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La opinión de
Javier de la Calzada

Desde las 24 Horas de Le Mans. Equipo Peugeot

Javier de la Calzada

11/06/2011 - 12:15

24 horas se resumen en 13 segundos...

Cómo es posible que rodar durante un día entero en un circuito con más de trece kilómetros de cuerda se decida en... la última vuelta. Hasta ese momento el Audi R18 TDI y el Peugeot 908 peleaban con el cuchillo entre los dientes por ese pedazo de trofeo (por dimensiones e historia) que acredita al mejor coche en endurance (resistencia, constancia) del año. 

La victoria para Audi les habrá sentado mucho mejor que el triplete del año pasado porque en esta ocasión un solo coche ha vencido a un ejercito de franceses cuya respiración escuchaban en su propia nuca. En Peugeot, desde luego no se lo creen. Han desperdiciado una ocasión propicia para volver a ganar una carrera que se les había puesto de cara por los terribles accidentes de McNish y Rockenfeller

¿Volverá a repetir Peugeot el año que viene? Marc Gené nos aseguró el viernes que sí, que seguro estarán en la edición de 2012 de las 24 Horas de Le Mans y que, con toda probabilidad, con él a bordo de uno de los coches. Sin embargo, estamos en crisis económica y muchos jefazos no tienen problemas en cepillarse la partida para el deporte de competición llegado el caso. En España ha ocurrido y ocurrirá. 

Por su parte Audi estará sin ninguna duda el año próximo defendiendo su corona. No es fácil sostener la infraestructura que lleva consigo el equipo si no hay un triunfo que te respalde. Y lo han vuelto a hacer. Sus rivales volverán a ser los Peugeot y, quién sabe, si alguna marca japonesa (como confesó Marc) con tecnología híbrida

Las 24 de Le Mans 2011 se acaban y ahora pienso cómodamente sentado en el salón de mi casa en la vuelta de las miles de caravanas, autobuses y coches de regreso a casa. Volverán más o menos contentos por el resultado final (en la mayor parte de los casos no existe un fanatismo hacia un piloto/equipo, excepto los daneses con Kristensen) aunque sí volverán satisfechos de haber vivido en directo la que, posiblemente, haya sido la carrera más ajustada de la historia.

Y mientras al pueblo de Le Mans volverá la paz y la tranquilidad. Cuentan con una caja registradora en forma de carrera que saben sacarle muy bien el partido porque no todos pueden presumir de poder albergar el mayor espectáculo del mundo de la competición de cuatro ruedas

Le Mans, gracias y hasta el año que viene.

Domingo, 15.00 h. Audi vuelve a ganar en las 24 Horas de Le Mans.


El piloto André Lotterer (Audi R18 TDI) cruza la lìnea de meta por delante de Simon Pagenaud y Nicolas Minassian (ambos con Peugeot 908 HDi)!

Más igualdad imposible en las 24 de Le Mans

¿Cómo es posible que a falta de de tres horas para que concluya la carrera vayan dos coches separados por segundos? ¡Este es un circuito de más de trece kilómetros! La fiabilidad de los dos aspirantes, Audi y Peugeot, es asombrosa. Las dos bajas del equipo alemán se han producido por escalofriantes accidentes y la del francés por una absurda salida de Wurz, compañero de Marc Gené. Yo soy el francés, salto la verja y pido un taxi que me lleve a casa de mamá, porque en el box te corren a gorrazos...

En el garaje de Audi se empiezan a reflejar gestos de campeones... Los franceses, que habían mandado enfriar champán, han dicho "mejor no saques nada, si eso..." El amigo Ulrich (jefe de equipo de Audi) empieza a apretar los puños en presencia del jefazo de la marca Rupert Stadler. Debe ser increíble lograr la machada con el boss dándote palmadas en la espalda. Y si no logran el triunfo no pasa nada porque "¿cómo voy a vencer con un solo coche en pista?", señalará...

Andando por el circuito (increíble la cantidad de kilómetros que haces pateando) me doy cuenta de la pasión que supone esta carrera y el arraigo que ostenta en muchos países. Especialmente Francia e Inglaterra. Puede que sea complicado que vuelva a ver tanto Porsche junto, incluso uno con el cartel de taxi en el techo... Son unos cachondos. Por supuesto, camino de la sala de prensa, desde donde escribo, he visto la torre de botellines de cervezas. Se ha convertido en la otra competición del fin de semana. Algunas pirámides llegan a medir 1,80 m. ¿Los responsables? roncan en sus tiendas de campaña. 

Comentábamos ayer un grupo de españoles el número importante de asistentes que no solo no pisan las gradas o las curvas para ver pasar los coches, sino que ni se acercan al torno de acceso. Simplemente acampan, montan la tienda, la barbacoa y la cerveza. Para ellos es suficiente. Como dice aquél: "Tiene que haber de todo en este mundo".

Las tiendas alrededor del circuito son también de visita obligada, aunque llama la atención la popularidad que le ha dado a esta carrera, el único ídolo de verdad que tengo en esta vida: Steve Mcqueen, que en la célebre película de las "24 horas de Le Mans" dejo una frase para la posteridad: "La vida es el tiempo que transcurre entre carrera y carrera"

La carrera de los accidentes

Seguro que mañana muchos telediarios mostrarán las imágenes de los dos espeluznantes accidentes en las 24 Horas de Le Mans. No me cabe ninguna duda de que si hubiera sido una carrera limpia, nadie tendría noticias de lo ocurrido en la misma, es decir, de quién ha ganado o de quién se ha impuesto en el mítico duelo Peugeot-Audi.

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El Peugeot 908 de Simon Pagenaud/Sébastien Bourdais/Pedro Lamy, muy cerca de la cabeza de carrera. Foto: AUTOBILD.ES.

La tarde transcurría con normalidad. Los dos Audi mantenían cierta distancia con los tres Peugeot oficiales, cuando estalló la noticia: Rockenfeller se iba contra las protecciones de forma muy violenta entre las curvas de Mulsanne e Indianápolis. Tan duro fue el golpe que el safety car volvió a acaparar la siguiente hora de carrera. Al principio se temió que el corredor estuviera en estado grave, pero se acaba de confirmar que ha hablado con su familia y que pasará la noche en el hospital. 

Las caras de los miembros de Audi era un poema. Solo les queda un coche en pista y los Peugeot parece que van alcanzando mayor velocidad punta... El despliegue de medios de ambos equipos es brutal, aunque quizá superior el de Audi: 90 furgonetas que hacen continuamente traslados, 40 A8 y muchos R8 son algunos de los medios de transporte de la marca de los cuatro aros. La superioridad con la que ganaron el año pasado (triplete) no les hacía pensar que este año las cosas iban a estar tan duras. 

Históricamente durante la noche ocurren muchas cosas en la carrera y Audi no va a vender la piel fácilmente. No me quiero imaginar la cara de los franceses como no se hagan con la victoria. Pinta que el equipo que pierda se va a quedar sin muchos argumentos para repetir en los próximos años porque la inversión es tal que a mucho jefe no le temblaría el pulso al tachar la casilla de 'competición'.

Pilotar estas bestias de noche debe de ser una experiencia difícil de igualar. Según contaba ayer Marc Gené no se ve absolutamente nada en las interminables rectas por lo que la frenada, muchas veces, se hace a ojo... En cuanto a mecánicas, aquí nadie se plantea otra cosa que no sea el diésel. Muchos se ríen al escuchar los rumores sobre un constructor potente que el año que viene quiere ganar Le Mans con ¡gasolina! Incluso el siempre prudente Gené nos reveló que tanto Toyota como Nissan están estudiando la posibilidad de entrar en la competición con un híbrido. Confieso que el día que no se oigan petardeos y ensordecedoras aceleraciones esto será ASQUEROSO.

En Peugeot, por el momento, se está viviendo una euforia contenida. Han mandado enfriar champán pero que no se entere mucha gente. Son las 3:22 de la mañana y las gradas están desangeladas, tan solo algunos valientes envueltos en mantas se resisten a abandonar la silla. Incluso los ruidosos ingleses están durmiendo la mona en sus tiendas de campaña (los que consiguieron encontrarla) o en el mismísimo césped (donde perdieron la conciencia). Lo que impresiona es ver la cantidad de autobuses que hay procedentes de Dinamarca para seguir a Mr. Lemans Kristensen que se van a ir por donde han venido sin verlo rodar ni una vuelta. 

Al final siempre hay una frase que lo resume todo: This is Le Mans.

Se roza la tragedia en las 24 Horas de Le Mans

A las 15.00 en punto se dio la salida lanzada y como era de esperar todos los participantes se lanzaron hacia delante como si solo hubiera una vuelta. A pesar de la agresividad de todos los pilotos ninguno de los favoritos de la categoría reina perdió posición.

Así lo viví desde el hospitality de Peugeot, un lugar lleno de glamour donde me pregunto a cuántos de verdad les interesa la carrera y los coches. Y no solo pasa aquí, en el de Audi exactamente igual. Estás rodeado de pantallas gigantes, en donde los canapés y el champán corren a raudales entre risas, pavoneos y miradas de "sí, yo también estoy aquí". Es una parte de las carreras que, nos guste o no, alimentan que toda esta fiesta la pague alguien. 

A la hora de darse el banderazo de salida ha ocurrido lo que muy pocos esperaban: el Audi pilotado por McNish intenta doblar a un Ferrari de forma precipitada y ocurre lo que nadie quería: ambos coches se lanzan de forma violenta hacia las protecciones llevándose la peor parte el coche alemán. Es tan fuerte la colisión que el coche queda hecho añicos. El Ferrari también colisiona pero puede volver a la carrera previo paso por boxes. Además de por la vida del piloto, se teme por la integridad de algunos fotógrafos y demás personal de carrera situado detrás de los neumáticos protectores. 

En el hospitality de Peugeot se vive el momento en silencio y con cada repetición se escucha un 'ohhhhhh' fruto de la espectacularidad del golpe. Pero, al ver a McNish salir por su propio pie todos los invitados rompen a aplaudir de forma espontánea. Mientras Capello, piloto y compañero de McNish en Audi rompe a llorar con una cámara a cinco centímetros de su cara. Sabe que no va a volver a subirse a ese coche, lo mismo que Mr. Le Mans: el danés Kristensen. This is Le Mans...

Las alegrías van por barrio y, por ahora, los primeros decepcionados son los del equipo Audi Ultra (por el esfuerzo en la ligereza de la construcción de sus coches). No se me borran de la cabeza las imágenes del director deportivo de Peugeot el año pasado Olivier Quesnel al confirmarse el abandono de sus tres coches y el fracaso como único resumen de lo acontecido en el box del equipo francés. 

Mientras, en los alrededores, la gente sigue pasándolo en grande: cerveza como para un regimiento y banderas de sus equipos favoritos. Las tiendas intentan hacer su agosto con camisetas del evento e incluso algunos atrevidos alcoholizados se pasean por las gradas disfrazados. Eso sí, si hay una bandera que destaca por encima del resto es la danesa que ya hondea a media asta...

Dos horas de carrera y una entera con Safety Car en pista... 

Pocas horas antes de ponerse a los mandos del Peugeot 908, un reducido grupo de (privilegiados) periodistas pudimos compartir con Marc Gené una cena en la que se habló de todo de forma distendida aunque, lógicamente, el tema principal giraba en torno a la carrera que se va a disputar hoy, posiblemente, la más famosa del mundo: Las 24 Horas de Le Mans

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Con poca luz, las fotos no suelen salir perfectas...

Marc acude a la cita con quince minutos de retraso y se disculpa de tal manera que nos hace sentirnos violentos: ¡pero si él es la estrella! El buen carácter de Gené es admirable. Ya había coincidido con él en pruebas de Ferrari en Maranello y el año pasado en este mismo circuito y su predisposición hacia la prensa es total. Tanto Peugeot como la marca del Cavallino tienen un embajador 10.

Nos sentamos a la mesa y Marc rechaza el foi que nos sirven de primero, pide que le traigan pasta a la que acompaña con varios trozos de pan. Está hambriento, ha sido un día muy duro con la sexta posición en la parrilla de salida para hoy. Aunque no empezará él la carrera, lo hará en su coche Davidson, lo que supone todo un alivio, "porque estás toda la mañana en tensión, desde el warm up hasta la carrera de las tres de la tarde, no paras un segundo, y te pones muy tenso".

Lo primero de lo que hablamos es de la pole: "No me preocupa salir sexto, los Audi iban a muerte para hacer el triplete y se han llevado dos buenos sustos; yo tenía dos intentos pero me he encontrado tráfico en dos curvas y no he podido hacer una vuelta perfecta". El piloto catalán insiste en un tema que debe quedar muy claro: "Son 24 horas de carrera y puede pasar de todo, aunque la salida va a dar miedo, va a parecer una de Fórmula 1 porque van a ir con el cuchillo entre los dientes todos".

Le pregunto sobre cómo se siente dentro del coche porque solo pensar que debe hacer relevos de tres horas y pico metidos en ese agujero... "La visibilidad es muy mala, es algo que no tiene solución y si llueve (hay muchas posibilidades de que eso ocurra mañana al medio día) no tengo problemas porque voy bien en agua". 

¿Y qué ocurre por la noche? ¿Qué se siente al alcanzar 350 km/h sin luz natural y rodeado de bosques y vallas protectoras? "La noche me gusta, me siento cómodo, aunque hay que tener en cuenta que hacemos medias de 240 km/h (el año pasado fueron de 250 km/h) y mi punta máxima ha sido de 350 km/h". Le insisto en si no se le va la cabeza pensando en otras cosas durante esos interminables relevos: "No, porque estamos continuamente adelantando a doblados y pensando dónde es el sitio más adecuado para hacerlo. Te pones detrás de ellos e intuyes cómo van a reaccionar para pasarlos en las mejores circunstancias. Es como en la carretera cuando conduces normalmente, hay veces que no sabes las reacciones de los otros y tienes que estar prepararado".

Ahora toca hablar del coche, del 'feeling' que le ofrece, de las posibilidades... "El 908 es completamente nuevo y no le encuentro fallos (aunque estamos acongojados, como los Audi (ríe a carcajadas). Es muy eficiente en recta aunque más difícil de controlar en curva. La clave es saber si vamos a las misma vueltas que los Audi y si entraremos a cambiar ruedas a la vez. Nos vamos a vigilar constantemente, el juego psicológico es muy importante... Lo que es increíble es la igualdad que hay entre ambas marcas: estamos en cinco décimas en vueltas que duran más de tres minutos". 

Llega el segundo plato y noto cómo Marc se va sintiendo más cómodo. Empezamos a hablar de otras cosas igualmente interesantes. Pero de pronto, mientras mordisquea su cuarto trozo de pan, comenta: "¿Sabéis que dentro del coche llevo un móvil, una linterna y una herramienta? Es asombroso esto". Le recordamos que hace no mucho los pilotos llevaban una pala por si se encontraban exceso de arena en alguna curva... Y con lo ojos como platos ataca un trozo de carne con patatas. 

La conversación vira ahora hacia la F1 (normal, es piloto de pruebas de Ferrari). La primera pregunta es la típica: ¿En qué coche te diviertes más?. "Sin lugar a dudas en un F1 porque a los pilotos nos encanta la velocidad y las prestaciones puras, aunque me encanta la resistencia por el trabajo en equipo y especialmente Le Mans porque es la carrera más dura". Sobre su continuidad es franco: "Aun no he firmado nada porque voy de año a año, pero seguro que me ofrecen la continuidad porque estoy haciendo un gran trabajo". Ferrari también me exige una dedicación en actos de relaciones públicas por eso no hago mucho desarrollo con coches nuevos de calle, pero en los próximos meses si me voy a involucrar en el nuevo Enzo".

Sobre su faceta de comentarista de las carreras de Fórmula 1, está encantado: "Pensaba que iba a chocar (no en lo personal, son buenos amigos) con Pedro De la Rosa, pero el buen rollo es increíble y no nos pisamos nada. Estoy encantado con que pueda correr este fin de semana en el Gran Premio de Canadá. Tiene más vidas que un gato". (ríe). Asegura que Ferrari con él hace otra excepción en este aspecto: "Nunca un piloto de Ferarri ha comentado carreras para la televisión, pero me conocen y saben lo que puedo decir y lo que no". 

Es la hora del postre y Marc no perdona el helado, el pastel de chocolate y la nata montada. Le interrogo sobre su coche en el día a día: "Tengo un Giulietta cuando estoy en Italia, me gusta mucho este coche y también un Peugeot 508: es espectacular el salto que ha dado la marca de un tiempo a esta parte". El corredor no para porque cuenta que al finalizar la carrera se va a Barcelona para un acto publicitario y el martes le esperan en Maranello. Qué pasada, que vida tan ajetreada. Pero es lo que tiene ser uno de los tres mejores pilotos españoles de la historia y, posiblemente, uno de los más amables, abiertos y 'normales' de todos los que te puedas encontrar. 

¡Suerte Marc! Estamos contigo.

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