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Coches clásicos

GT-R, la historia de las míticas siglas de Nissan

Nissan GT-R

Esta es la historia de las míticas siglas GT-R de Nissan, una denominación que este año celebra su 50º aniversario desde que apareció por primera vez.

Fue hace 50 años cuando la historia de las míticas siglas GT-R de Nissan comienza. Esta denominación era empleada por primera vez en un sedán de cuatro puertas que vería, años más tarde, como su carrocería daría como resultado una variante coupé que comenzaría a forjar la leyenda del Nissan GT-R. Y es que el GT-R (o Skyline) es una leyenda viva en la historia del fabricante japonés.

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¿Sabías que originariamente ni siquiera era conocido como un Nissan? La historia original se remonta a 1957, cuando Prince Motor Company concibe el Skyline como un sedán de lujo de cuatro puertas destinado a familias numerosas que necesitaban un vehículo de gran tamaño y con gran capacidad de carga. En sus inicios, el modelo era conocido como Nissan A200GT y Prince A200GT, dos modelos idénticos comercializados de manera independiente.

GT-R, la historia de las míticas siglas de Nissan

Este sedán de lujo de formas redondeadas y cuatro puertas no era, ni remotamente parecido, a lo que es el coupé de alto rendimiento en lo que se ha convertido el modelo. Sin embargo, a principios de los años 60 se desarrolla una versión coupé y convertible del Skyline inspirado por el diseño del Oldsmobile 88. La denominación GT-R aún está lejos de ser una realidad, y también convertirse en un vehículo de altas prestaciones.

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En 1963 nace la segunda generación del modelo, aún como un sedán y familiar. Sin embargo, en 1964 se lanza el Prince GT Skyline con una orientación algo más deportiva. Se instala por primera vez un motor de seis cilindros en línea en su interior, y se mejora para participar oficialmente en la clase GT-II del GP japonés, donde cosechó grandes resultados que provocaron que el público centrara su foco de atención en el GT Skyline. De esta fascinación nace el Prince Skyline 2000GT, aún más deportivo y sentando las credenciales de rendimiento por primera vez en el modelo.

Una fusión y un cambio de planteamiento

1966 sería el año en el Nissan y Prince se fusionan y mantienen la denominación del primer fabricante. Nissan decide conservar la denominación Skyline, pero prefiere abandonar la idea de un sedán práctico de cuatro puertas para centrarse en sus recién descubiertas habilidades como vehículo deportivo.

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La tercera generación llega en 1968, ya con Nissan al frente de su desarrollo. Esta nueva generación, denominada C10 vería como, en 1969, introduciría por primera vez en el modelo la denominación GT-R. Esta versión más deportiva estaba equipada con un motor de 2.0 litros y 160 CV, y era conocido internamente como ‘Hakosuka’ (Hako -caja- y Suka -la abreviatura de Skyline en japonés-). Sin embargo, el Nissan Skyline GT-R seguiría siendo un sedán de cuatro puertas hasta la llegada de la nueva década, cuando nacería un coupé de dos puertas.

Un declive, una reinvención y un éxito rotundo

Tan solo tres años después de su llegada oficial al mercado, el GT-R ya había cosechado un total de 83 victorias oficiales en competición. La cuarta y quinta generación no tendrían el éxito de su predecesor, principalmente por culpa de la Crisis del Petróleo de 1973, lo que obligó a Nissan a instalar motores más pequeños y menos potentes por un precio más contenido.

La sexta generación del Skyline (R30) no llegaría hasta 1981 y, aunque no se ofrecía una variante GT-R, llegó a convertirse en el buque insignia de la compañía. La séptima generación (R31) vería la luz en 1985 y, tras una serie de éxitos en competición, Nissan se percata de la necesidad de devolver a la vida el GT-R con una nueva generación (R32) que nacería en 1989. Después de que la marca implementara todos sus conocimientos y avances tecnológicos, el Nissan Skyline GT-R R32 cosecharía, no solo un gran éxito comercial (su producción estaba limitada a 5.000 unidades, pero finalmente se produjeron 43.934 ejemplares), sino también una serie de títulos, como las cinco victorias consecutivas del Campeonato de Turismos japonés y las 200 carreras ganadas en diferentes disciplinas. 

Nacía de este modo la leyenda del Nissan GT-R, una leyenda que se ha mantenido viva durante los últimos 30 años con otras tres generaciones más de un deportivo que, aunque sus orígenes no fueron estos, se ha convertido en uno de los mejores deportivos que jamás haya abandonado las fronteras de Japón.

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