Prueba

Volkswagen Beetle 2.0 TSI 200 DSG, un auténtico GTI

David López

12/03/2012 - 10:42

Con el motor TSI de 200 CV y un comportamiento dinámico muy eficaz, este Volkswagen Beetle 2.0 TSI se merece el apellido más deportivo de la marca. ¿Por qué no se lo habrán dado en Wolfsburg?

¡Qué grande es el Volkswagen Beetle 2.0 TSI! Lo suyo sí que es historia y lo demás, tonterías. El coche del pueblo o, lo que es lo mismo, el primer modelo de Volkswagen y que tuvo el honor de dar nombre a la marca, se acerca ya a sus setenta años de vida.

Hoy, ¿qué queda de ese concepto original? Voy a probarlo. Pues aparte de sus formas redondeadas... nada de nada. Aquel motor bóxer de escasísima potencia que soñaba con alcanzar 100 km/h por las autobahn de la época ha dado paso, en el caso del modelo de esta prueba, a un moderno TSI de 200 CV turboalimentado. La tracción trasera se ha convertido en delantera y, donde antes había un toque espartano y soso, ahora hay modernidad, tecnología y diseño. Volkswagen The Beetle (así lo llama Volkswagen) ya no es un coche humilde para motorizar a las masas. Ahora es más exclusivo, incluso un capricho, por qué no decirlo.

Leyendo esto más de uno se estará preguntando dónde está entonces la diferencia con el New Beetle que salió al mercado a finales de los noventa. Porque aquel modelo ya parecía responder a esta filosofía. Efectivamente, la primera reedición modernizada del Escarabajo tenía esta aspiración y así lo entendieron sus seguidores. Pero no, no era como éste. Ni de lejos. La gran diferencia entre ambos es que el recién llegado es mejor. Si con el anterior se notaba cierta obsesión por lograr un coche con forma de escarabajo, sin más, con el Volkswagen de esta prueba tengo la sensación de que han trabajado duro para hacer un buen producto primero y, después, ponerle ese traje tan reconocible que hace honor a su nombre.

Más largo, ancho y bajo que su predecesor, este Volkswagen Beetle 2.0 TSI me ha dejado absolutamente sorprendido por su comportamiento dinámico. Parte de culpa puede ser de su suspensión trasera, de paralelogramo deformable, que es diferente a la del resto de la gama (eje rígido), pero el caso es que el coche pisa muy bien. Es cómodo en recorridos urbanos, tiene aplomo a velocidades de crucero elevadas y en carretera de montaña es puro veneno.

En este entorno el coche se siente ancho, pegado al asfalto de manera firme, con una capacidad de tracción realmente buena y un tacto de amortiguación que no esconde su carácter deportivo. Al motor 2.0 TSI de 200 CV (asociado al cambio automático DSG) no le puedo poner pegas aparte de su consumo algo elevado. Y de su dirección me gusta todo menos el volante que la gobierna, que, en busca de un diseño vintage, es demasiado fino y poco práctico. No casa con su carácter. Tanto me ha gustado cómo rueda este Volkswagen Beetle Turbo que me parece una alternativa al Volkswagen Golf GTI.

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David López

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Coches grandes, pequeños, urbanos, deportivos... todos son interesantes y tienen mucho que probar y contar

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