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F1

Red Bull, el buscador de tesoros de Bernie Ecclestone

Bernie Ecclestone - Sebastian Vettel

La escudería Red Bull se ha convertido en los últimos años en una de las mejores herramientas de Bernie Ecclestone para buscar nuevos mercados.

En la escudería Red Bull se conjugan dos
factores que Bernie Ecclestone sabe que son
realmente valiosos. Por un lado, se han convertido en la referencia
del Campeonato del Mundo de F1 con tres años de
hegemonía en los que nadie ha podido batir a los monoplazas
diseñados por Adrian Newey y conducidos por
Vettel.

Sus tres tripletes consecutivos les han aupado hasta la quinta
posición del ranking histórico de equipos con solo cinco años de
existencia, desde que el multimillonario austriaco Dietrich
Mateschitz decidiera comprar la maltrecha escudería Jaguar para
montar un equipo de F1 alimentado por su 'milagrosa' bebida
energética.

Pero más allá del mero aspecto deportivo, el elixir espumoso
cuenta con una poderosa maquinaria de marketing perfectamente
engrasada y su influencia como marca comercial ha reescrito la
historia de la comunicación. Red Bull apostó por
los deportes extremos para demostrar que su fórmula daba incluso
más alas que la de Coca-Cola.

Con esa política, han invadido más de 70 modalidades distintas
de competiciones, siempre contando con los mejores. Sirva como
ejemplo que, a pesar de no tener un equipo propio (como en la F1),
vistieron el Citroën de Sebastien Loeb hasta que el francés ha
firmado su 'pseudo-jubilación' y ahora han subido sus colores en el
VW Polo de Ogier. Así,
directamente a la competencia... porque solo les vale tener al
mejor.

La voracidad de Red Bull en este sentido le
encanta a Bernie Ecclestone y sabe que, además de
ser buenos clientes (son los únicos que se permiten tener dos
escuderías en la parrilla de F1), tener a su lado
a la empresa que ha hecho saltar a un hombre desde el espacio es un
valor seguro. Y esto se traduce en una estrategia conjunta que no
es ninguna casualidad.

Allá donde Ecclestone pone el ojo para
organizar un nuevo Gran Premio de F1, Red Bull aterriza con uno de
sus road shows. Unas veces van los pilotos estrella, en otras van
viejas glorias (como David Coulthard) y
también hay ocasiones en las que mandan a las jóvenes promesas,
como Ricciardo, que estuvo recientemente en Argentina
realizando una de estas exhibiciones. 

No es que estos eventos sean parte del trato, ni que signifiquen
la estampa definitiva de la firma del contrato. Simplemente, los
monoplazas de Red Bull pasean por la ciudad o el país en cuestión
para hacer ruido. Son la avanzadilla perfecta de
Ecclestone que, normalmente, consigue un buen
feedback de la acogida que su deporte ha tenido en el lugar elegido
y, además, se hace con un excelente material para promoción como
son las imágenes y vídeos que se suelen realizar en estos eventos.
Normalmente, de altísima calidad. 

Estrenaron el circuito de Austin cuando aún era solo una pista
de tierra y ya han estado en Nueva Jersey, Bangkok, Argentina... la
lista es tan larga como la hoja de ruta que Ecclestone tiene
marcada para el futuro de su campeonato. Así que allá donde Bernie
pone el ojo, Red Bull pone la fiesta.

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