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Viejas leyendas: Ford Pantera... ¿o deberíamos decir De Tomaso?

Ford Pantera

El Ford Pantera, más conocido como De Tomaso Pantera, es uno de esos deportivos clásicos con los que todos hemos soñado en más de una ocasión. Vamos a repasar hoy sus características y la curiosa forma en la que se hizo realidad.

A finales de los 60 y principios de los 70 Ford empezó a ver con buenos ojos eso de probar suerte a lo grande fuera de Estados Unidos. Las miras siempre se dirigieron a Italia, debido en gran parte al buen gusto por los coches deportivos que tienen en aquel país. Por ello comenzaron las negociaciones con el fabricante De Tomaso, cuyo presidente Alejandro de Tomaso se aseguró la opción de fabricar un nuevo prototipo con el dinero llegado de las arcas de la marca del óvalo. Ideal para Ford también, que buscaba un vehículo con el que hacer frente al Chevrolet Corvette. El Ford Pantera estaba en camino.

Tras adquirir gran parte de las acciones de De Tomaso, Ford acordó que se encargaría de la distribución del coche en Estados Unidos, además de suministrar el motor del mismo. El diseño y el chasis eran cosa de De Tomaso. Estos últimos, por cierto, contaron con Tom Tijaarda para el diseño y con Gian Paolo Dallara para la parte mecánica. El resultado lo pudimos ver en marzo de 1970, aunque fue en el Salón de Nueva York de ese año cuando el deportivo italo-americano se presentó en sociedad.

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Además de una estética rompedora, el Ford Pantera destacaba por su tecnología. Fue el primer coche creado por De Tomaso con monocasco de acero. Además teníamos a nuestra disposición una suspensión independiente tanto en la parte delantera como en la trasera derivada del mundo de la competición, discos de freno ventilados y llantas de magnesio.

Ford Pantera

En cuanto al motor, como dijimos antes era cosa de Ford. Se trataba de un V8 de 5,8 litros apodado 'Cleveland', que en esencia era muy similar al del Mustang. En función de la versión del coche su potencia variaba entre 285 y 330 CV, aunque con el paso de los años otras versiones más poderosas fueron llegando. Llegó incluso a los 500 CV con el Pantera GT4. Todo este torrente de energía iba a parar directamente al tren trasero a través de una caja de cambios como la del Ford GT40 que trabajaba en conjunto con un diferencial de deslizamiento limitado.

En el debe del Ford Pantera tenemos que apuntar una gran cantidad de fallos eléctricos en sus primeros años de vida, lo que le causó una mala reputación. Eso sí, no impidió que fuese un éxito de ventas en Estados Unidos, donde se distribuyó a través de la red Lincoln Mercury, perteneciente a la propia Ford. En territorio americano se vendieron 6.000 unidades durante los tres primeros años. Una de ellas, por cierto, tuvo una anécdota que contar con Elvis Presley como protagonista. El cantante, enfadado porque su coche no arrancaba, ¡le disparó!

La historia del Ford Pantera como tal acaba en 1974, ya que a mediados de ese año Ford y De Tomaso rompieron su acuerdo de distribución. No obstante, los italianos continuaron produciendo el deportivo hasta mediados de 1991. Eso sí, a un ritmo mucho más bajo que durante los primeros años.

*Foto principal de Magnus Manske.

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