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F1

Así es la sede del equipo Mercedes AMG de Fórmula 1

José Armando Gómez

23/06/2014 - 10:08

AUTOBILD.ES visita la sede del equipo Mercedes AMG de Fórmula 1, el lugar donde se fabrican los coches con los que Hamilton y Rosberg están dominando el campeonato.

AUTOBILD.ES ha tenido la oportunidad de visitar la sede del equipo Mercedes de Fórmula 1 en Brackley (Gran Bretaña). Un lugar lleno de secretos donde se fabrican los coches con los que Hamilton y Rosberg están donminando la temporada de Fórmula 1. Se trata de las instalaciones que heredaron de Honda y Brawn GP tras la compra de la escudería en 2010, por lo que no es raro que aún queden 'restos' (pocos) de ese pasado reciente en algunos puntos. No hay edificios mayores de tres plantas, apenas circula algún solitario coche entre ellos y todo está lleno de vegetación, con su estanque, su puente, algo así como una aldea hobbit en la que se fabrican unas de las máquinas más avanzadas del mundo.

Una simple barrera, una pequeña garita de seguridad y muchos Mercedes aparcados en el parking exterior (aunque no todos). Así empieza nuestra visita a la sede del equipo Mercedes AMG de Fórmula 1 en la localidad de Brackley. De camino, las flechas de las señales de tráfico señalan hacia Silverstone o Milton Keynes... está claro que estamos en todo el 'meollo'. Nada más bajar del autobús, me apresuro a hacer las primeras fotos. No es la primera vez que hago una visita de estas y sé lo rápido que te piden que guardes la cámara o el móvil.

Nuestros anfitriones nos reciben en la entrada del edificio donde está el túnel de viento, tras recoger nuestros pases, entramos a una sala de recepción en la que hay monoplazas por todas partes: colgados del techo, de la pared, a escala, sobre el suelo y hasta despiezados como si de un animal disecado se tratase. Este es el que puedes ver en la siguiente imagen. Ahí será el último punto en el que podamos usar nuestros teléfonos móviles. A partir de aquí, comienzan los secretos... 

Y el primero de ellos es que se niegan a darnos el número de personas que trabajan en el túnel de viento (tienen dos, pero la FIA solo les permite utilizar uno, así que el otro lo alquilan), de hecho, esta será una pregunta recurrente a lo largo de toda nuestra visita: ¿cuánta gente trabaja aquí?; que tendrá una respuesta igual de recurrente: "No estamos autorizados a decirlo".  Desde ahì cruzamos la calle y entramos en otro edificio. El cartel de "Simulators" que hay en la puerta deja claro dónde vamos. A la izquierda dejamos el 'taller' de las cajas de cambio, con su correspondiente cartel "Gear box". Sin duda, estamos en uno de los puntos calientes de estas instalaciones, y la mejor prueba es que el fotógrafo oficial no nos acompaña en este edificio. Tras el saludo de la persona responsable pasamos a una pequeña habitación presidida por una gran pantalla. Es la 'trastienda' del simulador o lo que sería la parte del muro. Al otro lado de una pequeña puerta, está la 'sala oscura' con medio monocasco conectado a un equipo informático y una pantalla gigante y semicircular con un ángulo de unos 200 grados.

El que tenemos delante es el simulador más antiguo de los tres que hay ahora mismo en la sede. Es el que utilizaron Button y Barrichello en Brawn en 2009 y no se ha desmontado porque, a pesar de estar bastante obsoleto (no lleva ningún sistema hidraulico para simular los movimientos del monoplaza), sigue siendo útil para que los ingenieros testen determinadas piezas o puestas a punto. Por su parte, los pilotos entrenan en el simulador '3' el más avanzado de todos los que hay ahora mismo en la fábrica (el '2' también está montado, aunque apenas se utiliza y tampoco nos lo enseñan). Cada piloto pasa, aproximadamente, un día entero preparando cada carrera en el simulador (en función del calendario de eventos, viajes y compromisos que tengan). Y en él se entrenan todo tipo de estrategias, no solo se rueda. También se practican situaciones menos habituales como puede ser un pinchazo o la rotura de una pieza aerodinámia, se buscan los puntos del circuito más apropiados para hablar con el piloto, el tono de voz, las claves para encriptar los mensajes, etcétera.

Nuestra siguiente parada es en el Race Bay o garaje en el que se trabaja directamente sobre los chasis. En los pocos metros que separan un edificio de otro nos cruzamos con un mecánico que empuja un carrito en el que va uno de los chasis de las 'Flechas de plata' medio desmontado. Nos dicen que acaban de llegar los coches de su viaje al GP de Canadá y que ahora mismo están revisándolos y preparándolos para la siguiente carrera en Austria. A la izquierda los coches de Hamilton y Rosberg subidos en dos caballetes y rodeados de mecánicos que los manipulan. En el circuito, la FIA limita a 45 el número de personas que pude trabajar con los monoplazas, pero en total, viajan a cada carrera unas 100 personas para realizar estas labores.

Sobre las mesas de trabajo hay piezas, alerones y otros componentes de los monoplazas y a la derecha, en diferentes estancias separadas, los ingenieros trabajan con nuevos elementos. Nos cuentan que se tardan unas 40 horas en pintar un alerón delantero con el gris metálico que más tarde lucen en los circuitos y que pintar el coche entero lleva unas 200 horas de trabajo. Seguimos avanzando a lo largo del pasillo y a ambos lados vemos nuevos laboratorios donde se dan forma tanto a las partes mecánicas como a las aerodinámicas. Tienen dos hornos capaces de 'cocer' la fibra de carbono hasta 900 grados. Subimos por una escalera y pasamos a un nuevo pasillos desde el que nos enseñan la sala de maquínas donde se trabaja el metal. Aunque el 80% de las piezas de un coche de F1 están fabricadas en fibra de carbono, el aluminio y otras aleaciones trambién se fabrican en esta misma sede. 

Nuestra penúltima parada será frente al departamento llamado 'Race Support' donde trabajan varias decenas de personas frente a sus correspondientes ordenadores y una gran pantalla. Nos recibe a la entrada (aunque no pasamos de la puerta) Jock Lear, quien fuera ingeniero de pista de Jacques Villeneuve, Tacuma Sato, Rubens Barrichello, Michael Schumacher y Lewis Hamilton. Ahora, su trabajo se centra en la simulación de carrera y llegan a hacer hasta 300.000 operaciones antes de un Gran Premio con los posibles escenarios que se pueden dar durante la carrera. Este trabajo de previsión sigue durante la propia carrera, pudiendo manejar hasta 10.000 datos por vuelta. Un infinito de números y cálculos con los que se intenta descartar el azar o, al menos, reducir al mínimo el protagonismo del factor suerte a lo largo de un Gran Premio.

Nuestra visita a la sede del equipo Mercedes AMG de Fórmula 1 termina en la sala de trofeos, donde acumulan los premios conseguidos desde la temporada 2010 y donde nos dan la oportunidad de posar con los trofeos de la victoria de Rosberg en el último Gran Premio de Mónaco. Después, tras la comida y unos minutos de espera, llega el momento de finalizar nuestro viaje charlando con el 'sheriff', el jefe de la escuderia, Totto Wolff. Sin duda, una oportunidad única e irrepetible, porque no todos los días se tiene la suerte de poder visitar el lugar donde se forjan las victorias del equipo que domina en una temporada de Fórmula 1.

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