente, no.

Pues bien, eso tiene solución sin tener que gastarse decenas de miles de euros en un deportivo que después no podremos mantener y que no nos será práctico para nuestro día a día. Cada vez hay más empresas en España que ofrecen paquetes completos de experiencias de pilotaje, que incluyen circuito y deportivos de altas prestaciones por un precio nada desorbitado. Ahora sí podremos sentirnos pilotos de verdad aunque sea sólo por unos minutos.

Hace un par de semanas me dispuse a disfrutar de una de estas experiencias, y la verdad es que es un plan perfecto de fin de semana. Contraté el paquete por internet (se encuentran muy buenas ofertas en páginas de compras colectivas o por cupones), y me desplacé al Circuito de Monteblanco en Huelva. Por mi trabajo suelo probar multitud de coches, algunos de ellos bastante potentes, pero nunca había conducido en circuito cerrado, por lo que admito que estaba un poco nervioso y ansioso.

La experiencia no sólo dura los minutos que estás con el coche en la pista, ya que se encargan de hacerte sentir un piloto (aunque sea amateur) desde que entras en las instalaciones. Primero y después de recoger las acreditaciones para poder deambular por las instalaciones del trazado te suben a una sala de 'briefing', donde un piloto profesional te da un pequeño curso teórico de pilotaje: básico pero interesante. Además, te explican cómo es la postura de conducción idónea, cómo trazar las curvas, puntos de frenada y normas de seguridad.

Una vez terminado el 'briefing', de camino al pit lane. Allí estaba la preciosidad que había elegido para esta experiencia. Un Ferrari 458 Italia, ¡y encima rojo!, de 4.500 cc, 570 CV y cambio F1 de 7 velocidades con doble embrague. Todo para unas prestaciones de 325 km/h de punta y 3’4 segundos de 0 a 100. Si ansioso y nervioso estaba antes, ahora ya no me quedaban uñas.

Aunque me moría de ganas de coger el 458, antes un piloto profesional me dio tres vueltas al circuito en el nuevo Renault Megane RS de 265 CV. Increíble lo que puede hacer este coche en manos de alguien que sepa exprimirlo al máximo.

Pues llegó el momento, a ponerse el casco y a conducir. En todo momento llevas a un instructor de copiloto que, además de explicarte el funcionamiento del coche, te va indicando sólo en la primera vuelta los puntos de frenada y cómo hacer la mejor trazada. Una vez finalizada la primera vuelta, si no haces ninguna locura te deja llevar el coche hasta tu límite, que seguro se quedará muy por debajo de lo que esta máquina puede ofrecer.

En las 5 vueltas que di al circuito quedé absolutamente boquiabierto con el coche. Lo primero que te impacta es el espectacular diseño (para mí el Ferrari más bonito) y el increíble sonido de los escapes. Pero cuando lo conduces, eso pasa a un segundo plano y admiras la fascinante rapidez del cambio F1 (no suelo ser muy partidario de estos cambios, pero éste va perfecto), y la inmejorable distribución de pesos, lo que junto con una suspensión trasera muy asentada y una dirección directa y precisa hace que conducir a 300 km/h y entrar cruzado en las curvas parezca fácil.

En resumen, una experiencia que recomiendo a todo el que tenga la oportunidad de vivirla. Si no has conducido en circuito antes (como era mi caso), podrás sentir muchas cosas que jamás habías sentido. Además, para que puedas revivir el momento, el coche lleva instaladas dos cámaras, una enfocando a la pista y otra al piloto. Con ellas elaboran un vídeo que te entregan al final en el que incluso incorporan un velocímetro, tacómetro y un medidor de fuerzas G. ¡Cuando llegas a casa y te ves en televisión pilotando un Ferrari de 570 CV en circuito y llegando a fuerzas laterales de 2G’s es cuando sí que te sientes un piloto!

¿Te atreves?

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Alfredo Rueda

Periodista apasionado de todo lo que tenga motor: Coches, motos y ahora, también, cacharritos con alas...

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