Prueba

Prueba. Volvo Iron Knight. El camión más rápido del mundo

Luis Meyer

30/10/2016 - 07:00

2.400 CV, 6.000 Nm de par, 300 km/h de punta, 13 litros de cubicaje, cuatro turbos, 4,5 toneladas... En esta prueba del Volvo Iron Knight, el camión más rápido del mundo, demostramos que el mundo del motor aún no ha encontrado sus límites. Exprimimos a este coloso en circuito.

Estamos ante un vehículo brutal que ostenta un récord mundial. Por ejemplo, en recorrer los primeros 1.000 metros desde parado. Solo necesita 21,9 segundos. Pero eso es solo el principio. Prueba: Volvo Iron Knight. El camión más rápido del mundo.

La pregunta que nos hacemos es: además de sus impresionantes prestaciones, ¿cómo se comporta en curvas? Para eso lo hemos metido en un circuito y nos hemos puesto al volante. Esta es, posiblemente, una de las pruebas más bestiales que ha realizado nunca AUTOBILD.

Para ello, me pongo un mono de piloto incluido el casco, e intento contener mi éxtasis. Me siento a casi 1,50 metros de altura, pero esto es lo único que me recuerda que voy a los mandos de un camión. Me rodea una jaula de seguridad, y me encajo en unos estrechos baquets de competición. Sujeto el volante forrado en Alcántara, y observo un cockpit repleto de botones e indicadores de temperatura. 

Aquí, ¡el Iron Kinight batiendo el récord de velocidad!

Me ato el cinturón de cinco puntos. Giro la llave para encender el motor. Despierta con un bramido en la nuca. En el Iron Knight nada es normal. Cuatro turbos presionan en un motor diésel de seis cilindros y 13 litros de cubicaje. En cifras: 2.400 CV, 6.000 (¡¡!!) Nm de par, y en teoría, 300 km/h de punta. Lo máximo que he podido llevarlo en la recta más larga de este circuito es a 286 km/h. Los 100 los alcanza en solo 4,5 segundos, y en 9,6 ya vuelo a 200. Para que te hagas una idea: incluso un Porsche 911 Turbo S necesita tres décimas más. 

El motor distribuye su descomunal fuerza a través de un cambio de doble embrague. A 130 km/h, en la séptima de las 12 marchas que tiene en total, las ruedas traseras comienzan a insinuarse. Si piso a fondo y dejo que se descarguen los cuatro turbos llego a 200 m/h en un santiamén y es inevitable dejar franjas negras en el asfalto tras de mí. Me tranquiliza saber que lleva unos gigantescos discos cerámicos a la hora de frenar.

Lo más sorprendente: la dirección es muy espontánea, este coloso apenas balancea en cambios de trayectoria e incluso en los giros más cerrados me permite apurar el interior de la curva. 

Pero la sensación al pilotar este camión por circuito es que es una constante lucha contra la física. Cada vez que piso el acelerador da la impresión de que la zaga pugna por no separarse del resto del conjunto. Después de tres vueltas y apenas cinco minutos, vuelvo a entrar en boxes. Los técnicos comprueban, en primer lugar, el estado de los frenos. Siguen en buena forma, pero no aguantarían al 100% más vueltas deteniendo a esta mole de 4,5 toneladas. Los responsables de esta creación lo saben, y ya han desarrollado un sistema especial de refrigeración por agua para los discos. Dentro de poco lo implantarán en este coloso, y será aún más... Colosal.

Suponemos que no estás buscando un camión, sino un coche más "normal"... Si es así, encuéntralo rápidamente en nuestro recomendador. 

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