Reportaje

Coches 4x4

Cuarenta años de Range Rover: los antepasados del rey

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Redacción Auto Bild

20/01/2011 - 18:26

Hace 40 años se empezó a forjar la leyenda del 4x4 más regio: el Range Rover. Su evolución hasta hoy ha seguido la senda de la distinción.

Hace 40 años se empezó a forjar la leyenda del 4x4 más regio: el Range Rover. Su evolución hasta hoy ha seguido la senda de la distinción.

Teóricamente me encuentro en la presentación oficial del Range Rover TDV8. Pero, claro está, como la puesta de largo del nuevo rey de los TT diésel no coincide por casualidad con su 40 cumpleaños, los británicos han reunido a algunos testigos de la historia de este noble 4x4.

Algunos proceden del British Heritage Museum de Gaydon y otros, de colecciones privadas de todo el mundo. Ahora mismo se encuentran reunidos medio en penumbra bajo la sombra de los árboles, mientras los fotógrafos protestan por la mala iluminación. Nosotros, en cambio, estamos contentísimos, ya que, incluso a la sombra, la temperatura es de unos agradables 40 grados.

Reunión de familia: todos los 'descendientes' rodean el primer prototipo del Range Rover

Al sol, los respetables 4x4 se calentarían tanto que te podrías asar en el mismísimo asiento. Pero… ¿y qué más da? ¿Cuándo se tiene la oportunidad de ponerse al volante de semejantes especímenes?

El más espectacular de todos es el Rolling Chasis. Construido con fines de estudio y, después, para demostraciones, este coche sin carrocería para un sólo ocupante le ofrece al conductor una magnífica panorámica de la mecánica en acción. Delante retumba un ocho cilindros comprado a Buick, mientras el enorme ventilador me lanza sin compasión unas abrasadoras ráfagas de aire procedentes de su amplio radiador. Observo en vivo y en directo cómo trabajan sus dos ejes rígidos y sus largas suspensiones helicoidales (en la era de los ballestas fue toda una sensación) mientras conduzco sobre los irregulares caminos de arena. En la parte inferior derecha gira el árbol de cardán con el tambor del freno de mano. Delante de mí, lo único que me recuerda que voy en un Range de la denominada serie I es el salpicadero, arrancado de raíz junto con el cuadro de instrumentos.

Apenas se presentó este 4x4, empezó a utilizarse en expediciones como el Camel Trophy

Lo básico de la concepción técnica de estos venerables ancianos -suspensiones de largo recorrido, tracción integral permanente- se puede encontrar hoy en día en cualquier Range Rover. El resto resulta increíblemente anticuado: desde la perspectiva actual, los indicadores resultan de lo más primitivos y la dura caja de cambios, de una exigencia exagerada. El revestimiento de vinilo de los asientos, desde cuyo borde superior hay que tirar del cinturón, te deja la ropa pegada al cuerpo por el sudor en apenas unos segundos.

Este Range I, algo estropeado por el uso, cruzó la selva de Panamá en 1971 durante el rally Transamérica a través del tapón de Darién

La cosa se complica aún más en el siguiente modelo a probar: un automóvil de tres ejes diseñado para los bomberos suizos. Eso significa que, al volante de plástico duro y en una pequeña pista de pruebas, sudo la gota gorda hasta llegar a controlar esta mole.

Sobre pistas surgen dificultades por culpa de que este coche es sólo un 6x4: aunque el eje posterior debería llevar el peso complementario del equipo de bomberos, no se encuentra unido a la transmisión. De esta forma, al arrancar, no consigo transmitir el par de torsión hasta el tercer intento… ¡Qué penoso!

El camión de bomberos de tres ejes tiene problemas de tracción

De distinguido color negro, aunque empolvado de beige marrón, también me espera el antiguo coche de desfile de la Casa Real Británica. Aquí no conduzco yo, sino que me lleva un chófer: Stefan Thiele, coautor de libro que cuenta la historia de este prestigioso modelo. A pesar de que yo no salude con la mano con la jovialidad de la reina, me resulta asombroso que no haya súbditos a la vera del camino que me griten con júbilo. Ahora entiendo porque su Majestad nunca se fue de desfile por las pistas de la campiña inglesa.

Vamos de pie, como una vez lo hizo la reina de Inglaterra. Sus desfiles, sin embargo, solían ir por asfalto

Vamos a por la siguiente obra de arte: un antiguo Range Rover diésel que hace 24 años tuvo que demostrar la capacidad de aceleración del cuatro cilindros de VW. Eran unas versiones diseñadas especialmente para el sur de Europa. En Alemania casi nadie compró este áspero taladro.

Un diésel antiguo, pero resistente. En trayectos de 24 horas trabajando a pleno rendimiento, el rudo cuatro cilindros de VW demostró su fiabilidad

La última etapa evolutiva del Range Rover I es el 4.2 LSEi. Un mero vistazo a su gran puerta trasera sirve para distinguir la serie de adelantos técnicos que hoy en día sólo incorpora la gama alta de los SUV: suspensiones de gas controladas electrónicamente o un sistema de regulación del patinaje con intervención del freno, que previene el derrape parcial de las ruedas... Los complejos, y no siempre fiables sistemas siguen trabajando bien. Sorprendentemente, el coche se mantiene en buen estado.

El 4.2 LSEi destacaba frente al anterior modelo por su ingente arsenal tecnológico. Además, transmitía más calidad y estilo que su sucesor, el Range Rover II

Pero, bueno, ahora me toca a mí jugar y meter un poco de ruido. Para ello me espera un colorido Range Rover II, un coche de policía con luces azules y sirena. Sólo hay dos Range Rover II: por alguna razón, esta variante nunca fue objeto de culto, a pesar de haber alcanzado unas cifras de ventas importantes. ¿Era quizás por sus faros apaisados al estilo de Opel? ¿O se trataba más bien de un exceso de alta tecnología y una electrónica, cuando menos, complicada? En cualquier caso, este coche de policía ha tenido mucho que aguantar... y ha envejecido con todos los honores. A pesar de sus pequeños achaques y síntomas de vejez, mantiene algo que, sin duda, le falta a cualquier coche nuevo: la dignidad de todo un clásico.

Este Range Rover II de policía lleva a sus espaldas más de 200.000 millas

Cuarenta años camino de la perfección

El Range Rover ha superado 40 años de historia con sólo dos verdaderos cambios de modelo. La última generación ha sufrido una evolución tan importante que poco tiene que ver con la primera variante. Aun así, se puede reconocer en su carrocería ese típico aire a Range.

1970-Range Rover 3.5 V8

Esta verdadera pieza de coleccionista es el coche que, en 1970, Range Rover presentó a toda la prensa internacional en Cornwall. Llevaba un cambio de cuatro velocidades y un motor V8 de 135 CV.

1981-Range Rover Cuatro Puertas

Después de once años, los ocupantes de las plazas traseras por fin tenían sus propias puertas. Tiradores de las mismas similares a los del Morris Marina. El cambio automático de tres velocidades era una opción.

1992-Range Rover 4.2 LSEi

Tras otros once años de espera, Sir Range consiguió tener más batalla, una generosa cilindrada de 4,2 litros y la revolucionaria suspensión de gas.

1994-Range Rover II

Los ingenieros británicos trabajaron a fondo con él. Sin embargo, este Range Rover de segunda generación nunca llegó a ser un 4x4 de culto entre los seguidores de la saga.

2001-Range Rover III

El todoterreno británico jamás había sufrido un cambio técnico tan radical, como el que experimentó en la tercera generación. Su diseño fue obra de la marca que en esos momentos era dueña de Land Rover, BMW.

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