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¿Sutileza? ¡Para qué! Así tiran al agua un vehículo anfibio en Indonesia

Vehículo anfibio
Los marines indonesios tienen a su disposición varias unidades del LVTP-7, un vehículo anfibio que para lanzarse al agua no necesita ningún tipo de miramiento. Y si no, solamente tienes que ver el vídeo que acompaña a este texto...

Tengo que reconocer que tengo mucho respeto al mar y, por tanto, cierto miedo a montarme en barcos y demás. Pero si alguna vez hiciese una excepción, sería en un vehículo anfibio como este LVTP-7, o lo que es lo mismo, uno de los juguetes que tienen a su disposición los marines de Indonesia. Se trata de un modelo más antiguo que el AAV-7 de los marines americanos, aunque a juzgar por el vídeo que os vamos a mostrar a continuación de este párrafo parece que es más que suficiente para surcar tierra y mar según las necesidades del momento.

Como has visto, el LVTP-7 no entiende de miramientos cuando de tirarse al agua se refiere. Tiene que ser una experiencia realmente emocionante poder estar en el interior de este vehículo militar cuando se lanza al líquido elemento con semejante virulencia. Imaginad que caéis vosotros mismos así... ¡duele de solo pensarlo!

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Tan impresionante como el salto que has visto es el desempeño de este vehículo anfibio de 29 toneladas en el agua, donde puede alcanzar una velocidad de 20 millas por hora, o lo que es lo mismo, poco más de 32 km/h. Y todo ello con una resistencia tal como para asegurar que partes tan delicadas como las suspensiones no queden dañadas después del chapuzón. Eso sí, el contacto con el agua salada requerirá después de una limpieza a conciencia para que ésta no acabe dañando o deteriorando los distintos elementos.

Resulta curioso también pensar en el momento que se hayan hecho las pruebas para comprobar si el LVTP-7 resistía correctamente un chapuzón tan poco sutil, especialmente sabiendo que en su interior iría un conductor que hacía las veces de conejillo de indias. ¿Y si ese primer salto al agua hubiese salido mal? Casi mejor ni pensarlo. De hecho, os decía al principio que sería de los pocos vehículos acuáticos que me gustaría probar... pero ya me lo estoy pensando. ¡Los marines están hechos de otra pasta!

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