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Coches clásicos

Viejas leyendas: Seat 127 Fura

Seat 127 Fura

Hoy, en un nuevo capítulo de viejas leyendas, la historia del Seat 127 Fura, una evolución del 127 que Seat lanzó en los 80, antes de la llegada del Ibiza.

En una época de transición en la que no solo España aprendía de nuevo a convivir en democracia, sino que Seat estaba a punto de establecer los pilares de la que es ahora su completa gama de vehículos. A finales de los años 70 y principios de los 80, con el Seat 600 ya extinto, el 127 consolidado y el 850 en los últimos compases de su ciclo de vida, se alza una vieja leyenda de la compañía, el Seat 127 Fura.

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El Seat 127, un pequeño y polivalente coche que sentaba las bases de la versatilidad dentro de la gama Seat, ya había evolucionado dos veces desde que fuera lanzado en 1972 y en 1977. Sin embargo, hubo una tercera evolución que llegaría poco antes de que la firma de Martorell rompiera su relación con Fiat. El 127 Fura, o Fura a secas, estaría en activo entre 1981 y 1986.

Seat 127 Fura, el pre-Ibiza

El Seat Fura se basaba en la tercera y última serie del Fiat 127 (Seat 127), con un diseño heredado íntegramente y disponible en carrocerías de tres y cinco puertas. Esta remodelación del 127 debía diferenciarse del modelo italiano, especialmente tras la ruptura poco amistosa con Fiat, por lo que integraba una nueva parrilla de mayor tamaño, faros rectangulares con intermitentes integrados, unos nuevos faros traseros, parachoques más grandes, llantas de nuevo diseño y un interior remodelado.

Bajo el capó, un único motor de 903 cc de baja compresión con 43 CV de potencia, el cual se asociaba a una caja de cambios de cinco relaciones heredad del Ritmo CLX. Más adelante, llegaría una versión deportiva, denominado Seat Fura Crono, con motor el motor de 1.430 cc y 75 CV de potencia del Fiat 124. Esta versión deportiva se sumaba a otros dos acabados, el de acceso, L, y el intermedio, CL.

Seat 127 Fura

En 1983 llegaría el Seat Fura Dos cuando finalizó totalmente el plazod e la licencia de fabricación facilitada por Fiat, obligando a Seat a rediseñar estéticamente el modelo. Recibía un nuevo frontal con faros más pequeños, un nuevo capó y maletero, eliminaba los derivabrisas en las puertas, unos nuevos retrovisores, nuevas llantas y molduras laterales. El conjunto era rematado con nuevas inscripciones y vinilos decorativos. 

Seguía estando disponible con carrocería de tres y cinco puertas, en versiones L y GL, y con el motor de 903 centímetros cúbicos y baja compresión, así como la caja de cambios de cinco velocidades. En 1986, tras la venta de alrededor de 85.000 unidades, el Fura finalmente pasó a los libros de historia del fabricante español, dando paso al Seat Ibiza de primera generación, lanzado en 1984, como el protagonista del segmento utilitario de la marca.

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