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Prueba: SsangYong XLV, ¿SUV o monovolumen?

Enrique Trillo

16/03/2017 - 11:53

Ya hemos probado el nuevo SsangYong XLV, un modelo que destaca por su buena relación tamaño/espacio interior y que cuenta con un maletero de 720 litros de capacidad, que hace posible que cinco pasajeros viajen con sus correspondientes cinco maletas. Está disponible desde solo 18.900 euros (o desde 16.650 euros con los descuentos aplicados).

El SsangYong XLV es un modelo que mide 4,44 metros de largo y que en España la marca coreana quiere posicionar como rival de monovolúmenes como el Citroën C4 Picasso o el Ford C-Max.

Con su nombre, XLV, que viene de la expresión inglesa “eXciting Lifestyle Vehicle”, SsangYong quiere transmitir un nuevo concepto. Pero yo me pregunto: ¿Por qué no lo lanzan a bombo y platillo como un SUV, que para eso es el segmento de moda?

Digo esto, porque está basado en la misma plataforma que el SsangYong Tivoli, modelo con el que también comparte anchura, altura y distancia entre ejes, y ofrece unas cotas propias de algunos todoterreno (20º de ángulo de ataque, 20,8º de salida y una altura libre de 167 mm). Así que lo lógico sería pensar que es el hermano mayor del Tivoli. Pero en España no quieren que canibalice al Korando, por eso lo enmarcan dentro del segmento de los monovolúmenes.

Personalmente, creo que este es un enfoque comercial y que basta saber que se basa en un SUV y que tiene aspecto de SUV para encuadrarlo dentro de esa categoría si lo que buscas es un modelo de aspecto todocamino. Por otro lado, no se puede negar que tiene cualidades para rivalizar con los clásicos monovolúmenes, como enseguida te voy a contar.

La principal variación del SsangYong XLV 2016 con respecto al Tivoli, al margen de los cambios estéticos en el frontal (cuenta con un diseño específico, que se aprecia especialmente en la parte inferior y en cómo van enmarcados los faros antiniebla) y de ciertas mejoras de equipamiento, es que cuenta con un voladizo posterior de mayores dimensiones. Eso hace el maletero ofrezca una capacidad de 574 litros, a los que se suman los 146 disponibles bajo el suelo del mismo, para alcanzar un total de 720 litros. Una cifra superior a la de los principales componentes del segmento. Y si pliegas los asientos posteriores, el espacio de carga disponible es de 1.440 litros.

El enfoque de monovolumen que le da la marca explica que solo se ofrezca con tracción 4x2. Ahora bien, ¿por qué no dispone de una tercera fila de asientos ni de forma opcional? Los responsables de la marca me confirman que es algo que no está descartado de cara al futuro, pero que por el momento no se ha incluido porque serían demasiado justas en altura y, sobre todo, porque la demanda en España de esa fila adicional es inferior al 30%. Afortunadamente, el XLV sí dispone de muchos huecos portaobjetos y de unas butacas posteriores inclinadas 27,5º y que se pueden tumbar otras 5º extra para que tus acompañantes puedan adoptar una posición realmente relajada. Además, el espacio disponible en la segunda fila es bastante amplio y la plaza central es perfectamente practicable, ya que el túnel central apenas se levanta cinco centímetros del suelo y no molesta al pasajero que ocupa esa plaza.

Y ya que menciono elementos del interior, deja que comente que el habitáculo sorprende. Ofrece un aspecto más que digno y se nota que han querido mejorar la calidad percibida. Sin duda, queda cierto margen de mejora, pero sus acabados están por encima de las expectativas que marca su precio de compra.

Así era el XLV Concept que se presentó en el Salón de Ginebra de 2014:

El sistema multimedia con navegador y pantalla táctil de ocho pulgadas que equipaba la unidad de pruebas (versión Limited, es decir, la mejor equipada) es muy completo y es rápido cuando te mueves entre menús o, por ejemplo, seleccionas una dirección de destino. No obstante, aclimatarse a su manejo requiere de cierto periodo de práctica.

El nuevo SsangYong XLV está disponible con un motor de gasolina y a otro diésel. El primero de ellos es un 1,6 litros con 128 CV de potenci, que va unido a un cambio manual de seis velocidades (de origen Hyundai). Viene de serie con Start-Stop y su consumo medio es de 6,8 l/100 km.

Por otro lado, se pone a la venta con un propulsor turbodiésel de 115 CV, pero que ofrece un buen empuje desde solo 1.500 rpm, régimen al que ofrece 300 Nm de par. Puede ir asociado a un cambio manual de seis marchas (con Start-Stop) o un automático, también de seis relaciones, fabricado por Aisin. Su gasto medio es de 4,5 l/100 km en el manual y 5,9 en el automático.

Yo he tenido ocasión de poner a prueba la variante diésel con cambio automático. Sorprende el buen empuje que tiene desde muy abajo, pero si le exiges demasiado, la transmisión automática, que no es demasiado rápida, obliga a girar al motor demasiado alto de vueltas y el ruido en el interior se multiplica. Teniendo en cuenta todo esto y que el cambio automático supone un incremento de 2.000 euros frente al manual, creo que la alternativa más interesante es la caja manual.

Si analizo el apartado dinámico, debo aclarar que es un coche orientado al confort, que filtra bien las irregularidades del terreno, pero que no se muestra en su salsa en zonas de curvas, ya que tiene una tendencia clara al subviraje.

Otros datos interesantes que debes conocer sobre el nuevo XLV de SsangYong es que viene equipado de serie con siete airbags (incluido el de rodilla) y, como ocurre con el resto de modelos de la gama, cuenta con cinco años de garantía.

Prueba SsangYong XLV D16T 4x2 Limited (por Nacho de Haro)

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Está basado en un SUV, tiene un diseño y unas proporciones exteriores que recuerdan a las de un todocamino y sin embargo, SsangYong afirma que el XLV se encuadra dentro del segmento de los monovolúmenes. En el fondo da lo mismo cómo quieras catalogarlo. Lo importante es saber que sobre el papel este modelo ofrece un habitáculo espacioso, una gran zona de carga, un equipamiento muy completo y un precio de venta sumamente atractivo, como demuestran los 22.000 euros que cuesta con el SsangYong XLV D16T 4x2 Limited que he probado, el más equipado de la gama.

Es más asequible que la mayoría de sus alternativas, especialmente si valoro la gran dotación de serie que incorpora esta versión del SsangYong XLV, que entre otros elementos, cuenta con techo solar practicable, asientos y volante de cuero con calefacción o un sistema multimedia con navegador, pantalla táctil de 8” y cámara de marcha atrás. Es tan completo que la única opción que podrás seleccionar es la pintura metalizada, que tiene un sobreprecio de 410 euros.

Eso sí, tengo que reconocer que por muy extensa que sea su dotación, el XLV no puede montar muchos elementos que sí que están disponibles en algunos de sus rivales, en especial aquellos referidos a los asistentes de conducción. Por ejemplo, tiene control de velocidad de crucero pero este no puede ser adaptativo y carece de sistemas que monitoricen el ángulo muerto de los retrovisores, funciones de las que sí pueden presumir coches como el Citroën C4 Picasso.

Si por aspecto recuerda a un SUV, es normal, pues el XLV se asienta sobre la plataforma del SsangYong Tivoli, el todocamino más pequeño del fabricante surcoreano. La distancia entre ejes y la anchura de vías es idéntica en ambos, lo que varía es la longitud total de la carrocería, que es 24 cm mayor que la del modelo en el que está basado. También comparten motorizaciones, la diferencia en este sentido radica en que el Tivoli sí que se ofrece con tracción a las cuatro ruedas mientras que el XLV en España solo está disponible como tracción delantera.

Por postura de conducción y por su comportamiento, conducir el XLV resulta muy similar a llevar un todocamino. Acceder al interior es fácil, ya que el asiento queda a la altura perfecta. Lo que no me ha parecido tan buenos son los ajustes que ofrece la columna de dirección, que solo es regulable en altura, lo que impidió que llegara a encontrarme del todo cómodo. Al menos el tacto del aro del volante, tapizado en cuero y con más grosor en algunos puntos, compensa este problema.

El diseño del habitáculo y sus acabados son mejores que nunca en un SsangYong. Se nota el esfuerzo que ha hecho la firma surcoreana en este sentido, con materiales más agradables al tacto y plásticos más vistosos, aunque estos siguen siendo demasiado abundantes. También ayuda a esto que por fin el sistema multimedia quede integrado en el conjunto y no parezca un accesorio colocado en el último momento.

Las sensaciones que me ha transmitido el XLV durante la prueba me han recordado a las de un todocamino. Como suele ser habitual en esta clase de vehículos, la dirección, que es de asistencia eléctrica y regulable en varios niveles de dureza, no informa de lo que está sucediendo con los neumáticos delanteros. Las suspensiones, que apuestan claramente por el confort, absorben bien las irregularidades de la calzada aunque al tren trasero, que es un eje torsional, se le atragantan un poco las juntas de dilatación diagonales.

El motor diésel produce 115 CV y 300 Nm. Su funcionamiento es agradable, lineal y además, consume poco combustible, pues ha logrado una media de 5,8l/100km, lo que unido a su depósito, le permite presumir de  una autonomía de más de 800 kilómetros. Lo que me parece mejorable es la rumorosidad que produce esta mecánica, especialmente en frío. Otro punto que no me ha convencido es el de la frenada, pues durante la prueba, necesité una distancia para detenerme superior a la de sus rivales.

Conclusión: recomendable, pero con matices

El interior de este SsangYong XLV es, junto al del Tivoli, el que mayor sensación de calidad transmite de todos los productos que ofrece la marca. Los ajustes son buenos, pero me habría gustado encontrarme con plásticos más disimulados en elementos como el volante o la consola central, que además se manchan con mucha facilidad.

En definitiva, me parece una opción interesante para aquellas familias que quieran tener espacio y un buen equipamiento por una cantidad de dinero ajustada, aunque también hay que tener claro que sus rivales le superan en varios aspectos, como por ejemplo, en la ausencia de regulación longitudinal para la segunda fila, elemento que sí suele ser habitual en el segmento de los monovolúmenes. Sabiendo lo bueno y lo malo y sumando su competitivo precio, me parece una buena alternativa, aunque el tema de la frenada ha impedido que puntúe mejor.

Precios del SsangYong XLV:

- SsangYong XLV G16 Manual Line - 18.900 euros (- 2.250 euros de descuento= 16.650 euros)

- SsangYong XLV G16 Manual Premium - 20.500 euros (-2.000 de descuento= 18.500 euros)

- SsangYong XLV D16T Manual Premium - 22.000 euros (-2.000 de descuento= 20.000 euros)

- SsangYong XLV D16T Auto Premium - 24.000 euros (-2.000 de descuento= 22.000 euros)

- SsangYong XLV D16T Manual Limited - 24.000 euros (-2.000 de descuento= 22.000 euros)

- SsangYong XLV D16T Auto Limited - 26.000 euros (-2.000 de descuento= 24.000 euros)

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Enrique Trillo

Dame un coche, un circuito, barra libre y no necesito nada más en la vida.

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