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Reportaje

Prueba Seat Tarraco, lo metemos en las dunas del desierto de Marruecos

Prueba en el desierto

La que vas a leer no es una prueba corriente del Seat Tarraco. Pocas veces una marca se atreve a someter a un SUV a un test tan duro y exigente como este. La invitación de Seat nos lleva directamente a Er Rachidia, en Marruecos. Temperaturas de 25 grados y un sol que cuando se desaparece en el horizonte hace que sientas un frío helador, ya que el termómetro baja hasta los cuatro grados. Poca broma. Por eso en la maleta he dejado hueco para una cazadora.

VÍDEO: probamos al Seat Tarraco, todos los detalles al instante

Pero vayamos al grano. Aterrizo en un aeropuerto militar de Er Rachidia donde una comitiva nos espera para darnos las llaves de un flamante Seat Tarraco 2.0 TSI de 190 CV. No creo que los locales de la zona tengan la oportunidad de ver coches tan modernos todos los días. Pero la marca española ha querido apostar al todo o nada. Y todavía no sabe cómo le va a salir la jugada.

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Prueba en el desierto

Prueba Seat Tarraco en el desierto: los neumáticos

Lo primero que me llama la atención del Tarraco por fuera es su calzado. Son unos neumáticos Michelin Latitude con un dibujo específico para tierra que son los que deben velar en todo momento para que la operación en las dunas sea un éxito. 

Me pongo en marcha. Circular por las carreteras de Marruecos es encontrarte toda una suerte de 'okupas' del asfalto que lo hacen imprevisible y muy peligroso, sobre todo cerca de los poblados. Te puedes encontrar desde una ciclomotores, bicis, burros, carros de caballos o lo que es peor: animales cruzando. Y el asfalto no está ni mucho menos en un estado óptimo, hay muchas carreteras sin arcén, etc…

Prueba en el desierto

Motor de gasolina TSI de 190 CV

Con ese panorama, te puedes imaginar que voy conduciendo con mil ojos y todos los sentidos activos. No se trata de poner a prueba al Seat Tarraco 2019 en estas circunstancias. Ya habrá tiempo más tarde. Ahora se trata de sobrevivir incluso a la policía, que vigila escondida para que se respeten todos los límites de velocidad (descaradamente bajos, pero a la vez con mucho sentido común haciendo bueno el lema de “prisa mata”). 

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Ir así con un Seat Tarraco 2019 es como entrar con un elefante en una cacharrera. Llamas la atención sí o sí, y con un motor de 190 CV vas tan sobrado que sientes que estás infrautilizando el coche. Lo que también notas desde el minuto uno es que por mucho que lo limpies no dura, ya que el polvo y la arena colonizan la chapa a cada paso. 

Prueba en el desierto

Probamos la tracción 4Drive del Seat Tarraco en el desierto

Es hora de hablar de la unidad que estoy conduciendo camino de una zona off road especialmente preparada por Seat para la ocasión. Lo más importante es sin duda el sistema de tracción integral 4Drive, un embrague multidisco con el que en condiciones normales, el Tarraco 2019 funciona como un tracción delantera, sin arrastre de piezas ni fricciones innecesarias, reduciendo así el consumo y las emisiones. Cuando el sistema se activa, el tren posterior se adhiere al movimiento del árbol de transmisión, variando la presión en función de las necesidades del firme y de las demandas del conductor. 

Se puede ajustar el par motor que se destina a cada eje y repartirlo de forma equilibrada entre el eje delantero y el trasero (50% - 50%). Asimismo, permite variaciones en el reparto de par entre las ruedas de uno u otro lado pudiéndose incluso enviar la mitad de la potencia total a una sola rueda posterior. 

Prueba en el desierto

El bloque ya es un viejo conocido: un cuatro cilindros turbo de gasolina, con 190 CV, asociado a una caja de cambios automática DSG de siete velocidades con levas en el volante. Es suave y con una entrega de potencia.

¿Se le atragantan las dunas al Tarraco?

Llego a la zona off road. Subidas y bajas de buen desnivel que van a poner a prueba las capacidades del SUV grande de Seat. Los neumáticos tendrán también su trabajo. Encaro la primera subida. En segunda. La facilidad con la que trepa el Tarraco es pasmosa. El conductor no tiene que hacer nada. Simplemente mantener una velocidad constante y guiar la dirección con sentido común. Bajamos. El control de descensos hace el resto. Los 1.800 kilos de peso bajan con una suavidad absoluta mientras el conductor solo debe guiar la dirección. En un cruce de puentes la tracción 4Drive cobra todavía más protagonismo. Es un tanto curioso cómo la electrónica hace todo el trabajo y deja sin protagonismo al conductor. Cosas de las nuevas generaciones.

Prueba en el desierto

Pongo dirección a las dunas. La arena sí que va a poner a prueba al Seat Tarraco. A mí también. Con la gran duna de fondo en Erfoud, afrontó un recorrido llano, pero que exige toda mi concentración. A menos velocidad, corro peligro de quedar empanzado (la altura libre del Tarraco es un gran handicap en estas situaciones). Si corro más, voy a hacer trabajar en exceso a la suspensión y corro el riesgo de hacer tope en las torretas. Ni una cosa de otra. Fijo la velocidad en torno a los 40 km/h. A esa velocidad ya puedes notar como vas deslizando de delante y de atrás, como cada rueda va buscando su sitio y cómo tienes que ir continuamente con la dirección. 

Prueba en el desierto

Por fin salgo de este mar de arena banda y lo hago con éxito. Sinceramente me ha parecido insultantemente fácil moverme por aquí con un SUV que está más pensado para el asfalto y los caminos de tierra dura y fácil. Pero Seat es una marca a la que le gustan los retos y este lo ha superado con bastante solvencia. 

No te voy a decir que metas a tu futuro Seat Tarraco por la arena del desierto y pruebes tus límites, pero como has podido ver, si quieres, puedes.

 

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