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Prueba

Test de remolque del BMW X1

A priori, el BMW X1 puede no parecerte la mejor opción para tirar de un remolque de dos toneladas. Pero gracias a su motor 23d de 204 CV y a la tracción integral xDrive, este 'chiquitín' lo hace sin ningún problema.

El minimalismo está de moda… y más si hablamos del segmento de los SUV. BMW lo sabe y por eso ha sacado el X1. Además, los todocaminos no son sólo cada vez más pequeños, sino que se parecen más a los turismos convencionales: el 4x4 germano se basa en la plataforma del Serie 3 Touring, con la única diferencia de tener mayor distancia libre al suelo. Con una altura total de 1,55 metros, el X1 ha logrado una figura mucho más baja y aerodinámica que la de sus rivales.

 

Los motores también son más pequeños: sólo está disponible un gasolina de seis cilindros (con dos potencias diferentes). La mayoría de los X1 salen de la cadena de producción con un diésel de cuatro cilindros. El motor, el mismo que utilizaba el anterior X3, es un common rail de dos litros con tres denominaciones diferentes dependiendo de su potencia: 18d, 20d y 23d.

 

La versión 23d, la más poderosa, es la más apropiada para tirar de un remolque. Su mecánica biturbo pone a disposición del conductor nada menos que 204 CV y un par máximo de 400 Nm que empujan de lo lindo desde bien abajo. El X1, incluso con dos toneladas tras la zaga, no sólo deja atrás a rivales de su segmento, sino a la mayoría de los modelos que montan mecánicas de seis cilindros. Aunque se nota a kilómetros de distancia que llevaun diésel bajo el capó, el BMW arrastra con una desenvoltura y una facilidad tal, que parece que el propulsor ni se da cuenta de que lleva un enorme trailer detrás. Al contrario que en el X3 20d, de la primera generación, que era 27 CV y 50 Nm menos potente, me doy cuenta a la primera de que la caja de cambios automática apuesta por unas revoluciones más altas… y que, al conducir por autopista a una velocidad constante, apenas tira de la sexta marcha. Está claro que lo hace todo bien: también en consumo, el X1 le da una lección a su hermano mayor y se coloca en el nada despreciable séptimo puesto de nuestra lista.

 

Todavía más sorprendente: la aparente desproporción entre el vehículo de arrastre y el remolque no tiene consecuencias visibles sobre la estabilidad de conducción. Si circulas a la velocidad máxima permitida, el remolque mantiene la estabilidad sobre la bola y me transmite cierta seguridad, incluso, sobre asfaltos llenos de baches. Lo que sí está por debajo de la media es el confort: a pesar de tener un voladizo trasero corto, que le ofrece al remolque un enganche horizontal demasiado pequeño para moverse, el conjunto pega unas sacudidas tremendas. Sólo los más duros tienen la sangre fría de acelerar sobre firmes bacheados.

 

Da gusto ver cómo la mayoría de los detalles relacionados con la conducción de un remolque han sido pensados a conciencia. La bola está colocada justo en su sitio y no cuesta ningún trabajo encajarla. Los espejos adiciones se colocan sin problemas gracias al amplio borde de los retrovisores exteriores. La cámara de marcha atrás opcional (505 euros) ofrece una perspectiva magnífica de la bola y permite colocar el remolque sin problemas y sin ayuda de otra persona.

 

Lo que sí resulta bastante molesto es que la imagen del monitor desaparezca cuando apagas el molesto pitido del avisador de estacionamiento.

 

 

 

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