Noticia

Sí, puedes remolcar un Jeep con coche de radiocontrol

coche de radiocontrol
Alex Morán

Poderío R/C.

¿Cuántos coches de radiocontrol hacen falta para remolcar un coche de verdad? no vamos a engañarnos, es una pregunta que seguramente nunca os habréis hecho, ni vosotros ni el 99,99% de la población mundial. Pero hay alguien que sí y, como internet es de todos, ha querido darle respuesta y compartir la solución con el resto del mundo.

Quien más y quien menos ha tenido o conducido alguna vez un coche de radiocontrol, aunque seguramente haya sido un modelo de juguete, de los que las jugueteras fabrican para niños y que con mayor o menor acierto replican modelos reales, peor que en el fondo son ‘cochecitos’ de potencia justa cuyo único fin es entretener.

Un coche de radiocontrol va a más de 120 km/h

Estos, a la hora de tener que remolcar un coche de verdad, se quedan más que cortos (como es lógico), pero los que estén puestos en el mundillo sabrán que hay modelos muy profesionales, de competición, que ya son harina de otro costal. Un tipo de vehículos de radiocontrol con los que a priori podría existir la posibilidad de llevar a cabo la tarea.

El canal de MrBeast se dispuso a dar respuesta a la pregunta remolcando un Jeep Grand Cherokee antiguo, probablemente de principios de los años 2000, época en la que el todoterreno marcaba sobre la báscula 2.045 kilos. Parece demasiado peso para moverlo con coches de R/C, motivo por el que los implicados tuvieron que usar la cabeza.

VÍDEO: Nissan ha creado un GT-R de radiocontrol... ¡a tamaño real!

Para empezar, pegaron coches de los pequeños unos a otros, además de unir sus mandos para conseguir que tiraran todos a una y aprovechar sus fuerza conjunta. Lamentablemente por muchos que se juntaran el Jeep no se movió ni un milímetro. Hora de pasar a los grandes, cambió que se dejó notar: con solo 9 ejemplares el pesado coche se mueve, de una manera lenta, pero se mueve.

Imagen de perfil de Álex Morán

Redactor

Crecí viendo deportivos japoneses en los 90, los echo de menos y me decanto por los import nipones. El Nissan Fairlady Z 432 es mi amor platónico.