Qué es el 'slow travel' y qué beneficios tiene la nueva forma de viajar

Este tipo de turismo está ganando popularidad muy rápido, una manera más relajada de viajar que evita el estrés durante los periodos vacacionales.

Que el mundo actual es vertiginoso, exige una productividad desmedida y en él están pasando cosas de manera continua es algo que no se puede negar. En esta vorágine de estímulos cada vez más personas se dan cuenta de que quieren un cambio, de que necesitan parar y llevar una vida mas relajada. Este enfoque está llegando incluso a la manera de viajar, lo que está llevando a un auge del conocido como ‘slow travel’.

Es posible que el concepto os sea desconocido, pero es sencillo de entender. Como su propio nombre indica, se basa en viajar de una manera más tranquila, sin precipitaciones ni atropellos, para que lo realmente importante no sea llegar al destino, si no disfrutar del propio viaje a medida que éste se desarrolla. En resumidas cuentas, busca centrarse en la calidad.

Puede considerarse como lo opuesto al turismo de masa o al de hotel con pulsera de todo incluido, que está masificado y en el que el turista recibe una experiencia artificial y manufacturada que es, normalmente, bastante similar sin importar en el lugar en el que se encuentre, puesto que cae en lugares comunes.

El ‘slow travel’, por lo contrario, propone experimentar de verdad el lugar al que se viaja. Conocer cuáles son las tradiciones del destino, su cultura, el folklore y también la gastronomía que hace que cada sitio sea especial. 

Poniendo el foco en esto, además de en apoyar a los comercios y restaurantes locales en lugar de a las grandes cadenas, su enfoque es el de un turismo responsable que sea más respetuoso con el medio ambiente.

El origen del ‘slow travel’

Parecen conceptos que están muy de moda en la actualidad, pero, aunque sea bastante desconocido en general, se trata de un concepto o movimiento que viene de bastante lejos.

Para encontrar sus orígenes hay que remontarse a la década de los 80 del siglo pasado, concretamente a 1986 y, además, su génesis está relacionada con otro movimiento, el ‘slow food’. 

Ante el auge de las cadenas de comida rápida, que se extendieron de una manera muy rápida y canibalizando los restaurantes locales tradicionales, surgió esta alternativa que buscaba cuidar de lo autóctono, apoyando a loas agricultores y granjas locales, apostando por la comida regional y por las recetas de toda la vida.

Nació como una antítesis al ‘fast food’ y fueron sus características las que luego se extrapolaron a la manera de viajar.

Las ventajas del ‘slow travel’

Además de ser respetuoso con el medioambiente y apoyar la economía local, este modo de viajar también tiene beneficios para quien lo lleva a cabo.

Lo principal es que, con su enfoque tranquilo, evita que las vacaciones también se conviertan en una fuente de estrés. Ya en el día a día estamos sometidos a presiones, hay que cumplir con horarios y parece es imposible llegar a todo; así que no parece que sea sano continuar con esa dinámica en el periodo vacacional.

No es necesario llevar una hoja de ruta perfectamente milimetrada que diga qué hay que hacer en cada momento. En ocasiones basta con tener una idea general, identificar los puntos de interés más relevantes y disfrutar de ellos al ritmo que el propio viaje vaya proponiendo.

En segundo lugar, puede ser un tipo de turismo más económico. Si en lugar de ir a centros turísticos masificados, donde la demanda es igual o mayor que la oferta y los precios están por las nubes, se opta por ir a zonas más conocidas y hospedarse en sitios con menos renombre, la cartera lo notará.

Por último, esto permite experimentar la región elegida de una manera que se salga de la hoja de ruta típica y así conocer la cara más desconocida del lugar al que se viaja.

Campers y caravanas, perfectas para el ‘slow travel’

Aunque el ‘slow travel’ se puede llevar a cabo de la manera en la que se quiera, es cierto que es un tipo de turismo que es perfecto para viajar en furgonetas camper, caravanas o autocaravanas.

Desde la Covid-19 y el tiempo que estuvimos encerrado en nuestras casas, el ‘caravaning’ ha experimentado un auge considerable, de la misma demanda que furgonetas camperizadas, ya sean de fábrica o de especialistas. Cada vez más gente quiere experimentar la sensación de libertad de poder ir donde quieran y viajar según sus normas, y ahí es donde se da la mano con el ‘viajar lento’.

Disponer en el vehículo de todo lo necesario para vivir y pernoctar permite conocer los sitios al ritmo propio, sin tener que estar limitado por terceros.

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