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La opinión de
Jorge Morillo

¿Por qué no se hacen más coches como el Ford Mustang?

Ford Mustang

El Ford Mustang es uno de los modelos más longevos de la historia, y también uno de los que ha mantenido su esencia intacta desde el principio. ¿Por qué ya no se hacen coches como éste?

A pesar de que Ford haya 'mancillado' en parte el nombre del Mustang con la reciente presentación de un SUV eléctrico que lleva, entre otros, su nombre, el 'pony car' es uno de esos que ha mantenido su esencia desde el principio. Su nacimiento se produjo en un ya lejano año 1964. Concretamente el 17 de abril. El éxito del Ford Mustang fue inmediato y rotundo, puesto que sólo un ejercicio después ya se convirtió en el modelo más vendido de la marca después del Ford A.

Otra de las efemérides de las que puede presumir el Mustang es de haber inaugurado precisamente el segmento de los 'pony car', es decir, un coupé deportivo con un capó delantero de largas dimensiones y con una parte trasera corta. Si nos fijamos en la evolución a lo largo del tiempo del Mustang siempre ha mantenido esta esencia. Sí, es cierto que sus formas se han ido adaptando al paso de los tiempos, pero esas dos características que lo definen han seguido ahí de una forma u otra.

Ford Mustang
Así es el interior del actual Ford Mustang.

Entre sus principales rivales, el Ford Mustang ha encontrado desde su llegada diversos modelos. El más reconocible e importante es el Chevrolet Camaro, que es otro de esos que se ha mantenido fiel a sus principios. También están el Dodge Challenger o el Plymouth Barracuda. Y no sólo eso, sino que el modelo de Ford ha inspirado a otros que han nacido posteriormente y que no son rivales directos suyos. En este grupo podemos encontrar a otro modelo de Ford, el Capri, o al mítico Toyota Celica.

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Con la presente generación del Mustang son ya siete las que hemos conocido. La última de ellas ha sido especialmente importante sobre todo para el público europeo, puesto que ha sido la primera de todas que Ford ha decidido vender en nuestro territorio. Hasta entonces, todo aquel que poseía un Mustang se había tenido que enfrentar al siempre engorroso proceso de importar el coche. Ahora es mucho más cómodo.

Por desgracia, el Ford Mustang, así como el resto de modelos de corte deportivo que se te puedan ocurrir cuya esencia se mantenga intacta a pesar del paso de los años, es cada vez más una rareza dentro del mundo de la automoción. Si se quiere mantener su esencia, también hay que hacerlo con un apartado mecánico que, como todos sabéis, es complicado de mantener siguiendo el mismo concepto debido a la evolución de la industria.

Las cada vez más restrictivas leyes sobre la contaminación han forzado a los fabricantes de coches a lanzarse de lleno a la electrificación de su gama para limitar las emisiones. Recordemos que, en Europa, no dentro de mucho las marcas tendrán que tener una media de 95 gramos de CO2 por kilómetro recorrido si no quieren enfrentarse a muy cuantiosas multas económicas. Por ello, modelos como el Mustang, que equipan en su versión más capaz un motor V8 de gasolina que supera los 400 CV de potencia son un importante lastre en este sentido.

Ford Mustang Mach-E
El Ford Mustang Mach-E es el SUV eléctrico de la marca del óvalo inspirado en el famoso 'pony car'.

El Ford Mustang en concreto ya cuenta de hecho con un motor EcoBoost de 2.3 litros más liviano que el V8 atmosférico. Con él se limitan el consumo y las emisiones, pero se varía el carácter del coche. Podemos considerarlo la barrera que Ford nunca debería pasar si quiere mantener la esencia del Mustang. Sin embargo, la evolución de la industria hará que más tarde o más temprano tengamos que aceptar que el tiempo de los coches con grandes motores de combustión ha terminado. Sí, seguirá habiendo un Ford Mustang, pero nunca será lo mismo.

Este sombrío panorama que se cierne sobre los coches como el Ford Mustang es el que hace que las marcas no apuesten por coches de este tipo, o bien que algunos de corte similar que han resistido el paso del tiempo tengan que incorporar nuevas fórmulas para asegurar su futuro. Ahí está por ejemplo el BMW M3, que tras llegar a contar con un motor de ocho cilindros bajo su capó tuvo que apostar por reducir el tamaño de su propulsor y recurrir a la turboalimentación. El resultado no fue para nada malo, más bien todo lo contrario, pero es un claro ejemplo de lo complicado que lo tienen los fabricantes para tener a la venta coches de altos vuelos que mantengan la esencia del original.

Ya que hemos llegado hasta aquí, ¿quieres saber cuál es tu coche ideal?

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