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Coche eléctrico

Por qué el éxito de los eléctricos pone en peligro el petróleo noruego

Coches eléctricos batería

Aire limpio o negocio, toca escoger

Si preguntáramos cuál es el país europeo en el que se venden más coches eléctricos muchos alzarían la mano respondiendo Noruega. Habrían afinado sí, aunque no acertado del todo ya que las últimas cifras apuntan que el país escandinavo ha sido desbancado del primer puesto en el ranking de ventas de enchufables y que su lugar lo ocupa ahora Alemania.

Vídeo: los mejores eléctrico en relación calidad-precio

Sea como fuere, lo que es innegable es que Noruega siempre ha sido el referente al que mirar cuando se habla de movilidad eléctrica. El país nórdico tenía hasta hace muy poco la tasa de coches eléctricos por habitante más alta del Viejo Continente y siempre se ha culpado a las generosas ayudas que da el Gobierno para impulsar la venta de vehículos altamente eficientes.

Para 2025 Noruega solo quiere coches eléctricos

En España, las ventas de coches eléctricos han crecido un 112,69% con respecto a 2017 (los datos son de Aniacam). Abruma, ¿verdad?  La cifra de crecimiento es realmente alta, pero si la contextualizamos, es decir, si añadimos que este 112,69% supone solo un 0,6% del crecimiento total, no lo es tanto.

Lo mismo sucede en Noruega. Allí casi la mitad de los coches que se compran son eléctricos, pero una vez puestos en circulación nueve de cada 10 coches siguen siendo de combustión.

El Gobierno del país escandinavo quiere cambiar esta tendencia. De hecho apuesta tan fuerte por la electromovilidad que entre sus planes de futuro está la idea de que en 2025 todos los coches nuevos que se vendan allí sean eléctricos.

Esto es una muy buena noticia para la pureza del aire pero no tanto para la industria del petróleo.

Por una de esas curiosas contradicciones de la vida, resulta que Noruega es líder en matriculación de coches eléctricos pero, al mismo tiempo, buena parte de sus ingresos proceden de la explotación, uso y exportación de petróleo.

Es por eso que con el boom de los coches eléctricos, la industria del petróleo se empieza a resentir. De momento, la oferta ha tenido que ajustarse a la baja con un descenso del 2,9% en el precio medio del litro. Esto implica un beneficio económico para quienes repostan gasóleo pero una preocupación para quienes vivan de obtener y vender oro líquido.

A pesar de esto último, en Noruega parece que prefieren respirar aire limpio y seguir sacando provecho del petróleo pero vendiéndoselo a terceros.

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