Reportaje

Hurtan, el Morgan español

Hurtan
Redacción Auto Bild

Juan Hurtado y sus vástagos fabrican, en Granada, descapotables de estilo retro desde hace 25 años.

Cuando Juan Hurtado García se pone sus guantes, toquetea los botones del salpicadero, que son una auténtica filigrana, mientras suenan clásicos de la música española por la radio, me siento como si hubiera retrocedido en el tiempo. 

Este hombre de 74 años es de nuevo Juanito, un delgaducho niño andaluz que se fabricaba su propio coche con una caja de cartón y un trozo de alambre. Entonces tenía seis años y se pasaba el día imitando el sonido de los coches con los que soñaba. O, más concretamente, soñaba con, alguna vez, poder fabricar un automóvil de verdad, de chapa, cuero y madera. 

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Lo que tenemos aquí y ahora, por supuesto, ya no es un coche de cartón, sino un descapotable de dos plazas. Es el coche de los sueños de Juanito. Hace 25 años lo cumplió, cuando fabricó el primer T2. Pero no se quedó ahí: este emprendedor, que por aquel entonces tenía 49 años, fundó su propia marca de coches, Hurtan, y unió la historia de sus creaciones inevitablemente a la de su familia, los Hurtado. Posiblemente esa es la razón por la que Juan, ya jubilado hoy, ría todavía con las mismas ganas que cuando era un niño inquieto con anhelos de grandeza.

En Santa Fe, una localidad a las afueras de Granada, rodeado de interminables campos de olivos y con los fastuosos montes de Sierra Nevada dominando el paisaje con sus picos blancos, está la casa de este desconocido fabricante de automóviles.


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En un edificio de fachadas de color arenoso, con una gran fuente en la entrada, sus hijos Rosa, Juan Ignacio y Francisco, han tomado el testigo de su negocio, para continuar con el sueño paterno. Con el Hurtan Author, la firma familiar continúa su historia y lanza el sexto modelo al mercado. 

El diseño, obra de Francisco, de 41 años, mantiene fiel las líneas retro que inició su padre, si bien aquel primer Hurtan T2 de 1992 tenía un aspecto mucho más liviano. La mecánica la toma de un Chrysler PT Cruiser; la carrocería, el salpicadero y los revestimientos del habitáculo los terminan siete trabajadores a mano en Santa Fe. El mullido de los asientos lo provee un fabricante de la zona. 

Como la tecnología que habita bajo la carrocería no es nueva, los coches se pueden adquirir desde 35.000 euros. Pero si añades equipamiento en cuero, dos colores para la carrocería y unas llantas de mayor calidad, el coste final se puede elevar en unos 10.000 euros. 

“Nuestros clientes quieren un coche que no tenga todo el mundo”, me explica Juan Ignacio. Es el hijo mayor, de 47 años, y es el responsable de Marketing y Ventas. Cumplir con los deseos de exclusividad de sus clientes es su principal función: solo entre dos y tres ejemplares salen cada mes de la fábrica granadina. Hurtan ha producido y vendido, en sus 25 años de vida, en torno a 800 coches. Ferrari, por ejemplo, fabrica más de 8.000... al mes. Queda claro: quien conduce un Hurtan, destaca. 

Hurtan

Pero el modelo más vendido de esta marca de nicho sigue siendo el roadster, concebido por Juan padre, el Hurtan T2. Hasta 2002, Hurtan fabricó 463 de estos coches basados en el Renault 4. Pero por las cada vez mayores exigencias en reducción de emisiones y medidas de seguridad de Estados Unidos, tuvo que cesar su producción. 

Podrían haber sido 100 ejemplares más, de hecho: en 2002, el Real Madrid contactó con la pequeña firma. El estelar equipo de fútbol le explicó su intención de usar el T2 para su propio merchandising. Los venderían con algunas variaciones en el diseño y, por supuesto, el escudo del club bien visible. Pero la familia, finalmente, se negó. El riesgo de que los fans del equipo rival, el Barça, se alejaran de Hurtan, era demasiado probable. “Si hubiéramos fabricado coches con el logo del Real Madrid, no habríamos vendido más modelos en Cataluña por muchos años”, afirma tajantemente Juan Ignacio. 

Precisamente, mantener su institución alejada de polémicas, en su autenticidad, sin venderse a nadie, es lo que ha propiciado el éxito de los Hurtado. Con todo, el momento en que Juan padre fundó la firma no fue casual, sino coyuntural. El emprendedor quiso aprovechar un momento concreto del mercado automovilístico de nuestro país, y tenía una idea clara en la cabeza: en 1992, en la soleada España, no había ni un solo descapotable de una marca nacional. Juan pensó que había un hueco en el sector, por tanto, que él podía llenar. 

Hurtan

Aparte se suma el hecho de que, en las décadas anteriores, nunca había renunciado a su sueño de niño, por más que se hiciera adulto. Siempre lo tenía en su punto de mira. Por ejemplo, cuando tenía solo 12 años se ofreció a echar una mano en el taller de su padre, que era calderero. Tampoco cuando, aún con 15 años, empezó a trabajar montando cabinas de camión en una fábrica de Barcelona. O cuando con apenas 20 empezó a trabajar para Seat en las carrocerías de dos puertas del 600, cortándolas y alargándolas para convertirlas en el 800.

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En 1970, con 27 años, Hurtado fabricó su primer prototipo Hurtan, pero desechó el proyecto porque no quedó contento con el resultado. Tuvieron que pasar otros 22 años hasta que este autodidacta, que regentaba desde 1984 un taller de reparación de chapa y pintura en Granada, viera de nuevo el momento adecuado para lanzarse a cumplir su sueño. 

Desde luego, la larga espera mereció la pena. El Hurtan T2, así como su sucesor, el Hurtan Albaycín, fueron sendos éxitos (modestos, pero éxitos al fin y al cabo). El segundo empezó a comercializarse en 2004 y uno de sus ejemplares acabó nada menos que en manos (o más bien en el prominente garaje) del príncipe Alberto de Mónaco. 

Hurtan

Hurtan, una mirada al pasado

La inspiración para el diseño de sus modelos se remonta a muy lejos: concretamente, a las décadas de su infancia y su juventud. Más concretamente, a los coches que salían en las películas de los años 50 y 60, en las que los protagonistas se ponían al volante de modelos de Triumph, MG o Morgan. “Siempre he tenido debilidad por las formas de las carrocerías clásicas”, confiesa Juan. No es de extrañar, por tanto, que el T2 sea conocido como el Morgan español

En cualquier caso, el futuro no solo se puede alimentar del pasado. Por este motivo, Juan Ignacio, Rosa y Francisco han continuado la paleta de modelos desde hace unos años, de una forma consecuente.

Hurtan Albaycin descapotable lujo deportivo

Por eso fundaron una submarca de coches eléctricos, Velantur. El prototipo de su primer modelo ya está listo, y está previsto que llegue al mercado en 2020, con 300 km de autonomía.

Los hermanos, además, tienen en proyecto una food truck basada en la Fiat Ducato. La Route 44, con sus formas redondeadas, está inspirada en las autocaravanas Airstream.

No obstante, Juan Ignacio tiene verdaderas esperanzas depositadas en el “nuevo T2”. Dentro de entre seis y ocho meses, la nueva versión del Hurtan original verá la luz en el mercado. El roadster tendrá su propio chasis y mecánica de Ford. Se podrá elegir entre un dos litros gasolina de 210 CV y un tres litros de 326. Este roadster busca, sobre todo, captar nuevos clientes en países árabes, ya que hace tres años les contactó un jeque de Arabia Saudí que quería importar a su país modelos de la firma española. 

Hurtan Author clásico carrocería

Juan Ignacio ve aquí una oportunidad histórica para Hurtan. Granada es una de las ciudades con más influencia árabe de Europa, algo que queda reflejado claramente en la Alhambra. “La cultura árabe es nuestro pasado... Y para Hurtan puede ser una parte importante de nuestro futuro”, zanja Juan Ignacio. 

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