Seis Lamborghini V12... Sin palabras

Seis Lamborghini V12
Seis Lamborghini V12

Lamborghini, una de las marcas más prestigiosas y deseadas del mundo, trae un nuevo motor V12 para sustituir al del Murciélago. Un motivo perfecto para repasar la historia de la marca del toro desde el principio...

Montarse en un Lamborghini es uno de los sueños de cualquier apasionado al motor. Quizás, porque conducir un 12 cilindros te ponga los 'pelos de punta'. Pero la culpa es de Lamborghini y no es para menos: un 350 GT, un Miura SV, un Countach Anniversario, un Lamborghini LM 002, un Diablo 6.0 y un Murciélago Superveloce están ahora mismo plantados frente a mí sobre la pista de un velódromo en Carpi, Italia.

El primero de ellos, el Lamborghini 350 GT, es muy luminoso por dentro, y cuando pisas el pedal a fondo su V12 te deleita los oídos. Me siento tras su enorme y delgado volante de madera y me dejo extasiar por la fragancia de coche clásico que emite el primer V12 de Lamborghini.

El motor tiene seis carburadores Weber dobles y es poesía pura. La postura de conducción es rara, ya que para poder colocar las piernas bien tienes que sentarte muy lejos, por lo que deberás tener unos brazos fuertes a la hora de girar. Hoy resultaría absurdo, pero en su día era una seña de identidad de los deportivos.

También suena lo suyo el Lamborghini Miura. Su concepto de motor trasero transversal y ligero chasis autoportante fue tan atrevido como copiado en coches deportivos de calle de siguientes generaciones.

Conducir un Miura no es otra cosa que  el mejor de los sueños de un apasionado de los deportivos. Uno se sienta, o mejor dicho se recuesta, muy abajo en los asientos deportivos y la dirección, muy comunicativa pero no excesivamente dura, permite una conducción muy dinámica. El Miura reacciona a cada mínimo gesto de las manos y el motor. Alcanzar los 290 km/h que prometía la casa puede ser problemático debido a que, al estar el motor detrás, el eje delantero se vuelve demasiado ligero y por aquel entonces los alerones no tenían la capacidad aerodinámica de ahora.

En 1971 fue el año en que vio la luz el brutal Lamborghini Countach. Con un motor de cinco litros, el Countach prometía una nueva era de automóviles. Arrancar un Countach es todo un espectáculo. Una vez abres sus puertas basculantes y te introduces en el habitáculo, insertas los pies en el angosto espacio del pedalier, pisas el duro embrague y giras la llave, la ´máquina del infierno´ despierta en la tierra. Los primeros metros en conducción tranquila ya son poderosos, porque la dirección es extremadamente pesada. Según aumenta la velocidad se vuelve más ligera.

La visibilidad no era un problema precisamente en el Lamborghini LM002, y es que en este monstruo todoterreno de casi tres toneladas, que heredaba el 5,2 litros V12 del Countach, uno va sentado realmente alto. Aunque maniobrar con este SUV de cinco metros de largo y dos de ancho tampoco es tarea fácil. Prácticamente se quedó en una pieza exótica de colección, porque sólo se vendieron 300 ejemplares entre 1986 y 1992.

El momento clave

Tras 16 años de vida, el Countach estaba preparado para dejar paso a un sucesor: el Diablo. Y es que el Diablo anunciaba una nueva era para Lamborghini, algo que también reflejaba su moderno interior, con detalles de refinamiento como el cuero y una ergonomía mucho más conseguida.

El 12 cilindros del Lamborghini Diablo en V empuja ya ansioso desde bajas vueltas y a medida que sube de revoluciones se vuelve más y más juguetón. La palanca de cinco velocidades con rejilla metálica y pomo redondo entra mucho mejor y su accionamiento requiere menos esfuerzo que en el Countach. El sonido atronador es una sinfonía de tonalidades distintas.

En 2001, tras una época incierta y ya bajo el manto de Audi, llega la hora de dar un paso más. Y tiene un nombre: Lamborghini Murciélago. Tiene  580 CV que se han ido reforzando con los años y han tenido en el Lamborghini Reventón su cenit y el LP 670-SV su punto y final.

El Lamborghini Murciélago mantiene detalles clásicos como el pedalier ligeramente desviado a la derecha y ruge profundamente hasta la mitad del cuentavueltas para gritar endemoniadamente en dirección a las 8.000 revoluciones. A eso hay que añadir un cambio secuencial de seis marchas afinado para la competición, asientos de cuero refinado y una dirección con la precisión de un cuchillo que acercan al SV a un coche de carreras más de lo que ha estado antes ningún otro Lambo. Y por supuesto: un nuevo motor de 12 cilindros en V más potente y ahorrador que se encargue de la banda sonora. Como tiene que ser, como hace 50 años.

Fotos: L. Barthelmess, T. Salt, fabricante

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