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Por qué después de entrenar no debes beber cerveza

Por qué después de entrenar no debes beber cerveza

¿Eres de los que después del gimnasio, te tomas unas cañas con tus compañeros de sala? ¡Error! Después del esfuerzo físico, y aunque creas que te mereces un premio, lo último que ha de recibir tu organismo es alcohol...

Perder barriga: ¿qué es mejor, dieta o ejercicio?

Si tienes por hábito tomarte unas cañas después del gym, ponte un nuevo propósito para 2017: cambiar la cerveza por refesco. Aunque lo consideres el más que merecido premio tras el esfuerzo realizado, en ese momento, el alcohol tendrá un efecto pernicioso en tu organismo...

Daniel Escaño, nutricionista especializado en alto Rendimiento Deportivo del Centro de Nutrición y Dietética DE (Madrid), ha explicado en declaraciones al diario As: “El etanol que contiene la cerveza es diurético, eso significaría que aumenta el filtrado de la sangre a través de nuestros riñones, aumentando también la tasa de excreción de agua y la pérdida de esta. Si a ello sumamos que al hacer deporte la pérdida de líquido aumenta por la sudoración, la ingesta de un diurético deshidrataría más”. 

Si esto no te parece suficiente motivo para abandonar esta práctica, a continuación te desgrano los efectos negativos que puede tener tomar cerveza para tu rendimiento físico. 

1. Tu recuperación será más lenta

Si bebes cerveza tras el ejercicio, el proceso recuperatorio se ralentiza. Además, un dato: según un estudio de Sport Medicine, el 54,8% de los atletas que beben se lesionan; entre los deportistas abstemios solo se ven afectado un 23,5%.

2. Dormirás peor

Dormir bien es clave para un buen rendimiento deportivo. Si bebes alcohol, la calidad del sueño empeorará, con lo que recuperarás peor.

3. Al día siguiente, comerás peor

“Una deshidratación sumada al trastorno del sueño provoca dolor de cabeza, malestar general o apatía. Conductualmente puede ocasionar que la persona descuide sus pautas de alimentación tras la práctica de actividad físisca (respetar horarios, dedicación a la cocina, a la compra..) derivando en un comportamiento alimentario inadecuado (recurrir a comida precocinada, rápida, muy procesada y con altas tasas de azúcares refinados y grasas saturadas)”, explica el nutricionista. 

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