Reportaje

Así se prueba la seguridad de las sillas de coche

Así se prueba la seguridad de las sillas de coche

Noelia López

20/04/2017 - 15:08

Aunque el precio es un buen indicativo, no es su valor lo que prueba la seguridad de las sillas infantiles. Para determinar cuál es segura y cuál no garantiza la integridad de su pequeño ocupante en caso de accidente, los clubes europeos realizan severas pruebas de choque que, te adelanto, no todos los sistemas de retención infantil superan.

¿Te has preguntado alguna vez cómo se prueba la seguridad de las sillas infantiles?

Aunque suele existir una (triste) relación entre precio y seguridad (de ahí que se haya pedido la bajada del IVA), las sillas de auto más caras no siempre son las más seguras y, lo que es más importante, su nivel de seguridad y calidad no se mide por el precio, sino por los resultados obtenidos en las pruebas de choque.

Porque así es como se mide la seguridad de los sistemas de retención infantiles (SRI), haciéndolos chocar y chocar, del mismo modo que las pruebas de EuroNCAP hacen con los coches.

Pruebas a nivel europeo

Aunque muchos hacen sus propias pruebas de seguridad antes de lanzar un modelo de SRI al mercado, los tests más rigurosos y fiables son los que hacen en comuna los clubes europeos.

La aportación española a las pruebas de seguridad de sillitas infantiles es doble: RACE y RACC

Ambos clubes forman parte del grupo de más de 30 entidades (entre las que se encuentra también el prestigioso ADAC alemán) que, cada año, analizan la seguridad de los sistemas de retención infantil de los diferentes grupos que se venden en el Viejo Continente.

En los últimos años, el estudio de sillas infantiles de los clubes automovilísticos se ha consolidado como un elemento clave para los usuarios: muchos padres lo utilizan para asesorarse antes de comprar una silla infantil (bien hecho).

Ahora bien, ¿cómo se decide qué sillas se somenten al estudio?

Desde el Real Automóvil Club de España (RACE), explican que la selección de los productos se realiza en colaboración con los clubes automovilísticos participantes y las organizaciones de consumidores; teniendo en cuenta que haya productos de los cinco grupos de peso establecidos en la ECE R 44 (0, 0+, I, II y III) y sillas infantiles con la homologación "i-size" establecida en la ECE R 129.

Los criterios que se analizan son:

- Seguridad en caso de colisión frontal y lateral

- Uso, limpieza y confección

- Ergonomía

- Sustancias tóxicas 

Seguridad en caso de impacto frontal y lateral

De los resultados de las pruebas de choque tanto frontal como lateral sale el 50% de la nota final que obtienen los SRI. Con ellas, se mide el nivel de protección que la silla garantiza al cuerpo del niño (ojo, los resultados en test no tienen por qué coincidir con los de carretera pues en la vida real hay muchos más factores en juego, entre ellos, la correcta instalación de la silla).

Es importante aclarar que hasta hace un par de años sólo se medía la seguridad en caso de impacto frontal; es a raíz de la entrada en vigor de la norma i-Size cuando se se empieza a medir la reacción de la silla cuando hay un choque lateral. Significa esto que SOLO las sillitas homologadas bajo la norma i-Size se prueban en simulación de accidente con vuelco lateral. En esta prueba, el coche se estrella a 27 km/h.

Aquí va un ejemplo:

Las pruebas de choque se realizan en el centro de seguridad de ADAC, en Alemania. 

En la prueba de cada sillita, los maniquíes son cambiados de postura (sentados y tumbados) para obtener datos más amplios y se prueban distintos tipos de sujeción (cinturón, Isofix, con base o sin base). Además, si una silla está homologada para varios grupos y tiene varias formas de anclaje, se prueba en cada una de las fases (de frente y a contramacha).

Los sensores incorporados en los dummies proporcionan detalles concretos sobre la aceleración de cabeza, la fuerza que tiene que soportar el cuello, la aceleración torácica y la presión abdominal.

Además de las pruebas de choque, los clubes europeos llevan a cabo otros dos exámenes adicionales de seguridad:

- Pruebas de instalación en diferentes vehículos (los modelos elegidos para los últimos estudios han sido Opel Adam, Ford C-Max, Volkswagen Golf VII)

- Pruebas con niños y maniquíes de diferentes alturas. De esta forma se puede juzgar si el recorrido cinturón se ajusta de forma óptima al niño.

   Se utilizan cinco tipos de dummies infantiles:

- Maniquíes del grupo Q1: pesan 10 kg y tienen una talla de 74 cm.

- Maniquíes del grupo Q11/2: pesan 11 kg y tienen una talla de 80 cm.

- Maniquíes del grupo Q3: pesan 15 kg y tienen una talla de 99 cm.

- Maniquíes del grupo Q6: pesan 23 kg y tienen una talla de 114 cm.

- Maniquíes del grupo Q10: pesan 36 kg y tienen una talla de 144 cm.

Recordar en este punto que la Ley permite que los niños viajen sin sistema de retención cuando alcanzan los 135 cms pero tanto la DGT como los expertos recomiendan ampliar el uso hasta los 150 cms pues solo entonces se garantiza la protección que ofrece el cinturón de seguridad. 

Otro apunte, la nueva Ley obliga a que los niños que midan menos de 125 cms lleven respaldo (el alzador está totalmente desaconsejado, aunque superen esta altura).

Pruebas de uso y ergonomía

La facilidad de uso marca el otro 40%, mientras que el 10% restante hasta alcanzar la puntuación final depende de la ergonomía, esto es, la comodidad para el pequeño.

Estas mediciones se llevan a cabo en las sedes de los clubes austríaco (ÖAMTC) y suizo (TCS).

Para analizar la facilidad de uso se valora el riesgo de uso incorrecto, el sistema de abrochado y desabrochado que emplea la silla, su grado de adaptación al crecimiento del niño, claridad del manual de uso y facilidad de limpieza.

Mientras que a la hora de valorar la ergonomía se utilizan niños y maniquíes que permiten medir el espacio real que el menor tiene en la silla, cuánto espacio ocupa dentro del habitáculo (importante si necesitas llevar tres sillas), la postura que adopta el niño (tanto la inclinación del respaldo como el espacio para las piernas) y, por último, pero no menos importante cómo de cómoda les resulta.

Por último se valoran las sustancias tóxicas que puedan haber sido utilizadas en la fabricación de la sillita. Para ello, se toma y analiza una prueba variada de todos los materiales textiles que entran en contacto con el niño.

El veredicto final

Realizadas todas las pruebas y para decidir cuáles son las sillas más seguras, varios empleados comprueban de forma independiente la plausibilidad de todas las mediciones y vídeos, que se graban con cuatro cámaras de alta velocidad. Con las imágenes, los ingenieros miden en pantalla el desplazamiento hacia delante de la cabeza del maniquí y registran los datos en la lista

En caso de que durante una prueba se produzca un fallo grave de una silla, se repite dicha prueba para garantizar que el resultado es correcto. También se repite el test cuando los datos de medición de los maniquíes resultan poco verosímiles o se producen errores. 

Después de las pruebas, los datos se introducen de forma automática en una base de datos. Después, se extraen en una tabla en la que se calculan y compendian las notas.

por Ley, los fabricantes conocen antes los resultados que los usuarios (aunque si la suya figura entre las sillas que se recomiendan no comprar, poco pueden hacer hasta el año siguiente).

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Noelia López

Redactora de AutoBild.es

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