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Así han evolucionado los famosos riñones de BMW

BMW
BMW tiene en los riñones del frontal de sus vehículos su principal seña de identidad. Ésta ha evolucionado a lo largo del tiempo con una serie de cambios que repasamos en este artículo.

¿Por qué se reconoce a simple vista un BMW? Porque en su frontal tiene una parrilla con forma de riñones que es seña de identidad desde tiempos pretéritos. Estos, no obstante, han evolucionado a lo largo del tiempo ganando presencia a base de aumentar su tamaño. Algunos estarán de acuerdo con esta solución y otros no, pero lo cierto es que la marca alemana ha sabido actualizar esta parte de sus vehículos sin perder un ápice de su esencia.

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Tan solo modelos como el BMW Isetta, el BMW 600 o el BMW 700 han prescindido de esta peculiar parrilla una vez que apareció, cuyo cometido es canalizar el aire fresco hacia el radiador para refrigerar el motor. No obstante, los eléctricos e híbridos de la firma alemana también mantienen esta solución con el objetivo de no romper con la historia. De hecho, incluso un modelo como el BMW X6 ofrece unos riñones ¡iluminados!

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Apenas tres modelos de BMW se fabricaron antes de que se diese a conocer esta parrilla. Fueron los Dixi 3/15 PS y Dixi 3/15 PS DA, construidos bajo la licencia de Austin Seven, y el BMW 3/20 PS. Tras ellos llegó en 1933 el BMW 303, ya con los riñones. Este y el resto de primeros modelos dotados de esta solución lucían una parrilla muy diferente a lo que tenemos hoy en día, pues su diseño era alargado y estrecho, además de ocupar todo el frontal.

La primera gran evolución de este elemento llegó con el BMW 328 roadster en 1936, modelo en el que las aletas delanteras y los faros ganaban superficie en el frontal. La parrilla, por su parte, contaba con un diseño curvo que se llevó al extremo con el BMW 328 Mille Miglia Touring Coupé. También destacó el diseño del BMW 335 de 1939 por las barras horizontales oblicuas de su parrilla y porque los riñones estaban dispuestos en forma de cuña para una mejor penetración aerodinámica.

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En los años 60 se produjo un gran cambio en los riñones de BMW, tal y como mostró el 1500, que gozaba de un diseño de formas sencillas y trazos rectos. La ancha parrilla delantera ocupaba todo el frontal e incluso alojaba los faros, pero los riñones seguían siendo estrechos, alargados y con cinco barras en su interior. A finales de esa década, con la nueva serie de coupés diseñada por Karmann, lucieron también los frontales con la clásica mirada de cuatro ojos de la firma teutona.

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Fue en 1972 cuando se dio otro paso importante con el BMW Turbo, que incorporaba unos riñones minúsculos que también vimos en el BMW M1, además de inspirar los diseños del BMW Z1 de 1988 y del BMW Serie 8 de 1989. Los modelos de producción de esa época lucían un frontal más clásico.

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El siguiente avance se vio en los años 90, donde apareció un Serie 3 con un diseño de los riñones trapezoidal. El BMW Serie 5 de 1996 inauguró otro recurso de estilo empleado hasta hace poco por la mayoría de los modelos de la marca, la conocida como 'kidney grille', que se integraba en una prolongación del capó que descendía hasta tocar el paragolpes.

Desde entonces se han seguido tres tendencias. La primera es un progresivo aumento de tamaño de los riñones, algo que ha tenido su culmen en los actuales Serie 7 y X7. La segunda, unos diseños cada vez más elaborados, y la tercera una forma de malla que ha estrenado el BMW Z4. Como veis, los riñones de BMW son un concepto con mucha historia pero a la vez de lo más actual.

Ya que hemos llegado hasta aquí, ¿quieres saber cuál es tu coche ideal?

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