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Prueba: BMW Serie 5 touring de AC Schnitzer

BMW Serie 5 touring de Ac Schnitzer

Viajes veloces y cómodos, con todo el equipaje a cuestas. Esto ya lo logra el BMW Serie 5 Touring. Pero ahora, el preparador AC Schnitzer promete más contundencia con su revisión del motor y el chasis de los 540d y 540i. ¿Sube la diversión al volante? Lo comprobamos. Prueba: BMW Serie 5 touring de Ac Schnitzer. 

Estos familiares llevan equipamiento opcional de los modelos originales, como el chasis deportivo M, los frenos deportivos M, el paquete deportivo M o el volante de cuero M. 

Esta configuración le sirve de base a Ac Schnitzer para deportivizar aún más los 540d xDrive Touring y 540i xDrive Touring. Incluye para ello un aumento de potencia en el gasolina de 340 a 400 CV, y el par motor máximo aumenta en 90 Nm, hasta los 540. El diésel sube 50 CV y llega a los 370, mientras que su par máximo pasa de los 680 a los 760 Nm. Si quieres los acentos rojos en la cubierta del motor, deberá pagar casi 500 euros más. 

¡Arrancamos! 

En el aeródromo de Rothenburg podemos probar su respuesta en recta. El gasolina empuja con muchas ganas y un sonido excitante, aunque no llega a ser muy ruidos en ningún momento. Esto se debe a unas nuevas salidas de escape con nuevos silenciadores y piezas de carbono. 

BMW Serie 5 touring de Ac Schnitzer

El diésel, comparativamente, es más silencioso, y tiene una salidas de escape con en negro con un diseño que el preparador denomina Quad Sport. Los dos van acoplados a la caja automática ZF de serie de ocho velocidades, que acepta un manejo manual mediante levas, pero te lo puedes evitar en el día a día, dada la inmensa capacidad de adaptación a cada circunstancia que ofrece. 

En ambos casos, AC Schnitzer monta suspensiones más duras, y reduce la altura de sus carrocerías en 25 milímetros aproximadamente. Montan llantas de aleación de 20 pulgadas con unas Michelin Pilot de 245 milímetros delante y 275 detrás. 

Estas medidas tienen sus luces y sus sombras. Por un lado, la dirección gana en sensibilidad y exactitud, y pierde algo del tacto sintético de la de serie, al tiempo que se vuelve más comunicativa. Y los balanceos de la carrocería se reducen respecto al chasis M de serie.

Pero la distancia con el suelo es ahora muy limitada, que obliga a tener mil ojos en las maniobras de aparcamiento para no dañar los bajos. También hay que cuidar las preciosas llantas AC1, muy vulnerables a los golpes con bordillos. Y es que el juego de gomas y llantas sale por unos 5.000 euros extra.

Los dos requieren ahora solo 4,5 segundos para pasar de 0 a 100 km/h. El diésel, claro, con un régimen de revoluciones menor. El gasolina suena más, y su tacto es más deportivo. Pero el diésel es más elástico, ya que entrega su par máximo antes, desde solo 2.100 vueltas. 

Y ya que hemos llegado hasta aquí... ¿Quieres saber cuál es tu coche ideal?

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