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Prueba: Mini Countryman 2017

Noemí Alonso

24/01/2017 - 23:30

En esta prueba del Mini Countryman 2017 vas a encontrar sus 20 cm más de longitud, que lo convierten en el modelo de mayor tamaño en la historia de la marca. Nos vamos a Reino Unido para conducirlo.

Te confesaré que realizar la prueba del Mini Countryman 2017 en las carreteras inglesas me preocupaba un poco... y la culpa no era del modelo. Cierto, con 20 cm mas de longitud, este Mini deja de ser tan ‘mini’ (los responsables de la marca nos dicen que han escuchado a los clientes de la primera generación del coche y lo que han pedido es más espacio, de ahí también un aumento en la anchura de tres cm). Pero lo que me inquieta no son las dimensiones del automóvil, sino las vías que unen Londres y Oxford, nuestro destino.

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Me explico: embarcarme en la prueba del Mini Countryman 2017, como en la de cualquier otro vehículo, exige máxima concentración. Y ponerla en conducir por la izquierda un coche con el volante a la derecha, no comerme los bordillos y girar a la inversa en las glorietas se me antojaba un ejercicio que no me dejaría apreciar todas las virtudes del modelo en esta primera toma de contacto. O eso pensaba al principio.

Bien, al menos valorar el diseño del Countryman 2017 mientras está parado es algo que no entraña riesgos. Te parece bonito o feo y ya está. Personalmente, encuentro que pierde un poco de la simpatía inherente a los Mini debido al ‘estirón’: lo hace más serio y más adulto.

Montado sobre la plataforma del BMW Serie 2, su batalla crece 7,5 cm. Ya sabes lo que significa: mas amplitud para sus cinco pasajeros y un maletero mayor (100 litros, exactamente, hasta los 450)… que esconde una sorpresa: opcionalmente, existe un suplemento de apoyo flexible que sirve como asiento para dos personas. Se llama Picnic Bench y sólo puede utilizarse si el Countryman no está en marcha –una comida campestre en movimiento es mucho más complicada-.

Para probar el Countryman 2017 abrimos el portón de la zona de carga –puede accionarse pasando el pie por debajo del paragolpes- y dejamos las maletas en un espacio que las acoge sin problemas. Al volante, todo tiene los típicos acabados correctos del fabricante y esos botones y pulsadores en los que manda el diseño, por lo hablar de la enorme pantalla para el sistema de infoentretenimiento. Se trata de un territorio conocido que ahora vemos como reflejado en un espejo, ya que estamos en el asiento de la derecha, pero los pedales se encuentran bajo nuestros pies y la palanca del cambio automático al alcance de nuestra mano izquierda, la misma que usamos para regular el retrovisor interior. Comenzamos.

Para esta primera prueba del Mini Countryman 2017 tenemos a nuestra disposición la versión ALL4: cuenta con tracción delantera, pero unos sensores analizan tu forma de conducción y las condiciones del terreno para mandar hasta el 50% del par al eje trasero. El sistema “no es desconectable, pero tampoco lo llamaríamos un 4x4 permanente”, nos explican sus responsables. De momento, subraya la altura libre al suelo del modelo y, lo que es más importante: funciona de maravilla sobre el asfalto húmedo y embarrado de las carreteras secundarias por las que transitamos. Las trazadas dudosas en las curvas y un ritmo más bajo de lo permitido por los límites legales no son debidos a una falta de confianza en el Countryman, a una actuación pobre o a una dirección imprecisa: son producto de mi falta de costumbre en la conducción por el lado contrario.

Cuando probamos este Mini en la autopista, ya con más kilómetros (perdón, millas) a nuestras espaldas, la cosa cambia. Adelantamos con decisión, ayudados por una transmisión automática –puede ser de 6 u 8 velocidades- que elige la marcha correcta con suavidad y sin aspavientos: apenas adviertes que está ahí, escogiendo por ti con acierto. De serie, el cambio es manual de seis relaciones.

Poco a poco, me voy acostumbrando a esto: la prueba del nuevo Countryman empieza a hacerse más fluida. Una posición elevada al volante facilita las maniobras y el control de la carretera. Se hace más sencillo confiar en la suspensión, con control electrónico de la amortiguación opcional, adaptable a los modos de conducción Mid, Sport y Green. Ya sabes cómo va esto: giras la ruleta y cambia la dirección, la respuesta del acelerador, el sonido del motor, los márgenes de actuación de la transmisión… Y el Mini se vuelve más Mini. Lo que pasa es que es más grande y más adulto, por eso ahora emplea sus armas con sensatez. Pero el espíritu está ahí.


Mini Cooper S E Countryman ALL4: el primer híbrido de la marca

“En serio, se llama así”, nos dicen sus responsables. Ellos también saben que el nombre es demasiado largo y que lo vamos a conocer como el Mini Countryman híbrido, el primer coche de la marca híbrido enchufable.

Esta mecánica se une a las cuatro (dos gasolina y dos diésel, con potencias de 136 a 192 CV) de las que ya te hablamos aquí. Reducen su consumo, ganando en este apartado el nuevo Mini Cooper D Countryman, que señala un gasto medio de carburante de 4,3 l/100 km… Con permiso de nuestro protagonista eléctrico y de combustión, claro, que da unas cifras imbatibles para sus hermanos: 2,1 l/100 km.

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En realidad, también te hemos contado ya casi todo lo que se sabe de la variante híbrida, pero ahora hemos podido verla en directo, tocarla y averiguar que llegará en junio, un poco después que la versión John Cooper Works. Será entonces cuando este Mini te permita rodar hasta 125 km/h con el empuje de su motor eléctrico, que posee 40 km de autonomía. Si tienes un wallbox, una caja de recarga rápida, tardará 2 horas y 15 minutos en volver a estar operativo. Si lo conectas a una toma de corriente normal, calcula 60 minutos más.

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