Prueba

Comparativa: Volkswagen Golf Sporstvan y Nissan Qashqai

David López

Volkswagen Golf Sporstvan y Nissan Qashqai. Los dos son nuevos, con dimensiones similares y puesto de conducción algo elevado. Pero en estética poco tienen que ver. Un SUV compacto contra un monovolumen. ¿Cuál es mejor?

Tras la primera prueba del Volkswagen Sportsvan, aquí llega la comparativa. El Volkswagen Golf más nuevo de todos sigue la clásica estructura de monovolumen compacto. Pero, ¿qué puede tener en común con el nuevo Nissan Qashqai 2014? ¿Un SUV y un monovolumen? Muy fácil: los dos son nuevos, tienen el mismo público en mente y son prácticamente iguales en tamaño. Es asombroso cómo dos coches con aspectos tan diferentes pueden ofrecer un espacio interior tan similar. El Sportsvan mide 4,34 metros y el Qashqai 4,38, unas dimensiones adecuadas para la conducción urbana, y se apoyan además en una posición al volante elevada.

Así son por dentro

En el nipón vas dos centímetros por encima, con un salpicadero enfocado hacia abajo que aumenta esa sensación de estar sentado en un trono. El alemán opta por unas ventanillas formato mirador, más altura libre para la cabeza y una banqueta trasera que se desliza hasta 18 centímetros y permite distribuir de forma más desahogada el espacio para pasajeros y equipaje (hasta 1.520 litros de maletero). ¿De dónde saca un Volkswagen Golf tanto espacio? Quien necesite una gran zona de carga para ir a hacer la compra, encontrará su compañero ideal en el volkswagen. El Nissan Qashqai, por su parte, presenta una boca de carga demasiado elevada y cuesta más meter las bolsas de la compra: en casi todos los aspectos es menos práctico que el Golf. Sin embargo, el japonés es un SUV con todas las de la ley: el exitoso modelo de Nissan ha ganado, en su segunda generación, virtudes de turismo que antes le faltaban. Cuando pasamos las manos por su habitáculo responde con un buen tacto de las superficies mullidas que transmite calidad y los asientos son realmente cómodos.

Así son sus motores

En cuanto a sus mecánicas, el Golf también ofrece más posibilidades, concretamente tres motores gasolina y dos diésel, con potencias entre 110 y 150 CV. El Nissan por su parte tan solo cuenta con una variante gasolina de 115 CV y dos versiones diésel de entre 110 y 130 CV. Eso sí, en la motorización dCi más potente ofrece tracción integral. Diferentes al volante Este motor 1.6 procede de Renault y solo gruñe un poco al arrancar, pero luego, con su silencio de marcha, marca el carácter relajado del Qashqai. En autovía te olvidas del propulsor salvo que lo lleves a su tope de 5.500 revoluciones. Un límite al que raramente llegarás, ni siquiera en ciudad. Después de hacer un recorrido mixto de 500 kilómetros, el ordenador de abordo señalaba 6,4 litros de consumo medio, una cifra más que aceptable en un coche de 1.600 kilos.

Así es su comportamiento

La tracción integral aporta un plus de agarre sobre asfalto mojado o en pistas de tierra, pero lo cierto es que el Qashqai no es un coche especialmente dinámico. El tacto de la dirección es más difuso e indirecto que en el Sportsvan. El chasis tiene un tarado más confortable que deportivo, lo que provoca un acusado balanceo en curvas. En su favor, hay que decir que el ESP reacciona muy rápido cuando el coche se sale de su trayectoria. El Volkswagen, por su parte, demuestra de donde procede la primera parte de su nombre. Es un coche muy manejable que acepta una conducción decidida, con un motor de dos litros de sonido claramente más tosco que, apoyado en un cambio de relaciones más cortas, permite llevar un ritmo realmente elevado. El empuje es notable, especialmente cuando, a partir de las 2.500 vueltas, el turbo entra en acción. Y la dirección es tan directa que uno enseguida se olvida de que va sentado seis centímetros más alto que en un Golf. Como velocidad punta alcanza los 212 km/h, una cifra que supera con creces los 190 km/h del Nissan. Su chasis adaptativo DCC filtra en modo Comfort las irregularidades con suma eficacia y tal es el cambio en su respuesta al pasar a Sport que nos da la impresión de tener dos Sportsvan diferentes en uno.

Esto es lo que cuestan

Tanto placer de conducción supone, como suele ser habitual en Volkswagen, un gran desembolso: con el motor 2.0 TDI de 150 CV cuesta más que el Qashqai tope de gama con tracción integral. El Nissan añade, además, una dotación de serie algo más completa. Dicho llanamente: el japonés, en cada versión, está un paso por delante en equipamiento. Y aporta una ventaja muy importante: quien se compra el atractivo Qashqai no tiene que justificarse. El diseño del Sportsvan es más desconcertante y sus virtudes solo se perciben cuando estás al volante.

Conclusión

Al final de la prueba, el Volkswagen Sportsvan no es un monovolumen más y el Nissan Qashqai no es un SUV al uso. Los dos son modelos compactos que transmiten buenas sensaciones. El Volkswagen es más práctico y sorprende con su talento deportivo. Además, cuenta con un interior mucho más espacioso y ligeramente mejor acabado. El Nissan Qashqai destaca por un amplísimo equipamiento de serie, que facilita mucho la vida a bordo y parece estar en una categoría superior. Ambos modelos cuentan con motores que mueven bien sus respectivos pesos. Dos conceptos diferentes, donde cuenta mucho la imagen, ¡tu decides!

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Director Online

Coches grandes, pequeños, urbanos, deportivos... todos son interesantes y tienen mucho que probar y contar

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