Dos expertos en mecánica coinciden: "¿Qué estás haciendo, colección de presupuestos?"

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
El problema al que se enfrentan los talleres de coches en su día a día: consultas, diagnósticos y presupuestos que finalmente no se materializan en un trabajo de reparación y una factura.
Que dos mecánicos lleguen a la misma conclusión no es casualidad. Desde hace tiempo, los talleres de coches se han convertido en una especie de asesores no remunerados de los que se aprovechan muchos clientes para obtener un primer diagnóstico gratis o referencias sobre recambios que más tarde compran en Internet. Esto ha despertado crispación en un sector que pide “respeto para los comerciantes”, que tienen “muchas cargas sociales” y que cada día se encuentran con nuevos obstáculos que les hacen perder tiempo y no poder facturar dentro de los plazos establecidos.
Uno de los primeros que alzó la voz en contra de este tipo de prácticas fue Andre Wattebled, propietario de Talleres Vistabella, en Alicante, que hace ya 9 años publicó un vídeo en Facebook que no tardó en hacerse viral. Con más de medio millón de reproducciones y un millar de comentarios, el vídeo de 6 minutos se convirtió en un reclamo mediante el cual este mecánico alicantino pedía que se pusiera fin a esta costumbre cada vez más extendida entre los clientes.
El problema de muchos talleres de coches
Andre ponía el foco en todas aquellas consultas que llegan cada día a los talleres de coches. Clientes que se acercan a las instalaciones para pedir un diagnóstico sobre una avería y obtienen, además, un presupuesto detallado de reparación que incluye tanto la solución al problema como las piezas necesarias para solventarlo.
Ese trabajo que no se factura es en el que el dueño de este taller alicantino pone el foco de atención. Y es que es una práctica muy extendida utilizar la información facilitada por un mecánico, “con una máquina de diagnosis muy cara”, para buscar el recambio en Internet y comprarlo por un “15% o un 20% menos” de lo presupuestado.
Lo que se consigue con esta táctica es ahorrar en la factura de reparación a costa del trabajo realizado por el mecánico. Al perder el margen de beneficio que le aporta cada pieza que vende a sus clientes y no facturar el diagnóstico y presupuesto de reparación, los talleres dejan de ingresar una parte importante de dinero cada mes, reduciendo su fuente de ingresos únicamente a la mano de obra.
A esto, además, hay que añadir el hecho de que muchos clientes que compran el recambio en Internet, además realizan ellos mismos la reparación, por lo que el experto que ha encontrado el problema y sabe cuál es la solución, no ve ni un solo euro por su trabajo.
Wattebled, que en el momento en el que grababa el vídeo eran las 10 y media de la noche, aseguraba que prefería “estar con mi mujer y mis hijos”, pero que por culpa del tiempo que pierde en diagnosticar coches, hacer presupuestos y asesorar a sus clientes, llevaba a cabo largas jornadas de trabajo que no son debidamente retribuidas.
Aunque el vídeo ya tiene unos cuantos años, la situación no ha cambiado ni mejorado desde entonces. Los talleres de reparación de coches siguen enfrentándose a este tipo de prácticas a diario, mientras consideran que la presión que se ejerce sobre este tipo de comercios llega a ser asfixiante.
Una situación que no ha cambiado para los mecánicos
Esta misma situación es a la que en 2024 quisieron dar luz desde A pie de taller, cuenta en redes sociales que se cuenta el día a día de un taller de coches ubicado en Alcalá de Henares, en Madrid. El vídeo publicado recreaba una escena que muestra a un cliente que consulta el precio de un inyector con un mecánico.
“Es que no entiendo para qué quieres saber el precio de un inyector”, dice el mecánico en el vídeo después de la consulta de un cliente que quiere saber cuánto le puede costar. “Lo suyo es que te diagnostique el coche y ver el fallo que tiene. Si tienes la referencia y quieres saber el precio del inyector, llama al servicio oficial o a una tienda de repuestos”.
Y justo en este punto es en el que se revela la verdadera intención del cliente que ha llamado al taller, que confiesa que “he llamado a varios talleres y me han dado precio, entonces era por comprar”, mientras el mecánico le explica que lo mejor es acudir al taller, diagnosticar la avería y obtener un presupuesto de reparación, porque “a lo mejor no es necesario cambiar el inyector y con repararlo es suficiente”.
El vídeo acaba ejemplificando el mismo problema que Andre Wattebled exponía en su vídeo hace años, las constantes interrupciones para responder consultas, asesorar, ofrecer diagnósticos de averías o presupuestos que no acaban materializándose en un trabajo de reparación que el taller pueda facturar.
