China da un paso más y se acerca a la homologación de la conducción autónoma de nivel 3. Ya hay nueve marcas como BYD, SAIC o Changan

En China van a por todas en el campo de la conducción autónoma tras homologar para su uso y comercialización dos modelos con tecnología de nivel 3.
Nos guste más o menos, el futuro de la industria del automóvil pasa indudablemente por el coche autónomo. No será el año que viene. Ni tan siquiera se espera para esta década, pero es una tecnología que sigue evolucionando gracias, en parte, a la gran inversión que fabricantes chinos como BYD, SAIC o Changan están haciendo para su desarrollo. Y ahora están a punto de homologar el nivel 3 de conducción autónoma.
Como bien sabrás, la conducción autónoma se divide en varios niveles, siendo 0 el nivel base en el que se encuentra cualquier vehículo sin ningún tipo de asistente a la conducción (ADAS); y 5, en el que los coches no cuentan ni con pedales ni con volante y, por lo tanto, no necesitan de la intervención de un conductor para su correcto funcionamiento. También hay otros cuatro niveles intermedios que, en algunos casos, ya se han alcanzado y superado.
Sobra decir que estamos aún muy lejos de ver coches autónomos de nivel 5. Sin embargo, los asistentes a la conducción no paran de ampliar sus funciones y ya son capaces de mantener la trayectoria dentro de un carril, una velocidad constante y, dado el caso, intervenir para detener por completo el vehículo. Hablamos de un nivel 2 de conducción autónoma, siendo los más avanzados un nivel 2+.
China quiere estar a la cabeza en tecnología de conducción autónoma
China, que está a la última en lo que a tecnología se refiere, quiere convertirse en el referente de la conducción autónoma. Por eso, algunos de sus fabricantes están inmersos en una carrera por el desarrollo del nivel 3 de conducción autónoma, una carrera en la que BYD ya habría completado más de 150.000 kilómetros recorridos en las pruebas de validación que exigen las autoridades locales.
Las pruebas en cuestión buscan obtener la homologación de las autoridades chinas para comercializar coches con tecnología de conducción autónoma de nivel 3. Y esto incluye recorrer miles de kilómetros en distintos escenarios, como ciudad, autopista o en condiciones climatológicas adversas. Todo ello para validar que el rendimiento de la tecnología en cuestión es eficaz y segura.
El nivel 3 se encuentra un escalón por encima del punto en el que nos encontramos actualmente. Se trata de una tecnología que puede hacerse cargo de la conducción en entornos complicados, pero que no es todavía lo suficientemente efectiva como para tomar el control absoluto del vehículo, por lo que se requiere de la supervisión de un conductor en todo momento.
Y en este contexto, BYD se ha convertido en una de las primeras empresas de automoción que ha sido seleccionada para realizar las mencionadas pruebas de homologación. También hay otras ocho compañías que se han sumado a este proceso, incluyendo a Changan, GAC, SAIC, BAIC, FAW Group, Xpeng, Li Auto y Huawei.
Ya hay dos coches chinos con homologación de nivel 3
Si bien el gigante chino puede ser el nombre más destacado de la lista, en realidad los dos primeros coches a los que el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China (MIIT) le ha concedido la homologación de conducción autónoma de nivel 3 han sido el Deepal SL03, modelo en el que está basado el Mazda 6e, y el Arcfox Alpha S.
Esto significa que estos dos modelos ya tienen el visto bueno por parte de las autoridades chinas para circular haciendo uso de esta tecnología por sus carreteras. Sin embargo, el SL03 y el Alpha S no son coches con una tecnología revolucionaria, sino que han sido los primeros en estar homologados.
Y es que la realidad es bien distinta, porque son muchos los coches de marcas chinas que ya cuentan con el hardware necesario para hacer realidad un nivel 3 de conducción autónoma. Es decir, tienen la base tecnológica, pero no la homologación que los autoriza a utilizarla, de ahí que tantas empresas estén trabajando ya con el MIIT para hacerlo posible.
Con esta homologación, las marcas chinas vuelven a asestar un duro golpe a la industria automotriz de Occidente. Estas compañías cuentan, por un lado, con músculo económico suficiente derivado de un contexto favorable a nivel comercial que les aporta rédito suficiente como para acometer la inversión necesaria para el desarrollo de esta tecnología.
Por otro lado, cuentan con el total respaldo de las autoridades chinas, que, sabedoras de la importancia que su industria automotriz está adquiriendo en los últimos años a nivel internacional, trabajan para favorecer su desarrollo y crecimiento, al mismo tiempo que dejan libremente que consigan alcanzar nuevas metas mientras se expanden por mercados como los que incluye Europa.