Reportaje

Cierre de Opel en Bochum: el último, que apague la luz

Susana Viñuela

31/12/2014 - 13:14

Hace 25 años, Gerhard Heinz llegó por primera vez a la planta que ahora cierra.

El primer Opel que le llamó la atención fue el de su vecino. “En aquella época yo iba en bicicleta”, cuenta Gerhard Heinz. El coche en cuestión era un Opel Kadett C blanco, en un estado impoluto. “Era sólido. Venía de Bochum”.

Así eran las cosas cuando Heinz era un niño, y así han seguido siendo hasta ahora. Durante 52 años, la marca ha sido una parte de la identidad de la región del Ruhr. Todos los adultos conocen por lo menos a uno que ha trabajado en la fábrica. Mayores y jóvenes conducen un Opel, incluso los políticos lo hacen.

En ningún otro lugar hay tal densidad de modelos de esta marca. Pero eso terminó. Ahora sale el último Opel de la cadena de montaje. Es una historia de ascenso y caída, de la llegada de la firma al corazón de la región del Ruhr y de la posterior amputación de ese corazón. Del auge de un equipo de trabajadores y su posterior ira. Y es el final de la historia de la familia Heinz en Opel.

Concretamente, dos generaciones. Gerhard Heinz espera en el edificio de administración. La fachada ha salido varias veces en las noticias este año: ladrillo rojo, cinco franjas de ventanas blancas, arriba del todo el logo circular con el rayo...

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Fuera cuelgan carteles que muestran el descontento de la plantilla con la decisión de cerrar. En el vestíbulo no hay personas ni luz. Sobre la alfombra del corredor, marrón oscura, no se ve un alma. En la tercera planta hay un espacio de oficinas vacío. Solo queda un escritorio, como si se lo hubieran dejado olvidado. Desde la ventana de la sala de conferencias se ve un parking completamente vacío. “Quien llegase media hora tarde, recibía una penalización.

En aquellos tiempos veías coches aparcados hasta en el último hueco”, recuerda Heinz. Tiene 47 años, estudió para ser instalador electricista, está casado y tiene dos niños. Ya no trabaja en la cadena de montaje, sino junto a sus colegas para defender su causa. Por suerte ya no tiene hipoteca que pagar. “No me entiendas mal, pero de algún modo me alegré cuando dijeron que esto terminaba”.

En 1963 su tío fue contratado como empleado de la fábrica. Bochum es la primera sucursal de Opel junto a la sede principal de Rüsselsheim, un centro de alta tecnología en la zona que antes ocupaban las viejas minas. En Bochum, trabajar para Opel significaba el futuro. Igual que en toda la región.

En Rüsselsheim se producían las berlinas más representativas de Opel: el Rekord y el Kapitän. Pero Bochum pasó a la ofensiva: empezó a fabricar el recién llegado Kadett. De alguna manera, debía producir modelos que lograsen ventas masivas para Opel.

Y así empezó la locura: GT, Manta A o Kadett E, con el que Opel casi supera al Golf de Volkswagen en los años 80.

Cuando el tío de Heinz celebró sus 25 años en la empresa, la firma invertía a marchas forzadas. En 1987 se abrió una nueva línea de pintura, para aumentar aún más el número de Kadett producidos. “Al principio, nunca imaginé que esto pudiera ir hacia abajo”, dice Gerhard Heinz. Empezó en Opel en 1990. Primero en la fabricación de transmisiones, y medio año después pasó al área de montaje final. Ganaba mucho dinero, justo después de la etapa de aprendizaje. Firmar con Opel daba seguridad, además de bastante dinero. Era una marca cumplidora, de confianza.

Esto suena a muy lejano cuando uno se para sobre la alfombra marrón oscura del pasillo y mira hacia las oficinas vacías. En el taller quedan las marcas hechas en el suelo por las máquinas, muchas de las cuales han sido retiradas tras venderse en subasta. Ahora, a Gerhard Heinz le espera lo mismo que a los 3.300 trabajadores de la fábrica de Bochum: ser indemnizado por despido. Y el panorama laboral en la ciudad es el siguiente: minas fuera, Nokia fuera y los que en su día llegaron a ser 20.000 trabajadores de Opel, fuera también.

cierre bochum

El tiempo de Heinz en la planta, a diferencia de su tío, coincidió con la fase de decadencia. Pero nos dice: “El equipo de trabajadores de aquí era capaz de fabricar un coche a partir de un trozo de madera, si se lo pedías”.

Los oriundos de Bochum están muy orgullosos de su fama de buenos trabajadores. El horario era el siguiente: a las 6 de la mañana empezaba la jornada, a las 7.30 tenían siete minutos de descanso, a las 9 otros siete minutos, a las 10.30, media hora de pausa, a las 12.30 otros siete minutos y a las 14.00 finalizaba la jornada. En total, 400 coches fabricados. Pero no lograron salvar al Astra de la ruina, ni evitar que se cargara la reputación de la marca en los 90 en lugar de plantar cara al Golf, su verdadero objetivo.

Y al final llegó el cierre y, tal vez, la demolición de la fábrica. El edificio de administración sigue en pie, cada vez más simbólico, reflejo de una lucha por los derechos laborales, con sus paredes cubiertas con recortes de periódico y mensajes de solidaridad. Es el dibujo de una región acostumbrada a los conflictos, como cuando cerró la fábrica de acero de Krupps a mediados de los 80.

Ya en 2004 llegaron los primeros rumores de cierre, y empezaron las manifestaciones en Bochum, siempre con el apoyo de la ciudad.

Gerhard Heinz estuvo también en la fiesta de la solidaridad de principios de 2013, cuando 25.000 personas llenaron el centro de la ciudad aprovechando el 50 aniversario de la fábrica. El cierre ya era efectivo, después de que la factoría de General Motors de Inglaterra se saltara el pacto de solidaridad entre fábricas y ofreciera mano de obra más barata. Fue la ruptura definitiva dentro de la familia Opel y el detonante para que la marca del rayo haya dejado de pertenecer a este lugar.

cierre bochum

Modelos hechos en Bochum: pequeños y rápidos

Con la de Bochum, Opel levantó por primera vez una fábrica aparte de la principal de Rüsselsheim. Cuatro años más tarde llegó una sección de componentes y en 1990 una de chapa. Bochum debía tener capacidad para producir un compacto. Así, lanzó al mercado al rival del Escarabajo, el Kadett A, y de allí salieron todos los modelos compactos de la marca, desde el F hasta el Astra. En 1968 se produjo el GT, en 1970 el Manta A y su gemelo técnico el Ascona A. Luego el Ascona B. El Zafira Tourer es el último modelo que ha salido de Bochum.

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Susana Viñuela

Redactora

Comunicando, que es gerundio.

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