Prueba

Probamos el Nissan GT-R Nismo en Nürburgring

Kike Ruiz

26/09/2014 - 09:17

El Infierno Verde es un circuito único en el mundo. No hay nada parecido y solo los más valientes saben llevan al límite a las máquinas más potentes. El Nissan GT-R Nismo encuentra allí su escenario natural en el que exprimir a fondo sus 600 CV de fuerza descomunal. Tras unas vueltas a Nürburgring, parece que uno haya nacido para el otro...

Con sus 600 CV, el Nissan GT-R Nismo no es un superdeportivo cualquiera. La marca japonesa ha querido rizar el rizo en su modelo más carismático y dejar en manos de Nismo el dotarle de una fuerza descomunal. ¿Resultado? Unas prestaciones de infarto que solo se pueden poner a prueba de verdad en un circuito. Y, ¿cuál es el más exigente de todos trazados? Lo sabes: Nürburgring.

En sus más de 22 kilómetros, el Infierno Verde es capaz de llevar a la extenuación a máquinas y pilotos, y Nismo ha querido que sea aquí donde pruebe a fondo todo su poder. Concebido para establecer un récord de vuelta en la variante de Nordschleife, los 51 CV extra que entrega sobre el GT-R 'normal' se notan. El incremento de potencia se lo debe a dos turbos con diámetros más grandes herencia directa de la versión de circuito GTR- GT3.

Para que este aumento fuera digerido por el chasis sin demasiados aprietos, los ingenieros han tenido que mejorar la aerodinámica, con paragolpes más agresivos, un enorme alerón trasero de carbono y un revestimiento de la parte inferior del motor que rebajan el centro de gravedad y generan una carga aerodinámica de 100 kilos a 300 km/h.

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Ya en el Nissan GT-R 'civilizado' la aceleración del motor de 3,8 litros V6 biturbo es descomunal. Pero en el GT-R Nismo, la fuerza que transmite la mecánica es aún mayor. Los 652 Nm de par desencadenan un patada bestial que hace que este Nissan cubra los primeros 100 km/h en solo 2,7 segundos o que alcance los 315 km/h de velocidad punta.Si todas esas cifras las pones en práctica sobre el trazado de Nürburgring, las sensaciones al volante toman tintes épicos y cada vuelta se queda grabada a fuergo en tu memoria. Incluso en las peores condiciones posibles de agua, el GT-R Nismo ofrece siempre una sensación de control muy alto (algo que sucede mientras no pienses que dominar 600 CV es un juego de niños).

El excepcional manejo de esta fiera japonesa hay que buscarlo en un chasis perfectamente calibrado, pero también en una dirección muy directa y que te informa de todo lo que está psando debajo de las ruedas delanteras. Marcas la orden en el volante y con precisión milimétrica se traslada al asfalto. Cuando empiezas a girar rápido en el trazado de Nürburgring y requieres de la máxima confianza al volante, algo así es muy de agradecer.

Apenas he llegado al vértice de la curva, das un golpe de acelerador y el GT-R Nismo sale como una flecha hacia la salida de la curva, sin vacilar ni un milímetro a derecha o izquierda. Los nuevos amortiguadores hacen que casi no haya balanceos, incluso en los apoyos más fuertes.

Después de tres vueltas en las que cada vez giro más y más rápido se acaba lo bueno. Más de 66 kilómetros experimentando la brutalidad de un Nissan GT-R Nismo en el mejor escenario posible: Nordschleife. A pesar de la lluvia, ha merecido la pena, y mucho.

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Kike Ruiz

Redactor de AUTO BILD

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