Reportaje

Coches clásicos

El Mini Morris 1275C, primer coche del Rey Juan Carlos

Noelia López

29/12/2011 - 10:36

Coincidiendo con la publicación del sueldo del Rey Juan Carlos y la imputación de Iñaki Urdangarin, AUTOBILD.ES localiza el primer coche del monarca, un Mini Morris 1275C azul, que compró cuando aún era príncipe.

Un martes cualquiera en AUTOBILD.ES. Debería estar espabilada, pues hoy nos espera un duro día de trabajo, pero el sueño está punto de vencerme. A las 9.30 h suena el teléfono. “Buenos días. Quería hablar con Noelia López”, me dice una amabilísima voz al otro lado de la línea. “Yo misma”, respondo. “Mi nombre es Pedro Molina y el motivo de mi llamada es ofrecerle el que fue el primer coche que el Rey Don Juan Carlos tuvo en propiedad”. Estas palabras logran el efecto que dos cafés bien cargados no habían conseguido: centrar toda mi atención.

¿Cómo? ¿El Mini del Rey? ¿El Mini Morris de color azul que compró en los setenta? No sé si pienso o pregunto en voz alta. La sorpresa es tal que el aluvión de interrogantes se agolpa en mi cabeza a un ritmo mucho más alto del que puedo articular. “¿Le interesa?”, pregunta Pedro. ¿Qué si me interesa? ¿Cómo puede dudarlo? “¡Por supuesto!”.

Noelia y Pedro

Pedro guarda el Mini Morris 1275C del Rey Juan Carlos en un pequeño garaje cerca de su casa. No es, ni mucho menos, un espacio tan lujoso como cabria esperar para tal 'personalidad', pero en pocos sitios estaría tan bien cuidado como aquí.

Concertamos una cita unos días más tarde. La joya que tanto tiempo llevábamos buscando descansa plácidamente en un pequeño garaje de un barrio de Madrid. Pedro nos espera al comienzo de la calle y nos indica dónde podemos aparcar. Nos saluda cercano, tranquilo; es consciente de lo que tiene, de lo que va a desvelarnos y no quiere correr. “Aquí está”, dice mientras levanta una vieja puerta de hierro. Y, efectivamente, allí está. En un viejo y pequeño garaje, en un barrio modesto de la capital, rodeado de fotos, trofeos, bicicletas, raquetas y bolsas, pero impecable: el Mini Morris 1275C.

Pedro nos cuenta que el Rey don Juan Carlos compró, por 100.000 de las antiguas pesetas, este coche cuando todavía era príncipe, en 1969. No es, por tanto, un coche más del Patrimonio Nacional, sino el primero que adquirió en propiedad. Quizá por eso guarda tan buen recuerdo: “La primera vez que se lo mostré a Su Majestad, me dijo que se había divertido mucho con él por las calles de Madrid”, cuenta Pedro.

El Mini 1275C se matriculó el 5 de diciembre de 1969, con la numeración M-793649. Según cuenta Pedro, don Juan Carlos lo disfrutó unos dos años y, después, se lo vendió, por lo mismo que le había costado, a su primo Gonzalo de Borbón. Un tiempo después, éste lo volvió a vender –de nuevo por 100.000 pesetas– al barón de Gotor (padre de Pocholo Martínez Bordiú), aunque, en realidad, quien lo condujo casi siempre fue su esposa.

En una tercera transacción, el Mini del Rey pasó a manos de una mujer anónima clienta del taller que, hasta hace unos años, regentaba Pedro Molina. “Estaba hecho una pena, pero cuando supe la historia que tenía detrás, decidí comprarlo”, recuerda. “¿Por cuánto? ¿También por 100.000 pesetas?” le pregunto. Pero sólo consigo su mejor sonrisa como respuesta. Corría entonces el año 1981.

Con mucho mimo, cuidado y esfuerzo, Pedro le devolvió al coche la belleza de aquel día de diciembre de 1969, en que salió de la fábrica navarra de Authi. Incluso se lo llevó al mismísimo Antonio Albacete (padre) porque le patinaba el embrague. “Cuando lo tuve listo y antes de ponerlo a mi nombre, intente regalárselo a Su Majestad” recuerda. De su etapa como probador de Dodge y Simca, conocía a Sabino Fernández Campos, por aquel entonces portavoz de la Casa Real, así que le remitió una carta con su ofrecimiento. Nunca obtuvo respuesta.

Logo

El Mini 1275C mantiene intactos todos los detalles con los que el Rey Juan Carlos lo sacó de la fábrica de Authi en Navarra el 5 de diciembre de 1969

En estos casi 30 años, Pedro ha recibido muchas ofertas por el coche que guarda celoso en su garaje. Rosa de Lima, directora general de la DGT entre 1987 y 1988, quiso exponerlo en el Museo del Automóvil que planeaba abrir en Salamanca (nada que ver con el actual). Años después recibió un par de llamadas de Patrimonio Nacional, pero el asunto no prosperó. Incluso ha valorado ofertas de magnates árabes y mexicanos, pero, finalmente, las ha rechazado.

“Quiero vender el coche” afirma. “Pero mi mayor satisfacción –prosigue– sería que lo comprara alguien cercano a la Casa Real, para que termine cediéndolo al Museo del Patrimonio Nacional”. Vuelve aquí la incómoda pregunta: ¿por cuánto lo vendería? Una vez más, Pedro me contesta con la mejor de sus sonrisas.

Los papeles, por favor

El Mini Morris 1275C que en su día perteneció al Rey Juan Carlos tiene todos los papeles en regla. Empezando por el permiso de circulación sellado por la Jefatura de Tráfico de Madrid, a nombre de Juan Carlos Borbón Borbón y domicilio en el Palacio de la Zarzuela.

permiso

Este documento dejó de ser válido en noviembre de 1975, cuando Tráfico modificó la documentación de todos los coches. Dos años después, el Rey Juan Carlos debería haber pagado 1.050 pesetas por el impuesto sobre el lujo, que el artículo 35 aplicaba por tenencia y disfrute de automóviles.

Certificado DGT

La ley gravaba con 100 pesetas/CV a los vehículos con una potencia comprendida entre 9 y 10 caballos fiscales y 150 pesetas más para los que llegaban a 13 caballos. Pero, por alguna razón, pagó dos años después y Hacienda le impuso una sanción de 210 pesetas.

El toque real...

De lejos viene el gusto del Rey por la velocidad. Tanto es así, que cuando hizo el pedido de su coche, puso una serie de ‘condiciones’. La primera fue el cambio de motor.

Certificado

El Mini Morris 1275C de 1969 tenía un carburador, que fue duplicado para aumentarle la potencia. Con este paso, los frenos convencionales y la autonomía se quedaban cortos, por lo que decidió montar un sistema de servofreno y un segundo depósito en el maletero. 

Dicen que durante un Retromóvil, el exalcalde de Madrid, Álvarez del Manzano, le preguntó cómo hacía para entrar en un Mini; a lo que el Rey le contestó “dándome con las rodillas en la frente”. Antonio Albacete (padre), diseñó un asiento más bajito y con corredera que se desplaza hasta el asiento trasero. Como remate, pidió que el claxon sonara como el de un Mercedes.

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Noelia López

Redactora de AutoBild.es

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