Prueba

Seat León Cup Racer: prueba en Castellolí

David López

07/11/2013 - 13:20

Nos hemos ido al circuito catalán de Castellolí para probar el Seat León Cup Racer. Con él, la marca española vuelve a la competición gracias un modelo de 330 caballos que está desarrollando Jordi Gené.

Conocer los secretos del Seat León Cup Racer de la mano de Jordi Gené es un lujazo. Ya me ha ayudado a conocer los secretos de más de un coche, por eso nada más verlo cuando entro en el circuito de Castellolí (lugar elegido por Seat para enseñarme su nuevo modelo) sé que me espera una jornada tan divertida como provechosa. El piloto catalán se está encargando de desarrollar la última criatura de competición de Seat Sport, que responde al nombre de León Cup Racer y estará lista para sus pruebas finales en marzo de 2014.

Se abre la puerta del box y veo por vez primera (en directo, pues se presentó en el festival de Wörthersee) al Seat León Cup Racer. De la larga experiencia en competición de la marca española sabemos todos; no en vano en 2002 la Supercopa León fue una de las más exitosas del panorama automovilístico español y tuvo su segundo empujón en 2006. Lástima que la crisis obligara a reducir los presupuestos de la división deportiva... y con ello se acabó (momentáneamente esperamos todos) su presencia en los circuitos.

Ahora toca probar el nuevo Seat León Cup Racer. Por eso, me voy hacia el pit lane con Jordi Gené quien, antes de empezar, me da (como siempre) varios consejos muy interesantes. La potencia del Cup Racer todavía no es definitiva, pero oscilará entre los 320 y 330 caballos que se extraerán de su motor de 2,0 litros con inyección directa de gasolina, cuatro cilindros en línea y turbo. Es decir, el mismo que moverá al futuro Seat León Cupra 2014, aunque todavía no se sabe la potencia que rendirá en el compacto de serie más potente de Seat. Me sorprende enormemente la anchura del modelo de competición al que estoy a punto de subirme y pregunto sobre ese detalle a Jordi, que me cuenta la razón. Mide casi dos metros para cumplir con la nueva reglamentación.

A bordo del Seat León Cup Racer

Y, claro, cuando lo pongo al lado del Seat León de calle la diferencia resulta brutal... pero no tanta como cuando me sitúo frente al volante del Racer. Aquí no hay ningún parecido con el modelo que puedes comprar en el concesionario. El volante multifunción de pequeño diámetro, los indicadores (todos digitales) justo al frente y una consola central más propia de un futurista prototipo me reciben mientras me ajusto con fuerza los arneses y me acomodo tratando de buscar espacio para llevar medianamente bien las piernas. Última advertencia de Jordi con el motor arrancado: “cuidado con los pianos que la carrocería los sufre enseguida...”.

Genial, pienso: si no tenía ya presión por ver cómo todo el equipo de desarrollo y su piloto estrella me miran cuando estoy a punto de rodar en Castellolí y puedo tirar al traste su trabajo de semanas... pues toma dos tazas. Pero, ¿quién dijo miedo? ¡Adelante! Como en todo coche de carreras, cuesta aclimatarse al cambio secuencial. El León Cup Racer contará con dos versiones, una de transmisión DSG por 70.000 euros y otra con secuencial y diferencial por 95.000 euros. Justo la que tengo entre manos. Golpes a la palanca para subir marcha y tirones al principio hasta encontrar en las 4.000 vueltas el punto ideal para cambiar. Los desarrollos montados me parecen muy cortos (como luego me reconocerá Jordi), está claro que Seat quiere minimizar riesgos...

Aclimatándome al cambio y a una dirección más desmultiplicada de lo normal en un modelo de estas características, comienzo una segunda vuelta que dedico a tomar más referencias sobre puntos de frenada y trazadas (¡sin tocar los pianos, tranquilos ingenieros!). Y en la tercera comienza la diversión. Paso por meta estirando las velocidades y sintiendo al máximo el tremendo empuje de su motor. A la salida del viraje cerrado que precede a la recta principal de Castellolí echo en falta algo más de tracción y al llegar al primer giro tras la recta, freno con contundencia y el tacto del pedal me parece demasiado esponjoso. Además, acelerador y freno están prácticamente pegados, por lo que debes acostumbrarte bien. Eso sí, encaro la subida de los dos siguientes virajes enlazados y el chasis del León Cup Racer ni se inmuta.

¡Una vuelta más!

Con un peso de menos de 1.300 kilos, el León Cup Racer me lleva a alcanzar el ritmo más elevado en la última vuelta. Es hora de volver a boxes, me han dicho un número determinado de vueltas y ya les he cumplido... ¿o no? Como no me acuerdo, decido pedir perdón antes que permiso y completo otro giro más. Ahora sabiendo dónde cambiar, conociendo mejor la trazada, frenando más cerca del viraje... Y soñando con ser uno de los afortunados que van a pedir durante 2014 su unidad del León Cup Racer. Estoy convencido de que no les va a defraudar la nueva criatura de Seat Sport, y más todavía de que la Copa Monomarca sería todo un éxito. Con ese pensamiento afronto la calle de boxes y llego de nuevo hasta Jordi, que me ayuda a salir del coche y al que no le hace falta preguntarme si me ha gustado el coche. Mi cara lo dice todo. Aunque más que la mía... envidio su sonrisa, porque yo he disfrutado del León Cup Racer una mañana y él va a estar desarrollándolo hasta marzo. Entonces se harán los tests definitivos y comenzarán las primeras entregas.

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