Reportaje

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Coches de película: héroes de cuatro ruedas

Javier Leceta

22/02/2012 - 19:15

Los coches de película han ganado protagonismo en el cine actual. Atrás quedaron los largometrajes en los que los actores solo utilizaban un caballo como medio de transporte. Actualmente, algunos coches incluso acaban convirtiéndose en el personaje principal. Una presencia en la gran pantalla que resulta muy lucrativa para las marcas.

Los coches de películas ya comparten protagonismo como un actor de reparto más. De hecho, no hay persecución que se precie sin un cochazo en condiciones o un derrape que esté a la altura.

A lo largo de los años, la chapa sobre ruedas ha ganado importancia debido a su interés estratégico para las marcas. ¿Qué mejor manera de promocionar un nuevo modelo que convirtiéndolo en el coche de una película de éxito o de un actor de renombre?

Asi lo apunta Johannes Schultz, reponsable de 'Product Placement' -Emplazamiento de Producto- de BMW durante muchos años: "se ha convertido en un negocio enorme". El 'culpable de que James Bond se subiera a bordo de los entonces nuevos BMW Roadster Z4 y Z8 explica que "para las marcas, la presencia (de sus coches) en una película es un complemento perfecto para la publicidad clásica. Se llega a un público muy diferente, se pueden dar a conocer nuevos coches del mejor modo antes de salir a la venta, y además se adorna con la fama de una estrella. Cuanto más famosa es la película y su protagonista, mayor es el efecto".

James Bond, uno de los personajes más populares de la pantalla después de 50 años, tiene un gran valor publicitario. En 'Goldfinger' se subió a un Aston Martin, y ha acabado haciendo famoso al exótico DB5. Una marca a la que no se ha mantenido fiel: sus coches de película han sido, entre otros, un Toyota 2000 GT, un Lotus y varios BMW (los coches de James Bond).

Pero no solo del agente secreto viven los coches de película. El detective privado de Hawaii, Thomas Magnum, pilotó un Ferrari 308 GTS. Steve McQueen fue Frank Bullitt recorriendo con su Ford Mustang las calles de San Francisco en 1968.

Paul Walker y Vin Diesel, algo más cercanos a nuestro tiempo, presumen de coches tuneados en la saga 'The Fast and the Furious'. Tampoco hay de olvidarse de la serie 'Miami Vice', en la que Sonny Crockett y Rico Tubbs 'chuleaban' de Ferrari Testarossa.

Pero no todos los coches del cine son 'pepinos'. Ejemplos no faltan: el Citroën 'Pato' o Ford Ka de James Bond, nuevamente, o el Rolls Royce de Johnny English, encarnado por Rowan Atkinson. ¿Y quién no recuerda a Herbie? El Beetle con el número '53' ha hecho olvidar a su conductor, Dean Jones y Michele Lee.

Para lograr este efecto publicitario de los coches, en ocasiones son necesarias costosas transformaciones. El BMW Serie 7 de James Bond en 'Tomorrow Never Dies' y el Rolls-Royce de 'Johnny English' son dos muestras de ello.

George Barris conoce especialmente los caprichos de los estudios cinematográficos cuando se trata de coches de película. A sus casi 90 años está considerado como el rey de la customización. En su taller de North Hollywood nació uno de los primeros Batmóvil, además de uno de los Pontiac Trans Am convertido en 'K.I.T.T', de la serie 'El coche fantástico'.

Un experto que se siente defraudado con el mundo del cine de hoy: "entonces teníamos buenas ideas y, sobre todo, la habilidad de hacerlas reales. Lo que se veía en la pantalla, lo podían hacer también los coches en la calle", afirma. Hoy, "lo que los mecánicos vagos o torpes no saben hacer, lo hace un ordenador". Toda una farsa para este creador de coches de película.

Fuente: DPA. Fotos: Thomas Geiger y Aston Martin.

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Javier Leceta

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