Reportaje

Coches clásicos

Los mayores fiascos de coches de la historia

Los mayores fiascos de coches de la historia

Redacción Auto Bild

08/11/2010 - 12:25

Te presentamos la lista de los coches más feos, mecánicamente desastrosos y sosos del mundo. 35 vehículos en los que algo no va bien, ya sea por su diseño, la tecnología usada o la política de marca. Da igual de qué año sean, porque encontramos fracasos en todas las décadas. Es la historia de coches perdedores del pasado, del presente y del futuro.

Te presentamos la lista de los coches más feos, mecánicamente desastrosos y sosos del mundo. 35 vehículos en los que algo no va bien, ya sea por su diseño, la tecnología usada o la política de marca. Da igual de qué año sean, porque encontramos fracasos en todas las décadas. Es la historia de coches perdedores del pasado, del presente y del futuro.

Vale, lo reconozco. Mi coche es un fracaso. Es un Mazda 121. No sólo es pequeño y viejo, sino además terriblemente feo. El otro día, una compañera de trabajo me mostró su admiración porque yo me sigo atreviendo a salir con ese coche a la calle.

Mi 121 parece tener gases, es como una tripa hinchada sobre ruedas. Con esos espejos exteriores color turquesa y las pegatinas de colores en los laterales es el hazmerreír de todo el mundo, como lo soy yo misma. En un mercadillo, hay chándales con más estilo que mi coche.

Claro, yo antes lo veía de otra forma. Fue hace 12 años, en el concesionario de automóviles de ocasión. Mis ojos brillaban, los del vendedor también (lógico, por 14.000 euros…) Estaba convencida de estar comprando algo muy especial. Mis amigas llevaban esos VW Polos tan angulosos y aburridos o aquellos Ford Fiesta aburridos y angulosos.

Pero mi Mazda era redondo y aun así llamaba la atención. Yo ignoraba a todos aquellos que se mofaban de mi 121 diciendo: “Oye, cómo mola esa lata en la que vas subida”.

Yo pasé siempre de los comentarios, convencida de ser diferente a los demás. Hay muchos motivos por los que los coches como el Mazda 121 se han quedado fuera de juego.

Uno de ellos es el diseño, que en la escala que va de genial a horroroso más bien tiende hacia horroroso. O la mecánica, que fallaba y sentenciaba al modelo o, al menos, lo ponía abajo del todo en las listas de los coches más matriculados.

Además, así la marca se ganaba una mala imagen para varios años. Como era el caso del Alfasud, que oxidaba más rápido de lo que se le podía reparar y le dio muy mala fama a Alfa.

Y hay muchos otros fracasos causados por los directivos. El 914, por ejemplo, el Porsche popular creado bajo la batuta de VW. Una ofensa para cualquier conductor de 911, que pagaba más del doble para luego encontrarse con su propio empleado con un coche de su misma marca. A pesar de que el 914 se vendió bien en EEUU, fue toda una bofetada, incluso años después.

Pero no siempre tiene que ser así. Algunos de los mayores fracasos de ventas van de camino de recuperarse de su mala imagen. Hace poco, me saludó otro conductor de un 121, muy amable y sin ponerse colorado. Igual que lo hacen los que llevan un Mini o un dos caballos.

Porque estos son coches son de culto. Quizá no hoy, pero sí mañana.

Fracaso del Diseñador

 

El Ford Edsel: el padre de todos los fracasos

A finales de los cincuenta, el Ford Edsel era uno de los coches más famosos de los EEUU, pero precisamente por su calidad. De hecho, logró acabar con la carrera de uno de los directivos más prometedores de la industria, Roy Brown, cuyo nombre siempre se asoció con el de su desastrosa creación. Al poco de comenzarse a importar a Europa, allá por 1957, comenzó a conocerse como el padre de todos los fracasos. Le fallaba todo.

Debido a la forma de su calandra, los americanos lo llamaban el “aro de inodoro” y también “Horsecollar”, como la pieza que llevan los burros para tirar de la carga. Ford tenía muchas esperanzas puestas en este coche. Edsel llegó a ser una marca propia con siete fábricas nuevas. Se calculó vender 200.000 unidades en el primer año: sólo se llegó a 63.000. En 1960, Ford paró la producción de su fracasado Edsel.

Fracaso de la mecánica


 

Ford Explorer, el reventador de neumáticos mortal

Fue una llamada a revisión que hizo historia: los neumáticos defectuosos de Firestone afectaron a más de cuatro millones de Ford Explorer. En el peor de los casos, se despegaba la banda de rodamiento  y el coche terminaba dando vueltas de campana. Murieron 200 conductores. La llamada a taller de los modelos de 2000 y 2001 les costó a Ford y a Firestone más de tres mil millones de euros.

Fracaso de la política de  marca

Alfa Arna: el italiano más japonés

Algunos matrimonios están destinados al fracaso. Por ejemplo, el de Nissan y Alfa Romeo. Y eso que la idea no iba tan mal encaminada: unir la precisión japonesa y la dolce vita. Y, ¿cuál fue el resultado de esta boda? Un coche poco fiable y feo con el nombre de Arna (nacido de la unión de Alfa Romeo Nissan Autoveloci), que entre 1983 y 1986 no llegó a vender más de 27.974 unidades.

El VW-Porsche del pueblo

No soy de una familia de dinero, pero mi primer coche fue un auténtico Porsche. Uno de verdad... pensaba yo, hasta que mis amigos empezaron a hablar mal de él. Lo llamaban “Porsche del pueblo”, o peor aún, “Porsche de saldo”. Si el 914 es un Porsche, entonces el Opel GT es un Corvette.

El contacto está a la derecha y no a la izquierda. Atrás ruge un dos litros de cuatro cilindros, todo un boxer de 100 CV. En los papeles, figura VW como fabricante. Pero a mí esa combinación me gustaba: su sólida mecánica VW, la deportividad de Porsche y el concepto de motor central como el del Ferrari Dino. Por eso, no me dolía llevar el plagio de VW. También existía como 914/6: este tenía seis cilindros. Aun así, mi 914 es un coche fantástico, a pesar de no ser un auténtico Porsche. Y lo sigo teniendo.

Kia Elan

Lo único destacable es su nombre. Es una simple copia de otro modelo. Después de que Lotus hiciera renacer el deportivo de culto, se lo copió descaradamente. Fue una copia barata, lenta, traqueteante... horrorosa. Y el fracaso del Kia,  merecido

Rover 827

Fácil de explicar: Rover no tenía dinero ni Honda experiencia en berlinas del segmento superior

Opel/Vauxhall Chevette

Parece un Kadett con morro de Manta. Y es así. Opel nos quiso endosar el Kadett como Vauxhall Chevette

Jaguar X-Type

Retroceso en lugar de avance.  La plataforma de un Mondeo con motor diésel y como familiar. ¡Sacrilegio!

Citroën SM

Un chasis problemático (Citroën) con propulsor achacoso (Maserati). ¿Podía salir bien? Pues claro que no. El SM se quedaba colgado por averías de motor y hacía sudar a mecánicos y popietarios

AMC Gremlin

Un intento de lanzar un utilitario “porque sí”. AMC se equivocó en las proporciones y en la clientela. ¿Qué queda? El coche del perdedor de los Simpson

Del fracaso al culto

Smart Roadster

Como coche nuevo, el Smart Roadster era demasiado caro. Pero puede ser que como usado llegue a ser un coche de culto. Eso mismo fue lo que le pasó al MG B

VW Phaeton

Un gran coche con una mecánica de lo mejorcito. Pero el logo de VW en el morro le ha impedido lograr prestigio


Fiat Multipla

“Menudo monstruo”, fue lo primero que pensamos al ver el Fiat Multipla. Pero pronto, la rana se convirtió en príncipe

Lancia Thesis

¿Bonito? El Lancia Thesis tiene algo. Muchos cantos y esquinas y unos faros un poco extraños. Esa era la idea. Si sigue funcionando dentro de diez años o más, seguramente tendrá una gran comunidad de fans

BMW Z3 Coupé

El Z3 le roba todo el protagonismo. No es fácil de hallar, al haberse fabricado sólo 7.000 unidades

Audi A2

Aluminio y Audi: buena fórmula incluso para un utilitario. Era muy caro, pero hoy sale a cuenta

Algo diferente: Renault Avantime

Tener buen gusto es estar solo. No hubo más de 7.000 personas en todo el mundo que compraron este monovolumen coupé con carrocería de plástico, un V6 sediento y unas puertas que, a ratos, se quedaban bloqueadas. Yo fui uno de ellos y es el coche de mi familia desde hace cinco años. Los niños adoran el botón central, con el que por arte de magia se abren el techo y todas las ventanas. El Avantime rompe con todos los moldes: no tiene pilar B, ni alerta de cinturones.

Su forma también es bastante controvertida: a muchos les parece un horror; para mí, es una escultura que nunca pasará de moda. No nos mira mucha gente, pero los que lo hacen son auténticos...

Fracaso de la tecnología


En fuera de juego: NSU Ro 80

Había muchas cosas geniales en el Ro 80, el último modelo de NSU. Su diseño futurista que casi podría decirse que sigue vigente, su propulsión innovadora con motor Wankel, una magnífica visibilidad... Además, tenía todas las suspensiones independientes y un cambio automático de tres velocidades. Pero también es un hecho que el Ro se rompía más rápido de lo que hoy en día sube el precio del combustible.

Claro que las máquinas lobulares siempre tenían mucha sed. Si un cliente le seguía siendo fiel después de cambiar cuatro veces el motor al NSU, lo dejaba de ser cuando este empezaba a oxidarse.

Jiangling Landwind

Colapso durante el Crashtest: el todoterreno chino Jiangling Landwind se partió en un impacto frontal. Eso retrasará su llegada a España

Chevrolet Corvair

Un motor muy pesado y trasero, sobre todo la versión turbo que desarrollaba 95 caballos de los de 1960. Toda una centrifugadora a la americana

Oldsmobile 98 Diesel

GM debutó en el diésel con una debacle: el motor tartamudo del Oldsmobile. Él solito es la principal causa de que el diésel no haya cuajado en EEUU


Los futuros fracasos

SsangYong Rodius el más previsible

Adivina qué soy: un monovolumen, un SUV o un todocamino. En cualquier caso, es un diseño destinado a fracasar. Tanto por delante como por detrás. La calandra del Rodius se parece a la nariz de un osito de peluche; su zaga, a la ampliación de un balcón.

Es un ejemplar único, pero con un diésel de Mercedes y transmisión automática. En Corea, SsangYong ofrece el tracción integral con hasta once plazas.

Lo que desconocemos es si allí abundarán tanto las familas de contorsionistas como para que termine convirtiéndose en un éxito de ventas, aunque nos inclinamos a pensar que no le servirá de nada. Aquí, su interesante precio tampoco parece convencer a demasiada gente.

Nissan Primera

Es tan rectilíneo como un pez y por eso resulta tan feo como una carpa. Tarde o temprano, el Nissan Primera se hundirá él sólo.. y para siempre

Peugeot 1007

Fue divertido durante un corto espacio de tiempo. Pero ahora, lo que más molesta es esa puerta deslizante tan lenta y que tanto se rompe. En diez años, esperemos haberlo borrado del recuerdo

Toyota Yaris Verso

Aunque el mini-Verso sea un concepto multiespacio muy apreciado fuera de España, su aspecto tan triste no vale para el futuro. Es una caseta de perro con ruedas

Hyundai Coupé

¿El exterior? A muchos les gustará. Pero comparado con el Ferrari 612 Scaglietti, al que intenta copiar, cae por su propio peso, con esos detalles tan barrocos. De nada le sirve el precio


Fracaso total del diseño

AWA Shopper: más que coche, caja con ruedas

A este “utilitario”, más que coche le pegaría el apelativo “coche caja” o “becario de GT”: es una caja montada de palos de tienda de campaña, elementos de tablero de residuos, gomaespuma y cinta adhesiva de la ferretería. El Shopper cruje y chirría por todas las esquinas. Eso sí, tiene una innegable y única virtud: suscita unánimemente el rechazo de quien se topa con uno. ¿Seguridad? No existe. ¿Confort? No existe. ¿Diversión de conducción? ¿En esta caja de plástico y hojalata puesta encima de ruedas de carretilla? Es un auténtico milagro que del Shopper, con ese motorcillo de 13 CV, hayan salido casi 1.500 unidades de la  fábrica Walter Schätzle de Berlín hasta 1974.


BMW Serie 7

Trasero de casa de perro. Algunos criadores pagaron mucho dinero por este coche

Mercedes Vaneo

¿Cómo se convierte un término aburrido en una forma de vivir?  Simplemente, se le añade un “eo”. Los italianos fueron los primeros en hacerlo. Como en Alemania a los monovolúmenes se les llama “van”, Mercedes copió esta idea en el VAN-EO. Pero no sirvió de nada. El coche no pasó por el control de gustos y no sólo en AUTO BILD. A los cuatro años, se paró su producción

Nissan Micra C+C

Coche con mucho culo, demasiado culo, este Nissan Micra C+C. Un cabrio-coupé actual con dos caras y capota rígida. Por delante, sonríe; por detrás, asusta con esa trasera tan... imponente. Demasiado poco esmero se puso en su diseño

Seat Toledo

Tiene un culo que Seat no es que debiera empezar a pensar en reinterpretar, sino en ponerle a entrenar... y a dieta de alcachofas de por vida. Pero todo: tripa y piernas incluidas. Esperemos que el próximo Toledo vuelva (lo ha sido siempre) a ser más delgado. A lo mejor, tiene éxito y todo

Volvo 262C

Parece como si un montón de barro se hubiera caído sobre la mesa de Bertone cuando lo estaba diseñando y  hubiera decidido dejarlo tal cual. Las piezas son de Volvo, la carrocería se montó en Italia

El baratísimo Jakob: Yugo

Simplemente, barato. Eso es lo que debía ser el pequeño utilitario fabricado cerca de Zastava sobre la plataforma del Fiat 127. Lo fue, y no sólo en el precio: el plástico chirriaba, la chapa era finísima, los 45 CV no daban abasto. De nada le sirvió el diseño de Giugiaro o más tarde el motor de 65 CV System Porsche. Una broma total: el cabrio con muchas pretensiones

Triumph TR7 - la cuña triste

El último testigo de una raza en extinción. Con el TR7, no sólo terminó una era roadster británica, también la gloriosa tradición del Triumph. Como sucesor del clásico TR6, desde 1975 el TR7 intentó la evolución hacia lo moderno. El responsable de un desvarío tan horroroso fue Harris Mann, del departamento de diseño de Aston Martin. Parió un “coupé absurdo, demente, en forma de cuña a lo Flash Gordon”, lo describía en su día la revista “Marka”. Vendido al principio sólo como coupé, el TR7 asustó a los fans de la marca. En vez de cromo y madera de raíz, Triumph ofreció faros sosos, faldones toscos y mucho plástico triste en un salpicadero de lo más normalito. Fue una bofetada a los tradicionalistas pero, mirando atrás, fue la decisión correcta. A pesar del pésimo acabado y su mal comportamiento, el TR7 fue, hasta su fin en 1981, el modelo TR más vendido de todos los tiempos. Aunque la prensa especializada se cebó, se vendieron más de 111.000 unidades. ¿Por qué? No se sabe. Porque hasta hoy y comparado con sus predecesores, el inglés no es ningún coche de culto. A la pregunta de qué tiene a favor del TR7, la respuesta de “Top Gear” fue corta y poco patriótica: “Nada”.

Nunca llegamos a entenderlo: Ford Scorpio

Es verdad: este diseño se le atragantaba a cualquiera. “¡Dios mío! ¿Estos van en serio?”, me preguntó discretamente uno de los compañeros que recuperaron el aliento de los primeros. “Me temo que sí”, fue la respuesta del director. Con él nos presentábamos un día de verano del año 1994 en la fábrica de Alemania para ser los primeros en echarle un vistazo al nuevo diseño del Ford Scorpio II. Todos teníamos grandes esperanzas después de las grandes versiones que había generado la anterior versión del Ford Scorpio. Por suerte para su recuerdo, son las primeras que a uno se le vienen a la mente al recordar este modelo.

Ninguno de nosotros había desayunado bien, o por lo menos eso creímos, cuando el equipo de diseñadores de Helmuth Schrader nos presentó el nuevo modelo del segmento superior. Es probable, que fuera el motivo por el que todos nos encontramos mal, pero a lo mejor nunca lo entendimos. Se llegó a hablar de la síntesis de las expectativas prácticas, funcionales y emotivas del cliente de Ford, de cantos fluidos y, en general, de un “colectivo formal”. Bueno, ahí iba la pregunta del millón: “¿Y qué te parece?”. La respuesta se hizo esperar un buen rato. A lo mejor, fueron 20 o 30 segundos. Mientras, todos callaban. “Habrá que acostumbrarse”, dijo uno. A lo mejor fui yo, no me acuerdo. Todos teníamos la mirada pegada en el culo del Scorpio. En fin: al principio, su diseño revolucionario siempre parece que está torcido. “A lo mejor, en la calle es otra cosa”, decíamos, intentando mirarle a los ojos a los diseñadores de Ford.

Pero no. A los cinco años, se acabó. Nunca más Scorpio ni nunca más un buque insignia de Ford. El que mejor describió el fracaso del lavado de cara de entonces fue el portavoz de Ford, Thomas Wüsten: “No es un coche para conducir, sino un vehículo de coleccionista que se guarda en el garaje.” Totalmente de acuerdo.

Fotos: O. Reck, M. Meiners, S. Kindloff, M. Heimbach, C. Piepenburg, fabricante

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