Prueba

Comparativa: Audi S5, BMW 435i y Mercedes E400 Cabrio

David López

La primavera ya está aquí y las temperaturas suben como la espuma. Con el nuevo Serie 4 Cabrio, BMW quiere dejar atrás el largo invierno y, de paso, poner en aprietos a su más dura competencia.

Con el nuevo BMW Serie 4 Cabrio, BMW quiere dejar atrás el largo invierno y, de paso, poner en aprietos a su más dura competencia El frío del invierno prácticamente ha quedado atrás del todo. ¿O no? Esperemos que sea así, porque el sol y los 25 grados de algunas tardes ya nos están haciendo soñar con el veranito. ¡Qué ganas! En BMW eso lo tienen claro y no es casualidad que en estos días hayan puesto a rodar su nuevo Serie 4 Cabrio. Ya sabemos que en realidad es un Serie 3 destapado, aunque los de marketing han decidido aumentar un número... Y ya de paso, el precio. Una buena táctica que sin duda les puede funcionar.

La verdad es que no es una receta nueva, ya que los responsables de los otros dos rivales con los que se ve hoy las caras también han jugado al baile de cifras y letras. El S5, por ejemplo, se basa en el Audi A4, mientras que el Mercedes Clase E Cabrio es técnicamente un Mercedes Clase C. ¿Lona o techo duro? De los tres candidatos, hay una cosa en la que este BMW Serie 4 Cabrio sí se diferencia del resto: es el único de la comparativa con techo duro. Los otros dos recurren a la clásica lona. Y no pienses que esto es un desventaja a la hora de pasar por la báscula. De hecho, el BMW (con 1.813 kilos en su haber) es incluso el más ligero de este trío. Y tanto descubierto como cerrado, es el que ofrece una carrocería con mayor resistencia a la torsión.

¡Capotas fuera!

Y en este momento es cuando el BMW y su techo duro muestran una clara desventaja: tarda 25 segundos en plegarse, esto es, 10 más que el Audi. Y mientras el S5 y el Mercedes pueden circular a velocidad urbana cuando abren sus techos, en el BMW esta operación está limitada a 18 km/h. En cambio, el 435i se lleva el gato al agua en el apartado de la carrocería. Es el que ofrece más espacio interior y es un cuatro plazas real. También en la percepción de calidad han tenido en cuenta las críticas que generó inicialmente el Serie 3. Ahora, con abundancia de superficies mullidas y cuero, ya no tiene que envidiar al ya algo conservador Audi y el opulento Mercedes. ¿Nos ponemos en marcha? Solo con leer las fichas técnicas de estos tres descapotables a uno ya le entran unas ganas irrefrenables de hacer una escapada por carretera abierta. Seis cilindros en todos los casos, potencias de entre 306 y 333 CV, dinamismo y experiencia sonora... Sobre todo el BMW destaca en este último apartado. Su motor ruge de tal manera que parece querer hacerle la competencia al mismísimo M4. Mientras que, por el contrario, cuando arrancas el Mercedes o el Audi, no tienes que preocuparte por molestar al vecindario, que puede seguir durmiendo plácidamente si es de madrugada. También al acelerar, el de Múnich brinda el mayor espectáculo. Pasa de un cálido gorgoteo a un alarido escalofriante. ¿Piel de gallina? Garantizada. Además, este adictivo seis cilindros en línea es el que gira más relajado, ya que sus 400 Nm le permiten ser muy enérgico también a bajas vueltas. Y la guinda la pone un cambio automático que raya la perfección con nada menos que ocho velocidades (siete en el resto).

El Mercedes, con su nuevo V6 biturbo, no puede mantener su ritmo. La mecánica hace bien su trabajo, pero el cambio automático de siete velocidades rompe la armonía y se toma demasiado tiempo para pasar de una marcha a otra. Las largas pausas en las inserciones demuestran que ha llegado la hora de adoptar el nuevo cambio de nueve relaciones del Mercedes Clase E. El Audi sí que puntúa alto con su transmisión de doble embrague, que cambia a la velocidad del rayo y sin tirones. También convence su seis cilindros con compresor, que arroja un elevado par y deleita con su ronco sonido. Solo empaña el conjunto un consumo desmesurado de casi 11 litros cada 100 km. En marcha, el BMW supera incluso al Mercedes a la hora de filtrar asfaltos bacheados, y el Audi paga su gran agilidad con un tarado demasiado rígido que pasa factura al confort. Pero si piensas que el 435i es un coche poco dinámico, te equivocas de pleno. Pasa por curvas amplias y cerradas muy neutral y sin grandes balanceos, y mantiene sin problemas el ritmo del ágil Audi S5.

Este Mercedes E 400 no es tan atractivo como el nuevo Mercedes Clase A

Hay que decir a favor del de Ingolstadt que lo pone muy difícil con su tracción integral y su diferencial autoblocante, ambos de serie. Su capacidad para trasladar de forma fulminante la fuerza entre los dos ejes le otorga la eficacia de un propulsión trasera en curvas, y sin duda le otorga el liderazgo en estas lides. El Mercedes desentona con su dirección, menos directa, y su acusado balanceo. Pero de lo que no cabe duda es de que los tres son coches para deleitarse. Aunque basta un rápido vistazo a la lista de precios para volver a la cruda realidad. Más aún cuando todos superan la barrera de los 60.000 euros. No digamos ya si te pierdes con los extras... En concreto el Audi, con un precio de tarifa de 74.000 euros se lleva el farolillo rojo: son 11.200 euros más que el BMW, lo que es mucho. El Serie 4 es imbatible. Empezando por su techo duro retráctil, que te permite tener un cabrio y un coupé deportivo en el mismo coche. Aunque cuando más se goza es a cielo abierto. ¡Qué alegría que haya pasado el invierno!

Imagen de perfil de David López

Director Online

Coches grandes, pequeños, urbanos, deportivos... todos son interesantes y tienen mucho que probar y contar