Reportaje

Estilo de vida

Porsche Le Mans Unravelled: desenredar una victoria histórica

Vicente Cano

26/07/2017 - 12:31

Viajamos con Porsche 5.223 km para atravesar toda Europa y celebrar la victoria de la marca en las 24 H de Le Mans 2016, cuando cubrió esa distancia exacta

En las 24 h de Le Mans, en las que Porsche ha reinado más que nadie, un total de 19 veces -la última, en 2017-. Entre Bodo (Noruega) y Tarifa, pasando por el Circuito de La Sarthe (Francia), hay 5.223 km, justo la distancia que el año pasado recorrió el Porsche 919 Hybrid para lograr la victoria. Y para conmemorarlo, la Porsche Le Mans Unravelled me ha traído hasta a Bodø localidad al norte del Círculo Polar, para bajar conduciendo los siete modelos de la gama del fabricante desde aquí hasta el Cabo de Tarifa, el punto más al sur de la Europa continental. Por cierto, lo de Unravelled viene de desenredar, en inglés, por lo de recorrer la distancia mencionada. 

Espera, ¿siete? Sí, porque además del Porsche 718 Boxster S, 718 Cayman S, 911 Turbo S, Macan GTS, Cayenne Hybrid y Panamera GTS -los modelos de esta comitiva-, Porsche fabrica, o ha fabricado hasta hace poco, un modelo denominado 918 Spyder. En la Le Mans Unravelled vamos a hacer estos 5.223 km, prácticamente, sin detenernos y el prácticamente es parar lo justo para repostar, hacer fotos rápidas, dos visitas a lo largo de la ruta y nada más. Cada dos horas, cambiamos el volante con nuestro compañero y cada cuatro o cinco, el coche. Por las noches, dormiremos en un autobús de esos que usan las bandas de rock en sus giras, mientras un grupo de conductores de Porsche sigue con los coches para lograr cubrir la distancia sin tener que saltarnos los límites de velocidad.

Vídeo: De Noruega a Francia

El despliegue de Porsche para que los 14 periodistas de 14 nacionalidades que estamos aquí consigamos el reto también emula al que hacen en la carrera de resistencia. Si en las 24 H se desplaza el material en ocho trailers y trabajan 260 personas, para llevar a cabo este proyecto hay un equipo integrado por 46, con uno de los médicos de la escuadra de LMP1 incluido, y velan para que todo salga según lo planeado. La salida es en la bella, introspectiva y muy nórdica ciudad de Bodø, un polo de civilización en la inmensa costa noruega


Salida programada


De allí partimos un jueves a las 7.30h en dirección al interior; hay gente en la calle, pero no la suficiente como para que aquí cause revuelo la caravana de Porsche Unravelled de todos los colores; pero sí llamamos la atención. Al cabo de una hora al volante del 911 Turbo -he podido elegir cuál llevar y, ni lo dudé, calzado con gomas de verano, empezamos a adentrarnos por la cordillera que separa Suecia y Noruega mientras la temperatura pasa de 1ºC a bajo cero. En más de una hora apenas nos cruzamos con nadie por una carretera que destroza la pintura de los coches con la grava que levantan los de delante. El rugido de los motores a veces mueve algún pájaro de su percha en la ladera de en frente.


Papeleos de frontera y, poco después, cambio de coche en la línea del Círculo Polar: un precioso Cayman S amarillo con el que mi compañero y yo vamos a atravesar Suecia desde su centro noroeste hasta el sureste. En cinco horas conseguimos alcanzar la capital y, si no hubiera sido por los renos que obligaban a ir con mucha prudencia, algo menos se habría tardado. También habría parado a hacer fotos de muchos sitios de no haber ido sin pausa. Dormimos en un autobús y despertamos a punto de cruzar por el puente de Oresund a Dinamarca con el Cayman GTS entre las manos. 

 

Vídeo: De Francia a Tarifa

Salimos del país en un ferry que lleva desde su isla principal a Hamburgo (Alemania), aunque llegar a las Autobahn un viernes a mediodía, con sus atascos impide que vayamos tan rápido como nos gustaría. Me zampo gran parte del día conduciendo el Cayenne Hybrid y, al caer la tarde llega mi momento: tomar los mandos del Porsche 918 Spyder, por suerte, ya sin tráfico. Dos horas, 300 km y dos países después, puedo decir que mi coche favorito sigue siendo el 911 Turbo, porque el deportivo híbrido entra en otra categoría: sueños rodantes. El tacto de su freno es tan raro como el de cualquier híbrido y encima oyes ruidos eléctricos todo el rato a bordo, pero, madre mía, qué sonido y cómo empuja a partir de 150 km/h. A 280 km/h, no sientes ni una vibración del volante y sólo el sonido indescriptible del motor se impone al del viento a tu alrededor. De hecho, este coche puede alcanzar 100 km/h más, pero tengo que compartir la vía con otros usuarios y no sería seguro aquí. 


Lista de cosas por hacer


No tengo lista de cosas que hacer antes de morir, pero despertar un sábado a las puertas de Le Mans para entrar al circuito en un 719 Boxster S podría estar una de las primeras perfectamente (ahora, tachada). Tras la sesión de fotos, son las 10.00 h y cerca de 1.000 km nos esperan hasta el siguiente relevo: el Circuito de Motorland, en Alcañiz (Aragón). Mientras dejamos atrás los inmensos pinares del suroeste galo, me doy un masaje siatsu a tope de intensidad en uno de los asientos del Panamera GTS (tiene la función en los cuatro) Lo repito y luego pruebo los otros seis estilos disponibles. 


Gracias a estos cuidados y, después, a lo excitante de tener de nuevo el 911 entre las manos, entramos en España por Irún y atravesamos Navarra y gran parte de Aragón disfrutando de las espectaculares vistas que ofrecían las tormentas que a lo lejos descargaban en campos, cada vez, menos verdes. En Alcañiz podemos ver el entrenamiento del equipo Porsche, un verdadero martillo pilón de precisión milimétrica que ha desarrollado un coche de LMP1 casi exclusivamente pensando en las 24 H y entrena en Motorland porque es lo más parecido que han encontrado a Le Mans. En pista, el 919 es tan rápido como algunos de los f1 actuales. Tras una comida caliente, subimos a los catres esperando levantarnos en Almería. 


Los últimos 500 km hasta llegar a Tarifa desde Noruega con Porsche allí a la mañana siguiente son raros. Hay mucho tráfico para disfrutar como a mí me gustaría del Cayman GTS, pero lo peor de todo es que tengo la sensación de que podría seguir conduciendo uno de estos coches de vuelta hasta Madrid, o continuar desde aquí hasta Ciudad del Cabo. El contraste entre Bodo y la soleada y populosa Tarifa un mediodía de domingo no puede ser mayor -parecen planetas distintos-. Tras unas fotos, no hay tiempo, todo el mundo sale disparado hacia Gibraltar a coger un avión hacia Londres y a mí me espera un simpático conductor de Porsche para llevarme a la estación de tren de Málaga en un Cayenne. Genial.

 

 

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