La Plataforma de Mayores y Pensionistas pide respeto a la DGT: “No todo envejecimiento supone deterioro”

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A los mayores no les ha sentado bien la publicación de la ‘Guía de Consejo Sanitario Vial para el conductor mayor y su entorno próximo’.

La esperanza de vida cada vez mayor, lo que implica que las personas siguen desarrollando sus actividades cotidianas hasta una edad más avanzada. Una de ellas es conducir, algo sobre lo que ha puesto el foco la Dirección General de Tráfico (DGT), que recientemente ha publicado una ‘Guía de Consejo Sanitario Vial para el conductor mayor y su entorno próximo’ que no ha terminado de sentar bien a la Plataforma de Mayores y Pensionistas.

En la mencionada guía, a la que se puede echar un vistazo aquí, la DGT comenta: “La conducción se extiende a lo largo de la vida de una persona y mientras tengamos las capacidades físicas y mentales necesarias para conducir con seguridad, podremos realizar esta tarea de manera normal o con una serie de adaptaciones que se contemplan en la ley, por lo que conducir no es una cuestión de edad, si no de capacidades y salud”.

A continuación, en la publicación se hace mención a que actualmente son más de 4 millones de personas mayores las que conducen en España, seguido del comentario de que “las administraciones tienen una preocupación importante por la seguridad en la conducción y esta se extiende de manera especial a la población mayor por su especial vulnerabilidad”.

Añadía que “debemos ser conscientes que la seguridad vial no solo depende de las reglas de tráfico, del estado de las calles y carreteras o de los vehículos, sino también está muy relacionada con las capacidades físicas y mentales de la persona que conduce. En este sentido, las personas mayores requieren un cuidado y apoyo especial”.

Y remataba afirmando que “es importante que, tanto ellos como sus familiares y/o entorno, sean consecuentes con su estado de salud y reconozcan las señales que podrían indicar una disminución en algunas de sus funciones y capacidades y que de manera directa o indirecta puedan influir negativamente para conducir de manera segura”.

Como cabría esperar, esto no ha sentado especialmente a las personas mayores, que han respondido por boca de la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP), señalando los puntos con los que no estaban de acuerdo.

Y es que, aunque “pretende ofrecer herramientas para una transición razonada y respetuosa en caso de que sea necesario abandonar la conducción”, no consideran que dejen a los mayores en muy buena posición.

Señalan que “la guía asume que la edad avanzada constituye por sí sola una condición de riesgo, un planteamiento y enfoque homogeneizador del grupo social de las personas mayores”, algo que consideran que no es para nada así, ya que “no todo envejecimiento implica deterioro, ni toda persona mayor representa un riesgo al volante”.

El Presidente de la PMP, Jesús Norberto Fernández ha declarado que “esta transformación demográfica y social es un logro colectivo que debe ser motivo de celebración, no de sospecha ni restricción”, aludiendo a que estigmatizar a todo un colectivo no parece la solución más adecuada.

Cree que, además, “el abandono de la conducción, si procede, debe surgir de un proceso informado, consensuado y siempre supervisado por profesionales”.

La protesta de la plataforma ha llevado un encuentro con la propia DGT, en el que se han sacado varias conlcusiones.

La primera es que “el reto está en encontrar un equilibrio entre seguridad y autonomía, entre la prevención y la libertad”, la segunda, que hay “la necesidad de proteger la seguridad vial desde un debate más amplio al de la decisión de abandonar la conducción, donde se aborde la movilidad de forma estructural en términos de accesibilidad, sostenibilidad e inclusión”.

Las estadísticas juegan a favor de los mayores y es que, como recoge la Revista de la DGT en su edición de julio de 2024, los siniestros con mayores de 65 años al volante son entre un 24% y un 51% menos frecuentes que los que registran los más jóvenes, así que son un tipo de conductor más seguro.

En el estudio realizado se entrevistó a medio centenar de personas que habían dejado de conducir más o menos a los 75 años. El 45% de ellos declaró que lo había dejado de manera involuntaria, algo que no es del gusto de nadie,

Entre estos casos, el 41% afirma que es algo que vive de manera negativa, un 27% piensa que no tendría por qué dejar de conducir, el 18% siente que no tiene el control de la decisión y el 14% afirma que le produce vergüenza y sensación de inutilidad. Además, consideran que esto reduce su nivel de independencia (44%) y en casi la mitad de los casos implica que abandonen alguna de sus actividades habituales (45%).

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España