Prueba

Suzuki Grand Vitara DDiS JLX-EL: quedan pocos así

David Durán

11/11/2013 - 10:00

Este Suzuki Grand Vitara DDiS JLX-EL es un todoterreno de los de antes, gracias a unas aptitudes en campo con las que alucinarían todos los SUV modernos de hoy en día... encabezados por el Nissan Qasqhai.

Empiezan a escasear coches como el Suzuki Grand Vitara DDiS JLX-EL en el mercado. Me refiero a los todoterreno en estado puro que eran diseñados para dar lo mejor de sí sobre el barro, la nieve y el agua. Recuerdo hace años, cuando se decía que el Toyota 4Runner era un automóvil más adaptado al asfalto que a la carretera. ¿Quién lo diría? Ahora mismo, ese modelo es todo un hierro, con todo el cariño, dispuesto a devorar pistas. 

No obstante, en el mercado todavía existen todoterrenos muy campestres como, por ejemplo, el mítico Land Rover Defender. Eso sí, le gusta tanto la naturaleza y la montaña que tiene pánico a todo lo que lleve una capa de asfalto. Lógicamente, el Suzuki Grand Vitara no es tan extremo como el producto inglés, pero te aseguro que se defiende muy bien en estas lides. 

Este japonés es todo un veterano. Lleva en el mercado desde 2005, lo que vienen a ser unos ocho años. Su vida comercial está dando los últimos coletazos y ya no es el todoterreno más vendido de nuestro país. Si hace un tiempo lideraba las cifras de ventas, ahora los chicos de Suzuki tienen que conformarse con colocar 446 unidades en lo que llevamos de 2013. Atrás quedaron épocas gloriosas. Hoy en día, este segmento lo lideran los coreanos de Hyundai y Kia.

Pero lo que más me ha sorprendido de este coche es que, de nuevo, me vuelvo a subir en un todocamino con reductora.

Pasión por el campo

El Grand Vitara es de ese tipo de automóviles que escogerías si tienes que hacer una excursión a África. Tiene un sistema de tracción integral, una adecuada distancia al suelo y, sobre todo, una caja reductora que te permite subir por las dunas como un potro. Te aseguro que este Suzuki es más divertido sobre este firme que muchos potentes deportivos en un circuito.

El control de estabilidad solo se desconecta cuando escoges el modo de conducción 4L (en reductora) y en esta configuración pocos obstáculos te podrán parar. Además, en este coche también puedes bloquear el diferencial central por si aparecen zonas trialeras.

La mecánica me ha gustado por su funcionamiento. Se trata de un motor de origen Renault de 1,9 litros con 130 CV. Tengo que ser justo, no está muy bien aislado del habitáculo pero tiene un empuje sorprendente desde bajas vueltas. Por supuesto, los cortos desarrollos de la caja de cambios de solo cinco velocidades ayudan a ello.

Así que, si no quieres disparar el consumo medio y quedarte en los 7,3 l/100 km que he obtenido yo, te recomiendo que no circules muy rápido por autopista. Evitarás alguna multa y un gasto de unos 8,5 litros.

Donde tendrás que invertir poco dinero será en opciones. La única disponible es la pintura metalizada por 432 euros. ¿El resto? Viene todo de serie. 

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David Durán

Becario de AutoBild.es

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