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Reportaje

iCar: el coche de Apple que Steve Jobs no llegó a crear

El iCar pudo convertirse en el primer coche de Steve Jobs. Este prototipo fruto de un proyecto conjunto entre Volkswagen y Apple no llegó a hacerse realidad, pero sus ideas continuaron con vida propia... Aquí tienes cómo pudo ser el primer coche de Apple, el coche del futuro.

El iCar, denominado por algunos como el 'primer coche de Steve Jobs', nació en 2007 fruto de la colaboración de los gigantes Apple -tecnológico- y Volkswagen -automovilístico-. Con una moderna imagen de líneas limpias, nunca no llegó a hacerse realidad. Sin embargo, y según ha confirmado recientemente Mickey Drexler, miembro del consejo de administración de Apple, Jobs tenía entre sus proyectos desarrollar un automóvil fiel al diseño de la compañía de la manzana.

 

"Mira la industria del automóvil, es una tragedia en Estados Unidos ¿Quién está diseñando los coches?", ha preguntado el directivo americano, antes de confirmar que "el sueño de Steve (Jobs) antes de morir era diseñar un iCar". No obstante, Drexler ha señalado que el difunto Jobs no tuvo tiempo para hacer ese proyecto que, a su juicio, de haberse convertido en realidad hubiera copado "probablemente el 50 por ciento del mercado" automovilístico.

 

Pese a su no lanzamiento, el iCar trazó unas ideas que continúan con vida propia hacia el futuro... Concretamente, nuestra mirada se transporta al año 2015. Cierra los ojos y acompáñame.

 

 

icar apple

Éste es el aspecto que podría tener el iCar de Apple y Volkswagen. Un proyecto diferente que, por desgracia, no llegó a buen puerto y nunca pudo convertirse en uno de los coches de Steve Jobs que tanto se ha hablado.

 

 

El coche del futuro

 

Año 2015, la noche de un día de enero ha sido fría. El coche de Apple ha dormido en la calle, y necesito saber cuál es la situación: ¿seguirá viva la batería? ¿Cuánta gasolina hay en el depósito? Antes de salir 'pitando a una reunión', quiero calentar mi vehículo. Tecleo un código en mi móvil desde casa y mi coche del futuro me responde. Mis dudas se despejan: la batería está bien, quedan 17 litros en el depósito y la calefacción está en marcha.

 

 

iphone manejar coche

1) Desde casa: el teléfono permitirá cerrar el coche a distancia. 2) Y comprobar si tiene combustible, líquido de frenos, etc. 3) El móvil permitirá arrancar el coche una vez dentro. 

 

 

 

El futuro del automóvil se presenta fascinante. A los sistemas de propulsión del mañana aún le quedan unos años para madurar, pero ya podemos echar un vistazo a cómo podrán ser los habitáculos: interiores con soluciones ingeniosas, múltiples sistemas de ayuda a la conducción y tecnología, mucha tecnología. La oferta empieza a ser variada desde hace unos años: junto al iCar de Steve Jobs (Apple) y Volkswagen que se creó en su día, nacieron otras propuestas de las empresas americanas Visteon y Delphi que reinventan los mandos con ideas muy ingeniosas.

 

 

iCar

La puerta lenticular del acceso al habitáculo del iCar se encuentra en el lado del acompañante. La doble banqueta trasera sienta a los ocupantes frente a frente, como en un taxi londinense.

 

 

De vuelta al futuro, me siento en coche y lo enciendo con el móvil. Previamente, una cámara en el interior del habitáculo ha comprobado los rasgos de mi cara para verificar que soy el propietario. Frente a mis ojos se ilumina una pantalla que muestra un gran tacómetro y el cuentarrevoluciones. Luces LED recorren el techo, las puertas y los pilares. Con un pequeño 'joystick', a la derecha del volante, selecciono un mapa del navegador en 3D enorme, reduzco el tacómetro y cambio la luz interior a color azul. Así está mucho mejor.

 

Arranco mi coche del futuro, sitúo la palanca de cambios en posición 'D' y acelero con cuidado mientras suelto el volante. Mi vehículo sale él solito de la plaza de aparcamiento, se detiene un momento para dejar pasar otro y se incorpora al tráfico. Ya sólo me queda ocuparme del volante, acelerar y frenar sucede de forma automática y con mucha prudencia. Unas cámaras en estéreo y unos sensores de radar observan el tráfico y no dejan un hueco de mi entorno sin vigilar. Si tratara de realizar un cambio de carril peligroso, me avisaría una señal acústica de alarma.

 

iCar

¿Un cruce ciego? ¡No hay problema!

 

En el primer cruce tienen preferencia los de la derecha, aunque no lo tengo claro. Da igual: mi coche se encarga de todo. Sobre el parabrisas hay una pantalla que muestra una flecha intermitente y una campana que advierte de la llegada de un vehículo por la derecha. En el próximo cruce me toca ceder el paso, y ahora veo proyectada la señal de 'Stop': el pequeño ordenador incorporado reconoce las señales de circulación.

 

 

Control

2015: el iCar de Steve Jobs. De haberse hecho realidad el proyecto, así podría ser el habitáculo del coche del futuro: simplicidad, claridad y pocos botones. El monitor reacciona a los movimientos de la mano.

 

 

En reposo, la consola central del iCar es una superficie lisa de color gris. Al pasar la mano derecha por encima se iluminan los mandos con botones virtuales, igual que los iconos que aparecen en el monitor del ordenador. Con la plataforma de control de audio, selecciono las canciones que quiero oír: llegan directamente de mi móvil vía Bluetooth. La pantalla muestra ahora el menú de música, mientras que el tacómetro y el navegador han reducido su tamaño.

 

La iluminación es agradable y el sonido insuperable: ¡conducir es un placer! Aprovecho los semáforos en rojo para leer las últimas noticias abreviadas que llegan 'online' hasta mi pantalla y que no son muy interesantes. No puedo evitar un bostezo que, inmediatamente, capta la cámara interior y hacen que el asiento vibre: “hola, conductor. ¡No te duermas!”

 

 

volante antiguo

1960: así era antiguamente. En el Volkswagen Escarabajo de 1960 no había dificultades con los mandos. Su gran tacómetro y un par de botones era suficiente.

 

 

Surgen de la nada los botones de la consola

 

Una vez en la autopista, la pantalla me advierte de pronto con seis letras que parpadean: “Atasco de un kilómetro a 17 km de este punto.” La información no me llega de una centralita, como ocurría allá por el año 2008, sino de los coches que tengo por delante, que se intercambian datos importantes por radio vía WLAN: calzada deslizante, vehículo averiado o aparcamientos libres más cercanos. Las posibilidades son infinitas y se actualizan constantemente. Lo siguiente sería solicitar a un semáforo (vía WLAN) que se pusiera verde cuando el cruce estuviera despejado. Evidentemente, haría falta el permiso previo de las autoridades.

 

Finalmente he llegado a mi destino a bordo de iCar de Apple. Puede que haya tardado lo mismo que hace siete años, pero seguro que no fue de forma tan relajada. Es una pena que este iCar de Steve Jobs nunca llegara a convertirse en realidad.

 

 

Delphi y Visteon: dos propuestas más de habitáculo

 

Las funciones de control y la información de los coches crecerán progresivamente en los próximos años. Las preguntas son: ¿cómo pueden ordenarse todos esos elementos prodigiosos para hacerlos útiles y comprensibles? ¿Cómo puede lograrse una utilización fácil e intuitiva?

 

Delphi y Visteon han presentado algunos prototipos que muestran el habitáculo del futuro. La primera incluye modernos teléfonos móviles como el iPhone, algo que permite consultar datos y poner en funcionamiento determinadas funciones a distancia. Un gran monitor LCD muestra toda esta información, mientras que cuadro de mandos convencional desaparece y puede ser configurado al gusto del conductor. La información importante (velocidad, navegador, revisiones, etc.) aparece proyectada en el parabrisas. Este propuesta de coche del futuro se centra en la seguridad vial: una cámara sigue los gestos del conductor para captar síntomas de cansancio; los espejos exteriores son cámaras con imágenes sin ángulo muerto; y muchas funciones se controlan con un pequeño ‘joystick’ en el volante y en la zona central.

 

 

propuesta Delphi

Delphi: el volante cortado favorece la visibilidad del monitor. El conductor puede configurar la información que aparece. Los datos más relevantes se proyectan en el parabrisas.

 

 

El especialista en electrónica Visteon, por su parte, se ha centrado en dos aspectos para su habitáculo (X-Wave): la conectividad y la ambientación. El iPod, el móvil o el reproductor de MP3 se conectan al coche por Bluetooth y tienen su puesto en el reposabrazos central. El acceso a las funciones se realiza a través de una consola parecida a la de Volvo que incluye botones con efectos especiales: al acercar la mano se iluminan durante un par de segundos antes de desactivarse. Si se acciona un botón, se nota una leve resistencia y se oye un ‘click’. Visteon ha contado para el X-Wave con la colaboración del gigante de la industria plástica 3M, que se ha ocupado de los indicadores con proyección en 3D y la lámina traslúcida que recubre el cuadro. Tras ella se alojan los conductores de luz LED de plástico que sirven de adorno.

 

 

visteon

Visteon y 3M han fabricado el prototipo X-Wave. El cuadro de instrumentos muestra gráficos tridimensionales. Los botones de la consola central sólo se 'despiertan' cuando se aproxima la mano. una mano. ¿Los hilos de luz con efectos ópticos son realmente necesarios?

 

 

Conclusión: el futuro de la automoción está en manos de los asistentes de ayuda a la conducción inteligentes.

 

Contar en todo momento con información exacta y detallada es un pilar fundamental para lograr en el coche del futuro la máxima seguridad en el tráfico. Las nuevas tecnologías que logran la interconexión y que, finalmente, se acaban convirtiendo en sistemas de asistencia para el conductor requieren un largo camino al que aún queda mucho recorrido. Dentro de este enorme ‘saco’ de ideas, algunas no son más que mero lucimiento o efecto decorativo. Pero el trasfondo de este conjunto de avances descubre cuáles son, a medio plazo, las intenciones que tiene la industria a este respecto. La dirección tomada invita al optimismo: con la ventaja que darán los asistentes inteligentes, se mejorará en gran medida la fluidez y la seguridad en el tráfico.

 

 

 

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