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Siente en primera persona lo que es conducir el BMW M4 CS

BMW M4 CS

Saber lo que se siente al conducir un coche como el BMW M4 CS es algo reservado a unos cuantos privilegiados. Sin embargo, nosotros te podemos acercar esta sensación gracias a un vídeo en que además escucharás la música celestial que supone el rugir de su motor de seis cilindros.

Apuesto a que la mayoría de los que estáis leyendo este artículo tendríais un garaje que dejaría en anécdota el de Cristiano Ronaldo si pudieseis, ¿verdad? Y tampoco corro el riesgo de equivocarme si aseguro que muchos tendríais entre vuestras más preciadas posesiones un BMW M4 CS. Vale, no es el BMW M4 GTS que nosotros hemos probado, pero desde luego es la variante que más se le acerca. Por desgracia, los sueños, sueños son, con lo que llegar a tener bajo nuestra propiedad un vehículo de estas características será casi imposible. Pero no lo es saber lo que se siente al conducirlo, algo que vas a poder sentir de una manera muy próxima a la realidad con el vídeo que sigue a este párrafo.

Impresionante, ¿verdad? Puede que haya pasado aproximadamente un año desde que conociésemos a esta bestia de origen alemán, pero lo cierto es que nos sigue sacando una sonrisa cada vez que hablamos de él. Recuerda que es una variante del BMW M4 que apuesta un poco más por la radicalidad gracias a una cura de adelgazamiento de 32 kilogramos, ciertos detalles estéticos y un mejor comportamiento dinámico que es posible por la presencia de mejores frenos y un aumento de su rigidez, entre otras cosas.

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No obstante, el gran poder de este BMW M4 CS lo encontramos bajo el capó. Sí, sigue siendo el motor de 3 litros de seis cilindros en línea y dos turbocompresores del modelo convencional, pero su potencia aumenta desde los 431 CV originales hasta 460. Su par máximo, por cierto, se dispara hasta los 600 Nm. El resultado de todo esto es una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos -mejora en 3 décimas al M4 Competition Package- y una velocidad punta de 278 km/h que solamente podrás exprimir legalmente en circuitos... salvo que vivas en Alemania.

Más allá de los fríos datos, lo que este motor aporta es ese toque de emoción que todo deportivo debe tener. ¿Y por dónde llega éste? Por su sonido. Es cierto que el V8 de la generación anterior emitía un bramido inigualable, pero BMW ha hecho un trabajo encomiable con su nueva mecánica. Lo puedes comprobar viendo de nuevo el vídeo de antes probando a subir el volumen de los altavoces lo más que puedas. Y si a eso le sumamos que estamos hablando de un coche tremendamente rápido – por ejemplo, completó la vuelta a Nürburgring en menos tiempo que el Porsche 911 Carrera S- tenemos un cóctel perfecto... ¡y por desgracia caro!

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