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Cazado un estudiante con un Lamborghini Huracán a 208 km/h

Lamborghini Huracán 208 kmh
Alex Morán

Se ha quedado sin carné.

Las multas de velocidad no entienden de edad, si hace unos días un conductor de 88 años y sin carné (lo había perdido en varias ocasiones) fue cazado por la policía en Cubelles, circulando a 181 km/h en una zona limitada a 120, en esta ocasión ha sido un estudiante universitario con un Lamborghini Huracán quien ha demostrado que los jóvenes también son capaces de saltare la ley a la torera.

VÍDEO: La gama completa del Lamborghini Huracán, en acción

El individuo, Hang Shu, de origen chino y 27 años de edad, estudia en Australia y había recibido el mencionado Lamborghini como regalo de bodas. Solo cuatro días pudo disfrutar del caro regalo porque, aunque suponemos que ya se le habría calentado el pie antes, en la cuarta jornada, en los alrededores de Sidney, fue pillado por la policía circulando a 208 km/h cuando la carretera estaba limitada a solo 80 km/h.

Con 88 años, sin carné y a 181 km/h: cazado

Tras su detención, fue llamado a testificar hasta en dos ocasiones en Waverly Court pero no se presentó en ninguna de ellas, motivo por el que al final hubo que emitir una orden de arresto y acabó pasando una noche entre rejas. Cuando finalmente fue juzgado la sentencia dictaminó una multa de 3.000 dólares, que tampoco debió dolerle mucho si maneja regalos de bodas como un Huracán, y la suspensión de su licencia durante un periodo de tres años, que a buen seguro escoció más ya que, al menos a priori, solo podrá disfrutar de su deportivo sentado con él en el garaje en parado o en circuito.

Dejando a un lado su irresponsabilidad, hay que reconocer que es complicado conducir un deportivo de estas características pro carretera abierta por el mero hecho de que, con tanta potencia, es casi imposible darse cuenta de lo rápido que sube de velocidad. Problemas de ricos.

Fuente: 9 News.

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Redactor

Crecí viendo deportivos japoneses en los 90, los echo de menos y me decanto por los import nipones. El Nissan Fairlady Z 432 es mi amor platónico.