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Prueba de la SYM Symphony ST 125: la superviviente

Rodrigo Fersainz

02/03/2017 - 08:20

En esta prueba de la SYM Symphony ST 125, analizamos a fondo una de las 125 'supervivientes' de "rueda alta", de carburación, de las leyes anticontaminación anteriores a la Euro 4... y superventas. ¿Tanto influyen sus 5 años de garantía? ¿Qué es lo que más y menos gusta de ella? La analizamos a fondo.

Mes a mes, se cuela entre las motocicletas más vendidas de España y no es que sea un portento en diseño, acabados ni soluciones tecnológicas. Pero sí, en esta prueba de la SYM Symphony ST 125 volvemos a constatar que uno de los pequeños vástagos del gigante chino SanYang Motor (SYM) sigue siendo una opción realmente interesante si te estás planteando un scooter de 125 cc que se pueda conducir con el carnet A1 o el B de coche. 

A vehículo parado, no tiene nada que envidiar a la media de estas pequeñas motocicletas, en las que el precio, los descuentos, sus soluciones prácticas, el consumo y los alicientes económicos de la marca (en este caso, el seguro gratis y los 5 añazos de garantía) son la clave para quien busca deslizarse por la ciudad ahorrando tiempo y dinero. 

Sin embargo, el primer inconveniente que hay con este gigante asiático es que en España no se conocen tanto como sería lo justo ni sus siglas ni sus virtudes. Y lo de "moto china" aún sigue dando reparo a algunos compradores potenciales que relacionan todo lo que procede de aquel país con productos malos, feos, con poca calidad y difíciles de reparar. 

Pues bien: aunque sobre gustos no hay nada escrito, objetivamente este scooter no es el último grito del diseño, pero tampoco desentona en absoluto, a pesar de llevar ya unos cuantos años en el mercado. Además, su calidad es correcta, sin alardes y su ¿anticuado? sistema de alimentación (carburador, en vez de inyección) puede acabar siendo una ventaja ya que aún no es obligatorio que cumpla la normativa antiemisiones Euro 4... ni que sus prestaciones penalicen por ello. 

¡Arrancamos! 

Decimos esto porque, si bien es una condición necesaria que el paso de una moto a Euro 4 penalice sistemáticamente sus reacciones, el peso añadido en los elementos necesarios para su homologación o lo que quiera que sea hace que algunos modelos dejen de tener el 'tirón' y la aceleración -incluso, la velocidad punta- de la que antes disponían, a cambio de ser vehículos más eficientes, silenciosos...

Sym Symphony ST 125

Básica y funcional. Así es la Symphony ST 125 en todos los sentidos. Fotos: Álex Aguilar.

Cuando giras la llave de contacto para la prueba de la archiconocida SYM Symphony ST 125, lo primero que detectas es precisamente eso, una sonoridad un poco mayor que en otras rivales. También soprende -y no precisamente para bien- que haya un enorme retardo desde que giras el acelerador hasta que inicias la marcha (necesitas un cuarto de vuelta para que aquello despierte). Pero sabiendo esto, lo cierto es que cuando eso sucede, las impresiones son bastante satisfactorias: la moto acelera muy bien, recupera mejor incluso en cuesta y hasta puedes salir a autopista con medias razonables de 100 km/h y un pequeño plus para adelantar a camiones y autobuses. 

En ciudad -su hábitat natural-, la horquilla telescópica que tanto acaba vibrando en carretera se convierte en una buena aliada para la estabilidad y la frenada -esta última no es para echar cohetes ni dispone de ABS siquiera como opción-. Otro tanto sucede en torno a la rueda trasera (ambas de 16"), que se muestra muy estable debido a una suspensión provista de doble amortiguador, si bien su firmeza puede llegar a resultar un poco incómoda en terrenos mal pavimentados o repletos de badenes y resaltos. Y por la configuración de ambos elementos, eso sí: las ruedas permiten muchos errores al más novato, sobre todo, con firme deslizante. 

Botón asiento

Si pulsas el botón de las luces de cruce hacia dentro, se abre el maletero. 

Para el día a día es muy de agradecer su guantera en el escudo, provista de cerradura con llave y toma de potencia de 12V, máxime cuando cualquier desahogo portaobjetos biene especialmente bien cuando bajo el asiento cabe poco más que un casco abierto. Además, la toma de llenado está situada justo detrás, lo que permite un suelo totalmente plano bajo tus piernas (siempre viene bien en un scooter) a cambio de que al repostar sea muy fácil que una sola gota o salpicadura acabe impregnando de olor todo el cofre. Y no podemos 'cerrar' el asiento (que se abre de forma manual, con la llave de contacto, o eléctrica, con una curiosa función en el botón de las luces -a la izquierda del manillar-) sin destacar el cortacorriente, tan habitual en la marca, en el propio maletero. 

Sym Symphony ST 125 asiento

Bajo el asiento: hueco para algo más que un casco, la batería y la boca de llenado. En el centro se aprecia el cortacorriente (en amarillo). 

En marcha, no echas de menos nada. Todo está en su sitio, responde adecuadamente, puedes llevar con relativa comodidad y eficacia a un pasajero (de nuevo, la respuesta y la dureza de la suspensión vienen muy bien), la iluminación de día y de noche es correcta (luces diurnas, de posición trasera y frenada tipo LED)... Sólo chirría y mucho el cuadro: en vez de colocar unos relojes con esferas analógicas, sin más, la fiebre de lo excéntrico y la digitalización hace que este modelo ofrezca ante tus ojos la información en unos tonos oscuros, con poco contraste, que se llevan fatal con la luz del día, los reflejos de los túneles... De nada sirve, pues, que la información sea bastante completa si no se ve bien en marcha. 

Sym Symphony ST 125 cuadro

El cuadro ofrece la información justa, pero sus elementos no se ven muy bien. Es lo peor de esta motocicleta. 

Frente a sus rivales

La Sym Symphony ST 125 no es una moto para fardar de montura, sino de llegar pronto a los sitios a un coste mínimo. Es cierto que su precio ha quedado un poco por encima de otras, pero si echas números y tienes en cuenta las promociones (seguro) y la mencionada garantía de 5 años, no parece tanto. 

Prueba de la nueva Kymco Agility City.

Es menos avanzada que su rival directa, la nueva Kymco Agility City no cuenta con un precio de derribo (1.999 euros) como la taiwanesa; tampoco tiene una línea tan atractiva nien su versión ST cuenta con un cofre de serie como aquella. Lo bueno es que tiene mejores reacciones, algo más de potencia y una velocidad punta que da más juego para atreverse a abandonar la ciudad. Y si no te fías de las motos chinas, recuerda: con 5 años de garantía ¡tendrás muy poco de lo que preocuparte!  

Lo mejor: potencia, respuesta, velocidad punta, estabilidad en ciudad, sencillez, seguro, garantía de 5 años. 

Lo peor: retardo en acelerador, no es Euro 4, lectura del cuadro de instrumentos, vibración del manillar a altas velocidades, precio de adquisición.

Equipación: casco Givi Tweet 30.0, chaqueta Hevik Aquiles, guantes Tucano Urbano.  

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Rodrigo Fersainz

Redactor jefe de Reportajes, Competición y Motos

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